Todo por Garibaldi
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 | Una mujer de armas tomar es el ideal de Garibaldi |
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Karla Roberta Ruiz Especial para Nosotras
Bento Manuel visita a Caetana y le cuenta que decidió retirarse del ejército de los farrapos por ella. Rosario sale a encontrar a Corte Real. Cuando él regresa a la estancia de la Barra, lo abraza viendo la imagen de Esteban.
Manuela recuerda el momento en que Garibaldi le enseñaba a disparar, se acerca doña Antonia y le señala el lugar donde Garibaldi contaba sus historias. Doña Antonia le hace saber a su sobrina que Garibaldi debe tener a su lado una mujer que sepa manejar las armas y que no tenga nada que perder.
Alfonso le pide permiso a María para enamorar a Mariana, a lo que ella responde que no será posible porque el compromiso que él tiene con Rosario no se ha roto.
El tío de Ana le pide a Garibaldi que deje de exhibirse con su sobrina porque la gente de la ciudad comenzó a criticarlos. Garibaldi le contesta que sólo son amigos.
Johana, ahijada de Rosa, después de darse cuenta de que los asuntos religiosos no son su vocación, decide irse a vivir con su tía, lo que le pareció muy extraño a Manuela, por lo tanto le dice a Rosario que sospecha que la joven es hija de Rosa y de Onofres.
Ana se preocupa por lucir atractiva para Garibaldi, su tío enfurecido le dice que una dama se arregla sólo para un hombre y si se le olvida que todavía está casada, el pueblo sólo espera una razón para crucificarla.
Marco Antonio y Lona salen en busca de su padre y de la guerra, ya que no quieren permanecer en la estancia viendo a su madre rezar durante horas, suplicando por la victoria de los farrapos, mientras Bento lo que necesita son armas y soldados para atacar a los imperiales.
La presencia de Johana en la estancia, no le agrada a María, quien le dice a la joven que llegó a la casa para ser útil y ordena limpiar el piso, lo que molesta a Ana. 
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