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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 21 DE AGOSTO DE 2004
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Un vistazo a la escultura nicaragüense

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.Los artistas son revelados a través de su propia talla, modelado, vaciado y assemblaje, formas donde se manifiestan como creadores en su esencia más pura. Presentamos en breve, la manera en que estos escultores van armando su arte.

Edith Grön.

 

Arnulfo Agüero

Las noventa esculturas precolombinas pintadas en ocre sarro, es la más reciente información que tenemos sobre arte rupestre, esculpido y pintado, dado a conocer por el doctor en antropología, Rigoberto Navarro Gene en su investigación científica: técnica y materiales en la escultura prehispánica. El descubrimiento viene a confirmar el talento natural de los nativos escultores, inventores de una estatuaria geométrica y pintada minimalmente, que alcanzó niveles de arte sacro mesoamericano. Incluso sus copias, de las muchas que hicieron los nativos, tienen sus méritos de acabado, valorado por el arqueólogo Frederich Lange, en su análisis del comercio regional de hace 3500 años.

Las monumentales piezas de la Isla de Zapatera y de la región de Chontales, confirman la grandeza del arte de esculpir en piedra volcánica, arte trágicamente violentado y sustituido por un tallado en madera de estilo barroco, de imaginería feligrés, parroquia y cofradía. Es interesante ver cómo, a pesar de la conquista, la creatividad de esta estatuaria milenaria sigue incólume y su influencia imaginativa sigue marcando los territorios de la escultura, pintura, dibujo, muralismo, las construcciones y assemblajes. Tanto la doctora en historia del arte, María Dolores Torres, como el escritor Jorge Eduardo Arellano coinciden en que la conquista española trajo consigo cambios radicales en la expresión artística, al ser sustituido el arte prehispánico por una decadente expresión del arte barroco español, profundamente ligado a imposición doctrinal católica e intereses de los primeros políticos promotores de la estatuaria de “próceres de la patria”.

Así en los siglos posteriores a la conquista, se esculpieron, tallaron y vaciaron toda una constelación de santos y vírgenes para obispos y devotos, así como estatuas, cabezas y bustos de los ilustres “padres de la patria”, para recordación de sus gestas. Sin embargo, el diseño, espíritu y magnificencia creativa del arte precolombino, irónicamente sigue dándonos cátedras sobre la hazaña de los primitivos escultores que sin conocer el clásico término latín “sculpere”, desarrollaron el arte de esculpir y pintar —con los mínimos recursos— las formas más ingeniosas de la expresión figurativa y abstracta, muy mesoamericana.

Actualmente las últimas tendencias de la escultura, no están limitadas al término “esculpir”. Podemos apreciar que al tradicional sendero del tallado, modelado y vaciado, se ha agregado el de la construcción y el assemblage dadaísta, alternativo, éste último, una variante del collage tridimensional. La utilización de nuevos materiales sintéticos, estructurales, o el tubo de neón, han venido a enriquecer estas innovadoras técnicas contemporáneas.

Un rápido vistazo por esta sala de la historia de la escultura nicaragüense, específicamente del siglo XX, es la mejor prueba de lo antes mencionado, por lo que sólo vamos a comentar aquéllos que realmente han ejercido el oficio y destacado por sus destellos renovadores:

Jorge Navas Cordonero (1874 - 1968). Granadino, murió ciego y sin gloria. Es visto por Eduardo Arellano, como el decorador oficial, —junto a Antonio Sarriá— de la Catedral de León. Navas fue el consumado escultor de la tumba de Darío y de Monseñor Pereira y Castellón así como de las esculturas de los cuatro talantes y los dos leones del atrio y la imagen de la Inmaculada, que está en el frontis del santuario colonial. Según el bibliotecólogo Julio León Báez, el escultor Navas, hizo también las esculturas de la antigua Catedral de Managua, como la de Francisco Hernández de Córdoba, Cristóbal Colón, Monseñor Lezcano, Fray Antonio Valdivieso, entre otras. De evidente estilo neoclásico y trabajadas en cemento. También otro escultor de inicios de siglo fue Roberto de la Selva, cuyos trabajos escultóricos los realizó en México.

