MIéRCOLES 25 DE AGOSTO DEL 2004 / EDICION No. 23552 / ACTUALIZADA 12:27 am





EL HUMOR DE





Jugosa fruta en decadencia

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. Producción de naranjas en el país se ha descuidado y por eso las importaciones de ese producto han crecido más rápidamente por la entrada en vigencia de acuerdos comerciales, no obstante el cultivo de esta planta tiene mucho potencial pero aún no hay políticas de fomento claras para desarrollarlo

En términos generales, pese a ser un producto de una demanda permanente, la producción de naranjas no cuenta con acciones de respaldo productivo, según coincidieron varias opiniones.

 

Gabriel Sánchez Campbell

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La naranja es una de las frutas más consumidas en Nicaragua y otras partes del mundo, sin embargo su producción para el abastecimiento en el mercado local es deficitaria, a pesar de que es un fruto de cultivo rentable y tiene una demanda creciente en los sectores medios y altos de la sociedad.

Sólo el año pasado se tuvo que importar naranjas frescas y en jugos por un monto superior a los 15 millones de córdobas, ya que la producción local sólo movió unos 6.5 millones de córdobas en ventas y con ello apenas se abasteció a poco menos del 15 por ciento del mercado de consumo.

Algunas de las razones por las cuales se cree que la producción de naranjas en el país ha caído fuertemente en los últimos 20 años se debe a la falta de orientación de la producción de este cítrico. Además de los problemas de financiamiento para los pequeños, medianos y grandes productores, se le suman a la lista la falta de renovación de los plantíos de naranjos y concluyen con la falta de cultura de consumo de los productos derivados de este productos, entre otras cosas.

La demanda de naranjas en el país se da a través de varios productos. Las frutas frescas que se venden en los mercados y supermercados del país y los jugos naturales, sintéticos y los concentrados.

En el caso de la producción local, ésta sólo abastece el mercado local en un 15 por ciento de las frutas frescas y el resto es satisfecha por las importaciones que se dan tanto en jugos y frutas frescas, provenientes de los países vecinos como Honduras y Costa Rica.

Actualmente hay sembradas en el país unas 14 mil hectáreas de naranjas, de la cuales ocho mil están concentradas en un proyecto de producción desarrollado en Río San Juan por la empresa Frutan, que posee las mayores áreas de cultivo en la nación. No obstante toda la producción que sacan va a parar directamente a Costa Rica, en donde el fruto es procesado en jugo para abastecer su mercado y enviarlo a otros consumidores internacionales.

El consumo de jugos naturales de naranja tiene mayor demanda en la clase alta quien por estar bajo la tendencia moderna de la comida sana prefiere todo natural. Luego los jugos procesados también son consumidos por la clase media, pero realmente no hay mucha cultura de consumo de jugos naturales a nivel nacional. Lo que se refiere a refrescos, que tienen otras funciones en el organismos sí, pero jugos no.


LOS INICIOS

La naranja como cultivo de gran extensión en el país hace más de 20 años era cultivada principalmente en Chinandega, pero con el auge del algodón su producción fue desplazada poco a poco, hasta eliminarla casi por completo, a niveles que hoy día su producción en esa zona es escasa, por no decir inexistente.

Mientras eso pasaba, en regiones como Boaco, Chontales, Masaya y San Marcos (Carazo), la producción de naranjas se mantuvo constante a manos de pequeños y medianos productores. En la actualidad todavía se mantiene a cargo de ellos.

Octavio Menocal, gerente nacional de Investigación y Desarrollo del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agrícola (INTA), dijo que en el país se siembran varios tipos de naranjas. Las que se cultivan en la zona de Río San Juan son principalmente la Valencia Late y la Washington Navel. En Boaco, Chontales y La Concha se cultivan principalmente la naranja Criolla, la Silva y la Concheña.

La naranja tipo Valencia se caracteriza por tener una cáscara amarilla gruesa, pero con semillas, a diferencia de la Washington que no tiene semillas y su color es verde. La naranja criolla se caracteriza por ser sumamente pequeña; la Silva es amarilla clara, con una cáscara muy fina, y la Concheña es una fruta que tiene un color naranja más intenso.

Considera que dadas las limitaciones económicas de la mayoría de estos agricultores, el hecho que no son sujetos a créditos y la falta de tecnificación y asistencia técnica en sus fincas son factores que también han influido negativamente para que su producción se expanda.


SIN FOMENTO

Xavier Eslaquit, productor de naranjas de La Concha, Masaya, señaló que nadie quiere financiar producciones de naranjas, al igual que otros cultivos agrícolas. “Pero el problema también es que ninguno de los productores de esa región se ha querido especializar en el cultivo de ese cítrico”, comentó.

Aseguró que la producción es sumamente rentable, porque con un mantenimiento anual de menos de mil dólares, las ganancias en el período de cosecha pueden incrementarse fácilmente en 300 por ciento.

“Pero tampoco sentimos que haya interés por parte del Gobierno para desarrollar el cultivo de naranjas. No hay incentivos”, sostuvo.

El único incentivo con el que cuentan es el mismo que tienen todos los exportadores agrícolas, el cual consiste en la devolución del 1.5 por ciento de las exportaciones sobre el valor del producto sin impuestos.


