Nicaragua
Chepeleón Argüello
Después de leer las declaraciones del señor Presidente vaticinando otro “buen año” como el 2003, sentí vergüenza por los campesinos que se mueren de hambre, por la pobreza que recorre el país como un cáncer, por la falta de dignidad y honor en los poderes del Estado, por el repacto como solución y negociación de los delitos cometidos por Alemán, porque el caudillo desde su mansión confiscada planea la siguiente emboscada contra la dignidad del pueblo honesto y trabajador para favorecer sus aspiraciones insanas de regresar al poder, y por la falta de acción del Presidente y su equipo inepto de trabajo para hacer valer la voluntad del pueblo.
Quizás el Presidente se refería a la otra Nicaragua, a la que él pertenece; a la Nicaragua surrealista de los que viven en la putrefacción de sus aspiraciones mezquinas; a la Nicaragua de la piñata, la “huaca” y de los personajes que viven del saqueo de las arcas del Estado; a la Nicaragua donde ser político es no tener dignidad ni vergüenza, o ser juez o criminal no es mucha diferencia, o ser un ministro es sacarse la lotería.
¿Otro año rodeados de todos estos personajes? El señor Presidente no debería vaticinarnos más desgracia.

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