Genaro Amador Lira (1910-1983)el primer impulsor del desarrollo de la escultura moderna, cuando llegó a ser el director de la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1939. Algunas de sus obras: Madre y beso, Machetero, Ocaso de una raza, Molendera, India, Espiritualidad y Madre, se sustentaban en las enseñanzas básicas del arte clásico, pero bajo una nueva realidad iconográfica local, más simplificada. Lira para elaborar muchas de sus miniaturas utilizaba el cedro, la caoba, el jobo y la piedra dorita. Entre los estudiantes a los que les impartió sus clases destacaron Edith Grön y Femando Saravia. La negativa de realizar la estatua ecuestre del dictador Somoza García, — hecha luego en bronce luego por el escultor italiano Carlos Corvi— fue uno de los motivos para que éste se exiliara en México.

Edith Grön (Copenhague, Dinamarca, 1919-1990). Es la autora de la escultura El relevo que está frente al Palacio de Comunicaciones. En 1944 obtuvo el Premio Nacional Rubén Darío por la obra Amo muerto, y al año siguiente por su escultura Muchacho. Si bien es cierto que existe una tendencia al realismo en sus realizaciones, también priva en ellas una manifestación hacia la abstracción moderada. Algunas de estas muestras son Ambición. Otras de sus piezas maestras son El cacique Diriangén, la estatuaria infantil Las piedrecitas, Los motivos del lobo y Coloquio de los centauros. Según Arellano, Grön es la primera escultora del mármol, bronce y madera que aceptaba la influencia del escultor rumano Constantin Brancusi (1876-1957). Este rumano fue conocido internacionalmente por la síntesis de las formas simples, en su escultura y diseño industrial. Otro que desarrolló esta elegancia y simplicidad, principalmente en los desnudos femeninos, fue el pintor y escultor italiano Amedeo Modigliani (1884-1920).

Ernesto Cardenal (Granada, 1925), escritor y escultor. Es notorio observar que el manejo de la escultura miniatura de Lira, las ideas de la simplificación de las formas del diseño rumano/italiano, y la contemplación metafórica, motivaron al poeta Ernesto Cardenal, para “lanzarse a la aventura excepcional de invadir los territorios de la escultura zooforma y mística” (En barro, madera y metal. De formas y tonos y esmaltes simples). Cardenal desde entonces ha “esculpido” sus tallas pequeñas de cactus, patos, y monjes; pero es el “diseño” de la silueta monumental de Sandino, —construida por obreros— y que se encuentra en la Loma de Tiscapa, la que destaca públicamente.

Fernando Saravia, escultor y profesor de escultura, nacido en Managua de 1922. Discípulo de Genaro Amador Lira. El poeta Julio Valle-Castillo ha señalado que Saravia junto al maestro Rodrigo Peñalba, fueron un excelente equipo en la promoción en las “paralelas del arte”: pintura y escultura. En la década de los sesenta, Saravia comenzó su labor de escultor. La Virgen, una estatua sacra con los brazos extendidos en la fachada de la capilla del colegio La Asunción, de Managua, y su Vía sacra con más de cien metros de largo, son sus obras de carácter monumental, lamentablemente destruidas en el terremoto de 1972. La otra es el mural escultórico en alto relieve que está detrás del altar de Santo Domingo. También ha trabajado esculturas de menor talla sobre algunos héroes nacionales como José Dolores Estrada. Según Torres, el escultor Saravia ha sido un oficiante que “personifica al hom-artifex, al dar vida y transformar la materia”. Entre sus materiales usados están: el barro, yeso, madera, piedra, mármol y metal.