FALTA DE ESPECIALIZACIÓN

Jorge Brenes, gerente general de la Asociación Nicaragüense de Productores y Exportadores de Productos no Tradicionales (Apenn), consideró que la producción de naranjas en Nicaragua ha sido muy desordenada. Se ha manejado principalmente como un cultivo de patio. Sólo que en los últimos años, algunas empresas como Fruta, y medianos productores en Sébaco, han desarrollado por su propia iniciativa la ampliación de áreas de producción de este rubro.

No obstante indicó que es un producto sumamente rentable cuya producción puede estar enfocada a satisfacer la demanda del mercado de frutas frescas, deshidratadas o de jugos. “Y las ganancias pueden ser realmente altas, lo único que hay que hacer es esperar, porque la inversión es a largo plazo”.

Cree que una de las cosas que impiden el desarrollo del sector también es que por parte del Gobierno no hay aún políticas claras de apoyo que permitan a los productores tener beneficios concretos para que se arriesguen a invertir y mejorar su producto. “Falta entonces una política crediticia para que se amplíen las producciones”, agregó.

Roberto Brenes, un experto en comercialización, aseguró que a pesar que en Chontales y Boaco está concentrado el mayor potencial de producción de naranjas, es de estas zonas de donde sale la menor producción de estas frutas. “La mayoría de la producción sale de la parte sur, de La Concha y los Pueblos Blancos”, señaló.

Expresó que una de las cosas por las cuales la producción de naranjas ha no ha crecido es porque al cultivo no se le ha dado la importancia ni ayuda como a otros como el cacao, el melón, algunas hortalizas.

No obstante expresa que de cara a los mercados internacional hay mucha oportunidad porque con los acuerdos vigentes no se paga arancel de importación para la naranja, ni sus derivados y la demanda en el mercado mundial es bien alta.

Opinó que además de todo el apoyo y la elaboración de una estrategia para apoyar este sector productivo, hay que ayudar a mejorar la calidad de la asistencia técnica desde ya para el cuido de los naranjales, el corte y el transporte del producto sea mejor. “Hay que empezar por algo y pronto, porque este es un producto que realmente tiene potencial”.


NUEVOS PROYECTOS

Roberto Rondón, consultor del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), dijo que en los estudios hechos para determinar la situación del sector han encontrado que la producción en el país es poco tecnificada y los naranjales cuyo tiempo de vida útil es de unos 30 años, no han sido renovados con variedades nuevas y más eficientes.

“Los productores siguen cultivando las mismas variedades”, consideró el especialista.

Sostuvo que la demanda en los mercados populares y los supermercados en general está creciendo y lo que ahora se está haciendo es tratar de ampliar los buenos resultados que los inversionistas locales han tenido en Río San Juan, para transmitirlos a los pequeños y medianos productores, con los que ya inició un proyecto de siembra de naranja que beneficiará a unas 114 familias productoras, quienes sembraron 720 manzanas, con las cuales se espera que mejore su economía.


ORIGEN DE LA NARANJA

Mitológicamente hablando las naranjas aparecen en el jardín de las Hespérides, en el monte Atlas, como el regalo de bodas que Juno hizo a Gea el día que se casó con el rey del Olimpo. Las llamaban manzanas de oro y eran frutos tan apreciados que provocaron en más de una ocasión guerras y enemistades entre deidades.

Sin embargo las especies del género de los citrus a los que pertenecen las naranjas provienen de las zonas tropicales y subtropicales de Asia y del archipiélago Malayo; de donde se cree se distribuyeron a las otras regiones del mundo.

Los cítricos se cultivan desde hace más de cuatro mil años y han atraído la atención de pueblos primitivos, que se supone ya las sembraban mucho tiempo antes de que aparecieran en los países europeos.

Las primeras naranjas fueron conocidas en Europa hacia el año 310 antes de Cristo. Éstas eran originarias de la región Sur de China y la India. Se cree que probablemente las naranjas dulces hayan sido llevadas a Europa por los romanos. Sin embargo hay evidencias del cultivo de naranjas antes de la destrucción de Pompeya en el año 79 después de Cristo. Se sabe con certeza que estos frutos fueron cultivados por varios siglos en China, antes que los europeos los conocieran y sus referencias se encuentran en manuscritos y documentos muy antiguos.

Es poco lo que se conoce sobre la manera en que se han distribuido los cítricos asiáticos hasta África y Europa. Asimismo, la forma como fueron traídos a América.

Sin embargo a la fecha los principales países productores de naranja son: Brasil, Estados Unidos, China y España, siendo esta última nación la principal exportadora mundial, cuya cosecha de tres millones de toneladas cubren una superficie plantada de 140 mil hectáreas de naranjos.


EL LIBRE COMERCIO

Roberto Brenes, experto en comercialización, considera que en aras de abrir los mercados internacionales a través de los acuerdos comerciales se ha permitido se ha permitido la importación de fruta fresca, extractos, jugos naturales y no naturales sin ir acompañados con estrategia de fomento a la producción local. “Lo irónico es que el consumo aumenta y la producción para satisfacer la demanda del mercado local no”.
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