¿Dignidad?
Roberto Argüello Noguera
Hace unos días un funcionario gringo se “atrevió” a recomendar que los políticos criollos se olvidaran de algunos líderes sandinistas y liberales, por ser éstos comprobadamente corruptos y corruptores; y porque no trabajan y legislan en función de patria, de nación, de Nicaragua sino en función de personas y partidos. Opinión que es compartida por la mayoría de nicaragüenses.
Sin perder tiempo, los voceros de los dos partidos en la Asamblea Nacional expresaron con sus voces sorprendidas y encendidas de “fervor patriótico”, protestando por la injerencia de la potencia del norte en los asuntos internos de Nicaragua que deben arreglarse en el país y entre nicaragüenses. No podemos permitir que ninguna potencia nos indique qué debemos y qué no podemos hacer en Nicaragua.
Digna actitud de los voceros de los partidos mayoritarios de la AN. Loable y heroica defensa de la soberanía nacional. La historia habrá de recoger su gesta en páginas de gloria. Pero, la dignidad no es monotemática y no sólo se reduce a no oír. Si se tiene la dignidad de rechazar consejos o sugerencias u órdenes se debería tener la dignidad de no estirar la mano para pedir o aceptar ayudas, alimentos o monedas. Tener la dignidad de decirle a los nicaragüenses que por su falta de cervicales en la AN están trabajando para personas y para partidos, no para el pueblo de Nicaragua.
Por esa malentendida dignidad y canina fidelidad, arriesgan el futuro de la patria y garantizan el hambre y la miseria del pueblo nicaragüense.

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