El ausente
Edgard Rodríguez C.
La señal se captó con claridad.
Frank Robinson, manager de los Expos, pero sobre todo, una celebridad del beisbol y miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, fue extraído de sus ocupaciones y se le puso al frente del equipo de EE.UU. que viajó a Panamá en busca del boleto a los Juegos Olímpicos de Atenas.
En torno a Robinson se situó a una serie de prospectos calificados y algunos veteranos con experiencia en las Mayores y se partió tras el boleto. Era un buen plantel. Pero como en este juego no siempre gana el mejor, EE.UU. quedó fuera, mientras Cuba y Canadá conseguían los pases.
Y en Atenas, aunque la consistencia de Cuba, el empuje de Australia, la profundidad de los japoneses y la inesperada fortaleza de Canadá hicieron del torneo de beisbol un éxito, hizo falta EE.UU. Hizo falta para sus duelos con Cuba, partidos en los que siempre se juega algo más que beisbol.
Además, hizo falta EE.UU. para mostrarnos los prospectos que luego van a brillar en las Mayores, como Ben Sheets, hoy día convertido en un lanzador estable con Milwaukee.
Sin embargo, el torneo de beisbol que ahora ha entrado a su Final, debe tener algo más que mostrar, más incluso que la sorpresiva eliminación de Japón, a manos del siempre agitado Australia.

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