Hablemos del idioma
Los tipos de por que
Inés Izquierdo Miller
Hay ocasiones en que no sabemos con certeza cuándo escribir PORQUE junto o cerrado, y también en qué circunstancias debe ponérsele acento o no.
Debemos comenzar diciendo que hay distintas formas de escribir esta palabra y en cada caso significa algo diferente. Por ejemplo hay un caso que es el PORQUÉ, unido y acentuado que funciona como un nombre masculino que significa “causa, motivo”: “No comprendo el porqué de tu actitud”, pero está también el POR QUÉ, de forma separada y con acento.
Se trata de la secuencia compuesta por la preposición POR y el pronombre interrogativo QUÉ: “Yo no sé por qué te pones así o ¿por qué no fuiste a la asamblea?”
Existe un PORQUE que se escribe unido y sin acento. Se trata de una conjunción causal: “No llegué a la casa de Alfredo porque no tenía ganas”; o de una conjunción final: “recemos porque no llueva”. En este caso, se admite también la grafía en dos palabras: “Hice cuanto pude por que no llegara este caso”.
POR QUE. Se trata de la combinación de la preposición POR y el pronombre relativo QUE; en este caso es más corriente añadir al relativo el artículo antepuesto: “Éste es el motivo por (el) que te llamé”. También puede tratarse de la preposición POR seguida de la conjunción subordinante QUE, secuencia que aparece en el caso de verbos cuyo régimen preposicional exige POR y llevan además una oración subordinada: “Me preocupo por que no te pase nada malo”.
SOBRE EL SINO
También ocasiona problemas el uso de SINO, el cual presenta dos valores:
1. Sustantivo masculino, con el significado de hado, destino: “Es mi SINO vivir con felicidad plena”.
2. Conjunción adversativa con que se contrapone a un concepto negativo otro afirmativo: “No lo hizo Juan, SINO Pedro”.
Puede denotar, a veces, idea de excepción: Nadie lo sabe SINO Antonio. Con la negación precedente, puede equivaler también a “solamente” o “tan solo”: No te pido SINO que me oigas con paciencia.
En el caso de SI NO, por el contrario, es una secuencia formada por la conjunción SI (que es átona y, por tanto, no lleva tilde), que introduce oraciones condicionales, seguida del adverbio de negación NO: “SI NO me lo cuentas, no podré ayudarte”. Esta misma conjunción puede introducir oraciones interrogativas indirectas, y, en ese caso, puede también combinarse con el adverbio de negación: “No sé SI NO nos meteremos en problemas con tu actitud”.
Yo siempre recomiendo un truco que es casi infalible a la hora de usar sino y es que si colocamos alguna frase o palabra entre el si y el no y la coherencia del texto o de la idea se mantiene entonces lo escribimos separado, pero si no es así entonces debemos dejarlo junto.

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