MIéRCOLES 25 DE AGOSTO DEL 2004 / EDICION No. 23552 / ACTUALIZADA 12:27 am





EL HUMOR DE




Maní con mayor rendimiento

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. Primera experiencia es llevada en Nicaragua por sector productivo privado
. Una estrategia biotecnológica que usa hongos y bacterias en beneficio de las plantas

 

María Antonia López

La aplicación de inoculantes al maní es una de las nuevas pruebas de laboratorio y de campo que están realizando productores privados en la zona occidental del país.

Este tipo de manejo además da la oportunidad de trabajar con productos altamente naturales sin tener que recurrir a componentes químicos.

Por eso fue que en 1997 la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID), mediante una donación a la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), entregó un laboratorio para la producción de inoculante para leguminosas, explicó Mario Berríos, responsable de inoculantes en la Aceitera El Real, ubicada en Chinandega.

El laboratorio es apoyado y administrado por Aceitera El Real y es allí donde se encuentra ubicado.

Desde que iniciaron las labores, el laboratorio ha suplido la demanda del inoculante para soya, así como reiniciaron la investigación de campo en frijol y maní con nuevas bacterias superiores a las nativas, explicó Berríos.

De acuerdo a esto último, son varios los beneficios que incluye el uso de inoculantes tales como la selección y multiplicación de microorganismos benéficos para las plantas, tanto de aquéllos que protegen a la mata contra el ataque de patógenos, plagas y malezas, como de los que le proporcionan nutrientes.

Además añadió que las pruebas con maní son las primeras que se realizan pues la intención es mejorar el cultivo con un tratamiento que surge desde la misma base de la planta, el suelo, ya que es allí donde se concentra una gran cantidad de nitrógeno.

“El nitrógeno es un elemento esencial en la nutrición de plantas y en la forma en que es asimilado por las plantas está siempre bajo en los suelos. El inoculante es elaborado con materiales estériles ricos en materia orgánica y bacterias que fijan nitrógeno del aire”, detalló Berríos.

La experiencia con las leguminosas en el país ha sido mediante la asociación en campo de algunas variedades como el frijol con microorganismos específicos para fijar nitrógeno.

Esa práctica con inoculantes se hace porque “algunas veces estas bacterias no están en el suelo o están en concentraciones bajas o las bacterias nativas son ineficientes para fijar nitrógeno”, agregó.

De tal manera que los microorganismos seleccionados en el laboratorio para la elaboración del inoculante son competitivos y altamente eficientes para fijar nitrógeno.

Estos microorganismos penetran en las raíces y desarrollan unas estructuras redondeadas, los nódulos bacterianos, capaces de usar el nitrógeno de la atmósfera.

Este fenómeno ocurre cuando los suelos son deficientes en nitratos.

Los inoculantes se pueden obtener en presentaciones líquidas y en polvo, y pueden ser directamente mezclados con la semilla o dentro del surco de siembra.

En la inoculación se deben seguir exactamente las instrucciones del fabricante y no usar inoculantes con fechas vencidas.

Se puede adaptar también a la siembra directa ya que es un sistema que busca la sostenibilidad del suelo, otro de los beneficios de la inoculación.

La no remoción del suelo permite que haya un mayor desarrollo de la flora microbiana, mejorando la estructura del mismo que con el correr de los años dará un incremento de la materia orgánica.

Pero por otra parte en el corto plazo demora los procesos de nutrificación con lo cual el aporte de inoculante a la semilla permitirá que ésta fije nitrógeno atmosférico de forma más temprana que lo que el suelo aporta.

Para saber si la inoculación ha tenido éxito, el agricultor debe examinar las raíces de 20 a 25 días después de la siembra.

Las raíces deben tener abundantes nódulos y los más grandes deberán mostrar en su interior una coloración rojiza.


APLICACIONES

Conforme las indicaciones señaladas por el especialsita Mario Berríos, el inoculante se aplica a la semilla al momento de la siembra. Cuando se hace ese procedimiento se establece una simbiosis entre las leguminosas y ahora se están haciendo pruebas en maní con las bacterias a nivel de las raíces donde se forman nódulos.

Dijo que entre más y bien ubicados están los nódulos en una leguminosa mayor es el autoabastecimiento de nitrógeno y por lo tanto mayores son los rendimientos por manzana.

Existen varias alternativas para suplir de nitrógeno en cantidad suficiente a las leguminosas, una alternativa es la urea pero es cara y contamina el ambiente, la otra son los inoculantes que resultan más baratos, además de reducir la estimulación del crecimiento de malezas y enfermedades.

El frijol puede fijar entre 60 a 100 libras por manzana de nitrógeno y el maní entre 100 a 200 libras por manzana, usando inoculante se beneficia el agricultor al ahorrarse el costo del fertilizante.

En maní se pueden esperar aumentos productivos estimados entre los 8 y 10 quintales por manzana y en el frijol de 3 a 5 quintales por manzana.


¿QUE ES INOCULANTE?

Es un producto biológico compuesto por bacterias y hongos capaces de asociarse con la raíz de la planta, transformando el nitrógeno atmosférico en nitrógeno asimilable. A cambio las bacterias reciben de la planta los nutrientes necesarios para su sustento. A esta asociación se le denomina simbiosis.
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Maní con mayor rendimiento