MIéRCOLES 18 DE AGOSTO DEL 2004 / EDICION No. 23545 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE





María Antonieta López López, empresaria y cafetalera
“Siempre vamos a reclamar la atención que merecemos”

Foto  
. Una miss contra las armas

 

Gustavo Ortega Campos

Unas 280 manzanas de las fincas Los Papales y San José, en Jinotega, producen la materia prima de un café de calidad que está ganando adeptos por la manera que su principal promotora lo mercadea: a gusto del cliente. Esta joven empresaria, junto a su esposo, están empecinados en tomar más fama y han empezado bien, pues el café que fabrican ha sido consumido en Australia, Estados Unidos, Japón, Corea, India y China.



A sus 35 años, María Antonieta López siente que empezó a edificar con buen suceso su futuro, con mucha iniciativa ha logrado colocarse en buen puesto con la oferta del café familiar que ella misma procesa y vende en una cadena de supermercados.

Es muy elocuente, de muchos ademanes, es la típica jinotegana, piel blanca, ojos vivaces, guapa. Todo eso le valió para resultar electa a inicios de la década pasada, como representante de su departamento en el certamen nacional de belleza.

Le tocó vivir la juventud que como ambiente enfrentó la guerra civil que enlutó a su familia con la muerte de un hermano, esos sentimientos de frustración y repulsión por las armas la llevó a ser una activa promotora del desarme en su zona, una vez pactado el fin del conflicto bélico.

Ahora se dedica, junto a su esposo, a atender el negocio familiar de la empresa Café Excelso, S.A., cuyo producto estrella, del mismo nombre, ya ha viajado por el mundo. Ella es la gerente general y su compañero de vida, Franklin Arróliga, es el gerente de producción.

Además producen la marca Brioso, que lo venden a nivel institucional (para las empresas).

A la entrevista la acompañaron su padre y también su esposo, que no dudaban en apoyarla en los momentos que ameritaba recordar detalles.



¿Cafetalera de pura cepa?

Vengo de una familia de cafetaleros, mis padres, abuelos... bisabuelos, nosotros le tenemos amor a ese producto, porque además de estar en la familia por generaciones, gracias a él hemos podido construir nuestras vidas, yo tenía un sueño desde que veía a mi papá trabajando, batallando diariamente con los bancos, las salidas al campo donde había mucha inseguridad desde tiempos de la dictadura (somocista), de la revolución (sandinista), después, todo el tiempo hemos estado inmersos en la inseguridad, creo que todo el sector agrícola ha estado inmerso, creo que la confianza en Dios y en lo que se hace, nos hace sentir ese apego más allá de la seguridad, a nosotros nos gusta ser agricultores y cafetaleros, amamos esta actividad...



Pero usted es ya una empresaria, con las dificultades que dicen tener los cafetaleros, ¿cómo ha logrado afianzarse?

Esta empresa fue mi proyecto de graduación en el INCAE, era procesar el café que mi papá produce y llevarlo al mercado nicaragüense...



¿El café es convencional u orgánico?

Trabajamos como café especial, café de altura, café gourmet y hemos tenido aceptación de los catadores mundiales y hemos logrado tener un nicho de mercado internacional, me refiero al café verde oro y en Nicaragua con mi esposo estamos con un proyecto piloto con el que pretendemos conocer el mercado, conocer el tostado, venderlo, tenemos dos años haciéndolo, al comienzo fue duro, pues fue a golpe de chancleta en la calle, tocando puertas, porque hay un montón de marcas en los mercados...



Se supone que el éxito está en la calidad y el mercadeo...

Nosotros confiamos en nuestra calidad y sabiendo que los nicaragüenses sí saben apreciar un buen producto, entonces lo que hicimos fue vender de una manera diferente, pues siendo cafetaleros nosotros sabemos cómo se toma un buen café, entonces decidimos que la etapa final de producción la haríamos frente al público: moler el café y empacárselo en los supermercados, es así que decidimos poner unos muebles, trajimos de Italia unos molinos y tenemos el grano recién tostado. Es la única marca en el mercado a la que usted puede llegar y pedir gusto, ya sea para percolar, para café árabe, el cliente pide gusto, si lo quiere más áspero o más cargado, los clientes se dan gusto a pedirlo como quiera.



¿Cuáles son los planes de futuro?

Estamos cambiando el empaque, nos queremos expandir, está en las góndolas de los supermercados. Somos una empresa pequeña, pero te cuento que nuestro café ha sido aceptado por un segmento medio alto podríamos decir, contándote que una vez la embajadora de Panamá le llevó a la presidenta Mireya Moscoso de regalo, cuando vinieron los Duques de Luxemburgo, ellos tomaron nuestro café. Yo pienso que cuando uno quiere, uno tiene que creer en lo que uno está haciendo, cuando yo llegaba a pedir espacios en los supermercados me decían que estaban saturados y yo les aseguraba que si en un mes no vendíamos nos íbamos, cuando llegamos y molimos la primer libra en el supermercado, el aroma inundó el lugar y de inmediato toda la gente se arremolinó para ver qué era, a la gente le fascina ver cuando le preparamos su café, creo que hay que hacer las cosas de manera diferente y creer en lo que uno está haciendo.



