DOMINGO 5 DE DICIEMBRE DEL 2004 / EDICION No. 23654 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Nadie podía evitarlo

Foto  
. El escándalo por el uso de esteroides ha empañado el beisbol

El fundador del laboratorio balco, Víctor Conte, muestra uno de los suplementos nutricionales que tantas controversias ha causado.

 

Nueva York/AP

El escándalo en el beisbol por el uso de esteroides ya se pronosticaba hace seis años, y el deporte olímpico temía la llegada de éste desde hace dos décadas.

Una serie de filtraciones en testimonios ante un jurado de instrucción, de confesiones y nuevas acusaciones involucran a Barry Bonds, de los Gigantes de San Francisco, a Jason Giambi, de los Yanquis de Nueva York, y a la estelar competidora olímpica de pista Marion Jones con el consumo de esteroides fabricados por la empresa Bay Area Laboratory Co-Operative (BALCO).

Las declaraciones no tuvieron casi sorpresa y se convirtieron en una confirmación de una sospecha generalizada en el sentido de que algunos de los atletas más grandes del mundo habían logrado desarrollar mejores cuerpos a través del consumo de fármacos.

El beisbol de las Grandes Ligas se sacudió cuando Mark McGwire reconoció haber consumido androstenediona, un precursor de un esteroide que se vende sin receta en la temporada de 1998, cuando conectó 70 jonrones, y desde entonces fue prohibido.

Cuando el cubano José Canseco y Ken Caminiti, dos ex ganadores al Jugador Más Valioso, reconocieron haber consumido esteroides y haber afirmado que muchos otros también lo hacían, el beisbol casi no adoptó medidas.

El beisbol, presionado por la Asociación de Peloteros, se tardó en establecer un programa de pruebas de laboratorio antidopaje que ni siquiera establece pruebas al azar durante todo el año.

Esa mentalidad de esconder la cabeza en la arena ha regresado para afectar al beisbol, y manchar los esfuerzos de Barry Bonds de alcanzar las marcas de cuadrangulares de todos los tiempos de Babe Ruth y de Hank Aaron.

GIAMBI Y BONDS

Informaciones publicadas por el diario San Francisco Chronicle señalan que Jason Giambi dijo a un jurado federal de investigación, que utilizó la hormona de crecimiento humano y consumió esteroides.

Barry Bonds habría testificado que había consumido tontamente esteroides que le había conseguido su entrenador personal, lo que provocó una rápida condena a la visión que tiene el beisbol de las Grandes Ligas en torno a las drogas que mejoran el rendimiento.
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