Opinión económica
La oportunidad de generar empresas
Erich Ulloa Ricarte*
Nicaragua presenta en la actualidad una valiosa oportunidad de capitalizar el capital productivo y creativo de la juventud. Esta oportunidad está determinada por el bono demográfico, la transición generacional hacia la población económicamente activa (PEA) y la disminución de los grupos poblacionales dependientes, niños y adultos mayores.
En una reciente publicación del Global Entrepreneurship Monitor 2003 que indagó sobre las condiciones de empresarialidad en cuarenta y cinco países incluyendo Latinoamérica: México, Venezuela, Chile, Brasil y Argentina se evidencio que es precisamente en la juventud cuando se llevan a cabo proyectos emprendedores.
Con relación a estos resultados es importante destacar los siguientes hechos: la mayoría de las iniciativas en todos los países se llevan a cabo por personas entre los 25-34 años y las principales razones para llevarlas a cabo están determinadas en primer lugar por la oportunidad de negocio y segundo por la necesidad. Éstas están representadas en los porcentajes siguientes: 72 por ciento y 18 por ciento respectivamente.
El elemento anterior resulta determinante al analizar la interacción entre dos variables construidas para evaluar, primero la prevalencia de esfuerzos emprendedores entre la población en edad de trabajar y segundo, la presencia de actividad emprendedora entre los negocios existentes. Los resultados de esta interacción resultan de alguna manera sorprendente dado que tres países latinoamericanos Chile, Venezuela y México registran índices más elevados derivados de estas dos variables que países como Japón, Taiwan, Singapur y Hong Kong. En Brasil prevalecen más los esfuerzos emprendedores que en Singapur, Estados Unidos y Canadá y Argentina con relación a esta misma variable se ubica en el mismo nivel que Tailandia.
Si bien es cierto que en estos países existen mayores niveles de estabilidad laboral y mejores ingresos para los empleados, factores que explican parcialmente la actitud de tomar riesgos, también es cierto que muchos de éstos son países con una alta proporción de población adulta como el caso de Japón y la oportunidad de establecer un negocio sigue siendo la principal motivación para llevar a cabo estas iniciativas. Es decir, la oportunidad de hacer negocios en Latinoamérica tiene todavía un gran potencial que están descubriendo los jóvenes.
Con relación a este último hecho quiero advertir los resultados del estudio de Empresarialidad en Economías Emergentes del Este de Asia y América Latina. Éste revela que las empresas en esta última son más bien en el sector de manufactura tradicionales contrario al uso intensivo de nuevas tecnologías y del conocimiento en la primera.
En Nicaragua, a pesar que la población entre los dieciocho y treinta años representa el veinte por ciento de la población total del país, similar a muchos países de la región, no se evidencian los niveles de empresarialidad entre este grupo poblacional. Grupo que es caracterizado por un alto nivel de participación en el mercado informal y que es evidente al ver el número de jóvenes empleados como vendedores ambulantes. En este sentido y dado el hecho que además ahora existen una numerosa cantidad de jóvenes integrados al subsistema de educación técnica y terciaria jamás registrado en el país, dieciocho mil en el primero y sesenta mil en el último, es necesario crear oportunidades para potenciar las capacidades que los jóvenes están adquiriendo a través de la formación.
Estas oportunidades pueden generarse a través de las PYMES, una actividad que representa un alto potencial para la generación de autoempleo, desarrollo de las comunidades en que se localizan estas unidades productivas, mejorar el nivel de ingreso de las familias y sobre todo en la medida que sean capaces de mejorar e innovar sus servicios y productos, integrarse en cadenas productivas, cadenas que serán diversificadas a través del desarrollo de los conglomerados productivos establecidos en el Plan Nacional de Desarrollo, éstos son: manufactura ligera, textil vestuario, agroindustria, carne y productos lácteos, forestales y productos de madera, turismo y energía.
En la actualidad, la banca nacional según el informe de gestión de la Superintendencia de Bancos del 2003, totaliza un 54 por ciento de sus préstamos en créditos comerciales, de tarjeta de crédito y personales, sin mencionar los costos financieros que en ninguna medida premian el emprendimiento.
En conclusión, para la concreción de estas iniciativas es necesario crear las condiciones para potenciar estas oportunidades. De esta manera los nicaragüenses pudieran ser los protagonistas del desarrollo como pequeños empresarios, con responsabilidad social y comprometidos con el desarrollo de sus comunidades. Estas condiciones pudieran comenzar por la asignación de recursos sustantivos para el adelanto de los sectores vinculados con los conglomerados productivos, recursos financieros de bajo costo que permitan premiar tales iniciativas.
* El autor es Ingeniero Industrial

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