Tenemos que aliarnos por Nicaragua
Alejandro Bolaños Davis
¿Para quién se promulgan las leyes? ¿Para quién se diseñan los poderes del Estado? ¿Para que grupos de interés o cúpulas de partidos políticos se beneficien aunque destruyan al país? ¿Acaso ya nos acostumbramos a vivir en un ambiente de soborno y de chantaje impuesto por la dictadura bicéfala del pacto que mangonea a sus diputados serviles en la Asamblea Nacional? ¿Acaso ya aceptamos vivir en la injusticia permitiendo que la dictadura bicéfala sea la dueña de los magistrados y jueces del Poder Judicial para que apliquen las leyes arbitrariamente en beneficio de sus intereses personales, económicos y políticos?
Es lamentable ver a empresarios, algunos del más alto nivel, someterse al chantaje de los caciques del FSLN y PLC. Parece que todos tuvieran “cola”. Los dictadores de turno dicen: “si te pronuncias en mi contra te ejecuto judicialmente y te llevo a la bancarrota”; “si no contribuyes con dinero a mi campaña política promulgo una ley en la Asamblea para perjudicar tu negocio”. El lado corrupto del sector privado ha ayudado con dinero y cobardía a crear el monstruo que ahora tiene secuestrado al país entero. Y el lado corrupto de cada uno de nosotros, los nicaragüenses, el monstruo que llevamos dentro, es el egoísmo, la apatía, y el yoquepierdismo frente a los problemas de la población.
Tenemos que hacer algo para cambiar esta situación. Si queremos una Nicaragua moderna y progresista, los poderes del Estado, y las organizaciones privadas también, deben diseñarse para que encajen armónicamente con la ética y con las necesidades conscientes de la sociedad.
Al señalar la “ética” no me refiero a ningún concepto extraño y difícil de comprender. La ética es un concepto práctico y sencillo. La ética es una práctica moral ligada a la responsabilidad. Es tener capacidad para ver con un sentido crítico, auto-reflexivo, para que las decisiones y acciones satisfagan los requisitos de ser socialmente responsable. Una manera de comprender mejor lo anterior es respondiendo a la pregunta: ¿ésta decisión que voy a tomar contribuye al beneficio de la sociedad más amplia, o sólo me beneficia a mí o a mi clan, o a mi cacique, o a mi secuestrador? Si la decisión o acción perjudica a la sociedad o no es del beneficio de la sociedad, y sólo beneficia a unos pocos, seguramente la respuesta riñe con la ética y la práctica moral.
La “necesidad consciente” se refiere al conocimiento reflexivo y bien pensado de lo que se necesita. Esto se hace con intencionalidad y voluntad por cada cual. No es la necesidad que expresa el tirano demagogo que habla en nombre de las “masas inconscientes” a las que tiene adormecidas y embrutecidas para utilizarlas en beneficio de sus intereses mezquinos.
A todos nos corresponde actuar para enderezar nuestro camino. ¿Qué podemos hacer? Podemos aliarnos para resistir cívicamente las arbitrariedades de la dictadura bicéfala del pacto. Aliarnos para protestar el asalto del BECA que ahora debe pagar el pueblo; y contra la toma de Parmalat que arriesga el empleo de miles de trabajadores de la leche; y frente a la liberación de los delincuentes que promueve la Fiscalía y que fomenta la continuidad del robo del dinero del pueblo con impunidad.
Pero antes, es importante, para poder exigir con autoridad y propiedad, que cada uno regrese a ser digno y decente. Cada cual debe regresar al camino de la ética. Desde hoy no nos dejemos sobornar ni chantajear más. Cueste lo que cueste. Es hora de rebelarnos contra el monstruo que nos tiene secuestrados. Actuemos conscientemente para hacer las cosas que beneficien a Nicaragua.
¡Aliémonos por Nicaragua!
El autor es directivo nacional de Alianza por la República

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