Pablo Vivas, (Masatepe de 1927), escultor santero, de temas sociales, es el más cercano a Navas Cordonero por su constante iconografía de imaginería sacropueblerina. Hijo de un marinero de Barbados, desde 1973 ha sido un escultor de tiempo completo. En 1948 Peñalba le encargó modelar, junto a Saravia y sus condiscípulos Francisco Pérez Carrillo y Belmis Cardoza, los símbolos deportivos que integran el relieve frontal del Estadio Nacional Denis Martínez, nos apunta Arellano. Sin embargo, Vivas ha sido un escultor muy prolífico. Ha trabajado muchas cabezas, entre ellas vale mencionar la de Eva Perón y Ángela Paggett. Su interés por el tema social tampoco ha quedado por fuera, las escenas campesinas y de obreros han sido sus favoritas. Piezas como; Campesino, Protesta de los pueblos, El hombre de los mercados, y Protesta masiva, dejan firmado su sentido de crítica social. Pero como este tipo de trabajo no da de comer, la mayor producción Vivas ha girado en torno al encargo de sus “feligreses”: el arte para las parroquias y nichos es llenado con imágenes de cristos y otros santos de la iglesia católica. Esto, por supuesto, sin faltar el arte fúnebre de cruces y ángeles, muy clásicos del medioevo. Su taller realmente es un santuario.

Orlando Sovalbarro (Chontales 1943) es otro de los que ha incursionado en la escultura, han sido el pintor abstracto. Pero ha trabajado la escultura en cemento, bronce y aluminio sus materiales predilectos para construir sus esculturas abstractas y geométricas. Por su lado, Leoncio Sáenz, ha dejado su legado en sus esculturas en bajorrelieve (murales esgrafiados) y en algunas versiones de ídolos indígenas o glifos pétreos.

Noel Flores Castro (Nindirí, Masaya, 1940). Pionero de la escultura en hierro-chatarra o de un incipiente “constructivismo informal” de varillas de hierro, pernos, tuercas y tornillos. Discípulo del maestro Fernando Saravia. Graduado en 1958, en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Producto de un Primer Premio por una de sus esculturas en hierro, fue becado a Italia, donde realizó estudios durante cuatro años en la Academia de Bellas Artes de Florencia. Su profesor de escultura fue Antonio Berti. Posteriormente recibió un curso sobre escultura en bronce a cera perdida, (vaciado), con el profesor Elden C. Tefft, Director del Centro Nacional de Escultura, Universidad de Kansas, Estados Unidos. A su regreso se instaló como profesor de escultura. Cabe recordar que el hierro fue descubierto en la prehistoria y era utilizado como adorno y para fabricar armas. El procesado moderno del hierro industrial comenzó en Europa central hasta la mitad del siglo XIV. Para el caso de Nicaragua, y específicamente el arte de la escultura en hierro-chatarra surge con los trabajos de Noel Flores, el que alcanza reconocimiento notable en los años sesenta. Obras como Niño con ruedas, y Danza de un promesante, son acreedores del I y II Premio a la escultura, dado por el entonces Ministerio de Educación. Su característico estilo se mantiene en obras como La existencia, Desocupado, El divino sembrador y Agilidad. Sus diseños, viene a marcar una visión más actualizada de este arte que rendía con su reelaboración simbólica de la anatomía, tributo a la familia, la mujer y el trabajo. Otras de sus obras de carácter de ornato público son las tres piezas del Güegüense, Obrero y obrera nicaragüense, alusivo a las seis etnias. Y su obra monumental de seis metros, armado con cemento y hierro, el Cristo rey. Otros escultores que han seguido esta tendencia, en parte de algunas de sus obras, son Frank Orozco, (1949) por ejemplo con el modelo prosoviético del Héroe desconocido, y Ellis Casanova (El Caribe 1959), con sus vaciados en bronce. Ellis también ha incursionado en los ensamblajes.

Arnoldo Guillén, es uno de los creadores de la escultura formal, ha emergido con fuerza en los últimos años, es además conocido pintor y retratista, igualmente discípulo de Saravia. La escultura monumental de la Virgen Inmaculada, en la rotonda de la Curacao, es su máxima expresión, aunque fue muy criticada por el manejo desproporcionado e irregular de su formato. Guillén también ha realizado otras esculturas de mejor talla. También el maestro Pedro Vargas a través de su larga historia ha desarrollado singulares esculturas en madera, cemento y otros materiales; asimismo, por años ha sido maestro en esta materia.