Usted tuvo que haber enfrentado la crisis de precios del café reciente, cómo la percibió, pues conocemos a los cafetaleros como que mucho reclaman, pero hay casos de éxito como el suyo...

Es que siempre vamos a reclamar, en primer lugar Jinotega es un pueblo que le da mucho a Nicaragua, producimos más del 50 por ciento de la producción de café, eso se traduce en divisas para el país, pero a nosotros no nos dan buenas carreteras, hemos sufrido las guerras, los desastres naturales, la inseguridad ciudadana, pero sin embargo estamos haciendo cosas buenas, allá hay gente que siembra y exporta cardamomo, tenemos muy buen café, si vos ves y te vas adentrando... Jinotega es precioso y la gente es luchadora, aun con las dificultades la gente sabe sobrevivir y siempre vamos a reclamar la atención que merecemos porque somos un pueblo que ama la paz, estamos cansados de vivir en zozobra.



¿Planes?

Quiero que esta empresita sea la salida para mi familia, que podamos exportar el café procesado y tener mayor presencia en el mercado nacional, yo creo que nuestra gente puede hacer cosas grandes, todo es tener las oportunidades para hacerlo y creo que esas oportunidades y condiciones debe darlas el Gobierno...



¿Y a usted el Gobierno se las ha brindado?

En realidad nosotros como una pyme (pequeña y mediana empresa) que somos hemos enfrentado muchos impuestos, demasiadas trabas en las aduanas, eso es un dolor de cabeza el servicio, uno casi tiene que hacer las cosas con sus manos, hay muchas trabas que impiden un flujo ágil, creo que el Gobierno tiene que poner atención a lo que está haciendo (la población) en Nicaragua, vos ves en los supermercados las cosas nuevas que están haciendo, si nosotros que estamos aquí y queremos decirle “véannos estamos aquí” y no nos ven (el Gobierno), eso quisiéramos que el Gobierno se volviera a esas empresitas que están naciendo y que tienen potencial para que se les dé el lugar que andan buscando porque a veces una golondrina no hace verano.



UNA MISS CONTRA LAS ARMAS”>

En el año 1992, a los 23 años, María Antonieta López resultó electa Miss Jinotega, ese año el reinado nacional lo obtuvo Ida Patricia Delaney. Su labor principal fue trabajar en el desarme de los grupos que asolaban su departamento, todavía justificando las rencillas políticas de los años 1980, eran los llamados rearmados.

“Esa época era una época tensa, estaba en el Gobierno doña Violeta (Barrios), ya se suponía que todo mundo estaba tranquilo pero eso no era así, teníamos los grupos irregulares y para nosotros las cosas no habían cambiado para nada”.

López recuerda los momentos difíciles que le tocó vivir en su etapa adolescente y sobre todo haber sentido la guerra civil en carne propia con la muerte de su hermano cuando cumplía el servicio militar y a su familia le destruyeron varias propiedades.

“No tuve una adolescencia normal donde los amigos (en Jinotega) se reúnen a andar a caballo, a nadar, a comer atol, a hacer las atoleras (fiestas jinoteganas), comer chanchito en barbacoa, la guerra nos frustró”.

Por todos esos sinsabores se involucró de lleno con las Brigadas Especiales de Desarme (BED), promovidas en esos años por la Organización de Estados Americanos (OEA).

“Tener la oportunidad de aprovechar la facilidad de que se me oyera podía ser utilizada para no estar durmiéndonos en nuestros laureles, era algo que estaba a punto de estallar, los ex militares sandinistas y los ex contras reclamaban tierras”, señala.

Fue enfática en recordar que en ese momento dijo que su voz “era la voz de mi gente, siempre sufría gente inocente y me dije que cada vez que tuviera la oportunidad iba a hablar de eso (del desarme)”.

Llegué a ser miembro honorario de las BED, “y llegué a pegarle fuego a miles de fusiles, en los momentos que eso sucedía sentía que me aliviaba un poco, era como sacar la rabia contra las armas, son cosas que no tienen razón de ser... la historia ha demostrado que haciendo bombas o armándose nadie se desarrolla”.

AGRÓNOMA

Nacida en Jinotega, proviene de una familia cafetalera por generaciones.

Ingeniera Agrónoma graduada en la Universidad Nacional Agraria (UNA).

Tiene un postgrado en Fruticultura Tropical, realizado en México.

Además de un postgrado en Administración de Empresas del INCAE.

Fue gerente en un par de bancos.

Es madre de una niña de 4 años.
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