Pasión y lágrimas
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Arturo Barragán (arriba) y todos los jugadores del Diriangén (abajo), celebran en grande el campeonato.
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Francisco Jarquín Soto
Doña Melba Rosa Flores no quería dejar escapar ninguna posibilidad para que el Real Estelí, su equipo del alma como ella misma lo califica, se llevara la victoria en la Final del Torneo de Apertura de Futbol ante el Diriangén.
Desde las 11:00 a.m. doña Melba, ubicada en las graderías de la parte sur del Estadio Independencia, cargaba en sus manos, en lo más alto para que todos la vieran, la imagen de la Virgen del Rosario, patrona de Estelí, adornada con seis rosas rojas.
“Soy muy religiosa y como la Virgen del Rosario es patrona de Estelí no podía dejar de pedirle para que mi equipo del alma le gane al Diriangén. Pero era mejor traerla y qué mejor adornada con las rosas”, comentó la señora de más de 35 años.
La creatividad de los aficionados de esa zona no parecía tener límites. Otro esteliano lucía una bola de futbol como máscara y además de sus gritos de júbilo, una cara de carcajada pintada en el balón llamaban la atención de quien pasara por ahí.
Máscaras de lucha libre, caras pintadas con los colores rojiblanco y blanquinegro, adornaban gran parte de la fiesta deportiva que se vivió desde tempranas horas de la mañana y terminó hasta las 4:15 p.m. que concluyó el juego.
“Está bien bonito el ambiente del estadio, dan ganas de venir a un lugar así porque uno siente más la pasión que hay en esta ciudad por el futbol”, dijo Geordhanka Ortez, esteliana que junto a cuatro amigos más disfrutaba del encuentro, aunque no mucho después de la derrota de su club.
Al igual que la afición norteña, la del Diriangén llegó mucho antes de comenzar el partido. Siete buses grandes y otros tantos de Turnica acarrearon a los más de mil aficionados que viajaron desde Diriamba, con la ilusión de ganarle el título al Estelí.
“No me gusta que cuando llega la barra de Estelí a Diriamba hacen lo que quieren, se ponen donde quieren y no les dicen nada y a nosotros aquí no nos dejan acercarnos a la maya, nos quitaron. Nos tienen limitados y nosotros a lo que venimos es a hacerle barra a nuestro equipo”, expresó molesto Danny Lara, de Diriamba.
Brenda Lucía Gutiérrez, también de Diriamba, admiró la seguridad que había en el Estadio Independencia.
“Es bonito venir a un lugar así y no importa el sacrificio que tenga que hacer de venir desde Diriamba saliendo desde las nueve de la mañana”, comentó.
Pero todo ese esfuerzo no fue en vano pues muchos que llegaron desde Diriamba celebraron, cantaron y lloraron junto a los jugadores del Diriangén que a llanto partido se regocijaron con sus aficionados tras obtener la victoria.
Pasión, colorido y lágrimas envolvieron a este clásico que gracias a una seguridad de más de 400 policías garantizó un buen espectáculo.

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