|
|
|
A veces uno toca el cuerpo
Homero Aridjis
A veces uno toca un cuerpo y lo despierta por él pasamos la noche que se abre la pulsación sensible de los brazos marinos y como al mar lo amamos como a un canto desnudo como al solo verano le decimos luz como se dice ahora le decimos ayer y otras partes lo llenamos de cuerpos y de cuerpos de gaviotas que son nuestras gaviotas. Lo vamos escalando punta a punta con orillas y techos y aldabas con hoteles y cauces y memorias y paisajes y tiempo y asteroides lo colmamos de nosotros y de alma de collares de islas y de alma. Lo sentimos vivir y cotidiano lo sentimos hermoso pero sombra. 
|

 |
|
|