Miguel Ángel Abarca, nativo del Monimbó creativo escultor polifacético, tanto en madera, piedra y cemento. Su primer oficio fue de tallador en madera de bajorrelieve. Ganador tres veces del premio a la escultura Genaro Amador Lira (1987,92,94). En 1988 imparte seminarios sobre técnicas escultóricas sobre la posible aplicación a la marmolina al colectivo de artistas de San Juan de Limay. Participó en el Encuentro de Escultores en la ciudad de Natanya, Israel, bajo los auspicios del Instituto de Cultura Israel-Iberoamérica, donde esculpió en piedra La escultura de la Amistad. Sus trabajos cursan una amplia gama de expresiones, prevaleciendo la talla pequeña y minuciosa. Es importante señalar que, además de los tradicionales materiales de piedra, cemento y madera, Abarca hace uso de raíces de árboles, fragmentos de objetos metálicos, desechables, con los que realiza sus experimentales ensamblajes, que buscan un nuevo lenguaje escultórico dramático. Algunas de sus obras recientes son Tríptico de la serpiente emplumada, Cristo Crisálido, Ave herida, Expresión Náhuatl, y Cabeza de águila, en piedra marmolina patinada al óleo, entre otras tantas. No podemos dejar de pasar la experimentación de Federico Matus en vaciado de fibra de vidrio, que realizó en algunas esculturas coloniales para las tumbas de dos frailes en la antigua catedral de Managua así como las tallas en madera de Eddy Luz Tellería, una nueva feligrés del arte de esculpir.

Los escultores de San Juan de Limay, famosos por sus trabajos en vetas de marmolina. Orientados por Fernando Saravia y por Miguel Ángel Abarca, han venido a desarrollar una escultura simplificada, estilizada y de proyección masiva de consumo. Erasmo Moya, 1952, es el principal representante de este grupo, con sus clásicas mujeres indígenas gordas. Le sigue Miguel Ángel Espinosa 1958. Quien además de trabajar la marmolina en formas caprichosas, trabaja la madera. Otros como Freddy Moreno, Leonardo Solís, Óscar Enrique Casco, siguen esta ola experimentadora en trabajos que aluden a una abstracción de las formas humanas.

Aparicio Arthola (Managua, 1951). Profesor de “escultura psicótica”. Su humilde casa es un verdadero santuario o hábitat del arte de lo grotesco que apunta obsesivamente a la fealdad de la conducta humana exteriorizada. Su “museo de lo irreal, es una catedral de la ironía cruel y de la censura total al arte clásico”: Esta expresión ha sido trabajada —dejando a un lado el trasnochado snobismo antiburgués— con materiales de los más disímiles y ocurrentes. Desde la madera, el metal-chatarra, el yeso, el trapo viejo, el cartón, fragmentos de equipos electrodomésticos, etc, han sido parte de sus materias primas. Su estilo, realmente no es compartido por los escultores de santos y próceres o del ornato miniatura o monumental.

Luis Morales (Managua, 1960). Siempre dentro del campo experimental, tenemos la incursión de con sus “esculturas metálicas”. Estas recurren al rescate y reelaboración de las raíces prehispánicas. El aluminio repujado es su materia esencial para repujar sus códices de simbólicos círculos y espirales cosmológicos.

Por su parte, donde el oficio de esculpir o repujar no es de su interés, surgen propuestas como la de Patricia Belli, (1964). “Fabricando conceptos”, construye sus objetos tridimensionales, en madera o fibroplástico, como elementos de provocación. Raúl Quintanilla por su parte se apropia de fragmentos de cerámica para satirizar el arte burgués. Ernesto Marenco, Patricia Villalobos y Cristina Cuadra, entre otros han explorado este discurso de la escultura objeto, construcción y assemblaje, apropiándose de estas técnicas desde sus propias realidades y habilidades aún incipientes, de poco impacto y presencia en el mapa de estas últimas tendencias llamadas “posmodernas”.

(Crítico de arte)  
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Un vistazo a la escultura nicaragüense


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