JUEVES 23 DE DICIEMBRE DEL 2004 / EDICION No. 23672 / ACTUALIZADA 03:20 am





EL HUMOR DE





Diriá y la tradiciónde “los cachos”

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. Durante nueve días, cientos de niños salen cada madrugada con cachos, pitos y conchas, para anunciar el nacimiento del Niño Dios
. Tradición data de la época postcolonial

La concha acústica es uno de los instrumentos que reemplazan a la guitarra en los cánticos al Niño Dios.

 

Arlen Cerda
CORRESPONSAL / GRANADA

En vísperas de Navidad, son las tres de la madrugada y la brisa helada de diciembre penetra hasta los huesos. En Diriá, un pequeño pueblo en lo alto de un antiguo valle, los ruidos distantes de diversos pitos reemplazan el tradicional silencio de la hora, hasta que poco a poco se multiplican y dominan completamente el ambiente.

Por las amplias calles del pueblo, los niños empiezan a sumarse uno a uno sonando sus pitos, conchas acústicas y cachos, para despertarse unos a otros y acompañar las imágenes de María y José desde su posada de la noche anterior hasta la iglesia donde se realizará la misa del Niño Dios, a las cuatro de la madrugada.

Según Ronald Bendaña, diácono de la Iglesia e historiador del pueblo, la tradición navideña de los cachos es una costumbre católica que puede datar de la época post-colonial y que el pueblo dirialeño ha mantenido desde años inmemorables. “Esta tradición enseña a los niños que ellos son de Jesús, y Jesús es de ellos —explica Bendaña—, consiste en alabar, bendecir y glorificar al Niño Dios con cantos reemplazados por pitos”.

TRADICIÓN DE PEQUEÑOS Y GRANDES

Francisco Gonzaga, un niño delgado y moreno de 12 años de edad, salió por primera vez este año a “pitarle” al Niño Dios. Frank, como le conocen todos, asegura que esta tradición le gusta y llama mucho la atención porque se involucran sus amigos en una actividad común.

Ahora bien, aunque son los niños quienes predominan en la práctica de esta tradición, también hay adultos que la cultivan. Doña Anita González, de 72 años de edad, año con año participa en las procesiones y misas navideñas. “Me lo enseñaron mis padres y a mí me ha gustado hacerlo siempre en las posadas, la misa del Niño, los pases, todas son actividades muy decentes en las que me gusta participar”, asegura doña Anita.

LOS CANTOS EN LA EUCARISTÍA

Una vez que los niños han acompañado hasta la iglesia a María y José, el sacerdote del pueblo celebra un misa al Niño Dios. Según el párroco Jimmy Sequeira, esta tradición de los cachos es una actividad ordenada, “una celebración muy hermosa que ha mejorado con mayor participación y respeto, en la que los niños anuncian con alegría la celebración, la espera por el nacimiento del Señor”.

Precisamente, los niños demuestran su alegría durante la Eucaristía matinal, cuando reemplazan los cantos tradicionales por el sonar de sus pitos, conchas y cachos que lleva cada uno, haciendo especial esfuerzo en el momento de la comunión y la bendición final.

En ciertas ocasiones, luego de la misa, en la casa de algún feligrés se ofrece café con pan dulce o tamales, como una muestra de recompensa para los niños y resto de participantes. Pero —como explican diversos devotos— ésta es una actividad irregular sujeta a las difíciles condiciones económicas de la población.

Para el diácono Ronald Bendaña, “los padres deben introducir en sus hijos la educación y la tradición de los cachos, y la misma Iglesia debe catequizarlos en el significado de esta costumbre, porque es una tradición que no puede desaparecer”.

CACHOS Y PITOS PARA ALABAR AL NIÑO DIOS

La tradición navideña postcolonial de los pitos se realiza por toda la Iglesia Católica. La particularidad de esta celebración en Diriá, es la masiva participación de niños que durante la madrugada se levantan con sus pitos, conchas acústicas o cachos, para alabar al Niño Dios.

Según el diácono Ronald Bendaña, hijo dilecto del pueblo desde 1997, los cachos, pitos y conchas acústicas se convierten en el instrumento de alabanza de los niños, porque son un instrumento fácil de tocar y conseguir. "Los niños no saben tocar guitarra, no tocan sofisticados instrumentos musicales, entonces son los pitos los que toman ese lugar para la alabanza al Niño Dios", explica.

Los pitos son unas varitas pintadas con diversas líneas de colores que para la temporada uno puede encontrar por los mercados nacionales en dos o cinco córdobas, dependiendo del tamaño y el sonido; las conchas acústicas generalmente son traídas del mar, aunque también pueden comprarse entre 90 a 130 córdobas, según su tamaño. El instrumento predominante es el cacho. Su precio oscila entre 30 y 40 córdobas, pero hay quienes construyen el suyo cociendo el cuerno de una res, pintándolo y decorándolo al gusto y agregando una boquilla plástica para que pite como debe ser.
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