Naval maniobra en Monkey Point
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Soldados de la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua comenzaron este fin de semana una serie de maniobras, preparándose para incrementar sus ataques contra la invasión de narcotraficantes en aguas del Caribe. Las aguas de la Bahía de Monkey Point, al sur de Bluefields, casi siempre tranquilas, fueron sacudidas por los movimientos de las embarcaciones militares. |
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Embarcaciones de la Fuerza Naval del Ejército Nacional en maniobras frente a Monkey Point.
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Roberto Orozco B. y Sergio León C.
Navegar en un Dabur de 36 pies de eslora a través del mar Caribe, es como ir en una montaña rusa de carriles interminables para aquellos que no estamos acostumbrados. El pequeño guardacostas de la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua, de armazón de aluminio, se mueve a voluntad de los grandes tumbos marinos, sobre los cuales surca a una velocidad de unos 20 nudos por hora en un sube y baja eterno.
El guardacostas 205 Río Escondido se dirige de Bluefields a Monkey Point, a realizar con otro, uno del tipo Griff, un poco más grande y denominado Río Segovia, más tres lanchas rápidas artilladas con ametralladoras pesadas y livianas, varios ejercicios militares de formación de navíos: “Línea de frente”, “columna” y en “rombo”.
La nave es conducida por el teniente de navío Benito Machado, segundo comandante del guardacostas, bajo el mando del también teniente de navío Wilfredo Castañeda, el comandante. Toda la operación de simular un despliegue de combate está bajo la responsabilidad del capitán de corbeta Yader Israel Mejía. Todos hombres de mar.
Estos despliegues y ejercicios son parte del entrenamiento de los miembros de la Fuerza Naval en el Caribe, bajo el mando del capitán de fragata, Manuel Mora.
MÚLTIPLES TAREAS
Con estos medios, la Fuerza Naval cumple múltiples tareas, no sólo la de prestar ayuda a la Policía Nacional contra el narcotráfico, la cual es la más conocida por ser éste el flagelo que más golpea a la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), también dan protección al cable de fibra óptica, instalado el año pasado aquí y el cual cruza todo el litoral Atlántico de nuestro país, y luchan contra el tráfico de armas, tráfico de ilegales, terrorismo y la piratería, entre otros delitos.
Por ahora, los tripulantes de estas naves están centrados en realizar con éxitos los ejercicios militares de formación que le fueron encomendado por el mando. El teatro de operaciones: la bahía de Monkey Point, un exótico paraje de aguas tranquilas donde los barcos pescadores y camaroneros buscan refugio cuando hay mal tiempo en altamar.
En la costa de la bahía, hay un rótulo que dice “Bienvenidos a Monkey Point”. El nombre de esta localidad se traduce en español “Punta del Mono”. A pesar de ser territorio de la etnia indígena Rama, esta comunidad es integrada por creoles que se han constituido históricamente como la única población de raza negra que viven dentro del territorio de los Rama, el cual abarca muchas otras comunidades como Rama Cay, Zompopera, Dukuno, Torsuani, Kukra River, El Coco, Willing Cay, Punta Gorda y la reserva Río Indio-Maíz, entre otras.
En la bahía hay varios hermosos cayos entre los que destacan el denominado Francés y El Palmeta, dos grandes montículos de tierra que saltan varios metros por encima del nivel del mar, revestidos de una fabulosa flora, entre cocoteros y árboles frutales, entre otro tipo de vegetación. Son paraísos tropicales donde uno quisiera vivir solo con la pareja soñada.
EL EJERCICIO MILITAR
Los guardacostas Río Escondido y Río Segovia se alinean para iniciar la práctica. La idea era demostrar las distintas formaciones de combate que implementan en la realidad a la hora de perseguir a narcotraficantes que, según el capitán de fragata Manuel Mora, es un enemigo con mayor tecnología y presupuesto que los medios navales de la Contra, a quienes enfrentaron en la década de los ochenta, cuando entonces esa unidad del Ejército se llamaba Marina de Guerra.
Para entonces se enfrentaban a las lanchas “Pirañas” de la Contra, pequeñas unidades de despliegue rápido que eran utilizadas para las incursiones relámpagos en operaciones de desgastes y para la colocación de minas en Corinto, Puerto Sandino y en el Bluff, aquí en la RAAS.
En ese período, la Marina de Guerra llegó a tener cinco mil hombres en cinco batallones, con 19 unidades de superficie, tres guardacostas y lanchas rápidas. Eran un monstruo de fuerte con más de 500 oficiales.
Ahora, el enemigo tiene la capacidad de usar lanchas con varios motores fuera de borda, de un valor que oscila entre los 80 mil y 150 mil dólares, las cuales son “desechables”, pues los narcotraficantes se dan el lujo de descartarlas una vez que las usan para el traslado de centenares de kilos de cocaína a los Estados Unidos.
Las unidades 205 y 301 de la Fuerza Naval emprenden la marcha a toda velocidad para iniciar el ejercicio militar. A la par de cada guardacostas vienen dos lanchas rápidas tripuladas por marinos armados con una ametralladora rusa 14,7 milímetros y ametralladoras livianas PKM, rusas también, más fusiles AK a bordo.
Luego, se alinearon en formación de columna. Las tranquilas aguas se agitan y los dos motores Caterpilar del Dabur, así como los otros dos motores del Griff, forman inmensos tumbos en la medida que van hiriendo la superficie marina. El ejercicio concluyó exitosamente, pero las aguas quedaron agitadas y turbulentas. Al final, los marinos celebran la conclusión exitosa, la cual es la antesala de la celebración del 24 aniversario de la Fuerza Naval, este 13 de agosto.
SU NACIMIENTO
La Fuerza Naval nació como una pequeña unidad de las Tropas Guardafronteras (TGF) del extinto Ejército Popular Sandinista (EPS) y su primer jefe fue el fallecido comandante guerrillero Richard Lugo, rememora el capitán de fragata Manuel Mora.
Los primeros medios que se adquieren, fueron tres guardacostas del tipo Dabur y Hateras que la Guardia Nacional del presidente Anastasio Somoza Debayle se había llevado a El Salvador y Honduras. El primer contingente de oficiales fue adiestrado en Cuba, luego que partieron a ese país en septiembre de 1980.
En 1990 sufre una seria reestructuración por los planes de licenciamiento que implementó la jefatura militar para inicios de la década de los noventa. Pero desde entonces viene recuperando fuerza y, aunque aún tiene la Fuerza Naval serias limitaciones presupuestarias y de medios, ahora cuentan con un aliado que antes no tenían: los Estados Unidos, país que poco a poco los va apoyando dentro de los planes que tiene para el enfrentamiento contra el narcotráfico internacional.
LOS SECRETOS DE UN GUARDACOSTAS
Uno de los guardacostas de la Fuerza Naval nicaragüense es del tipo Dabur, recientemente reequipado con ayuda de Estados Unidos. Tiene 65 pies de eslora, es decir, su largo de proa a popa. De fabricación israelita, está artillado.
Tiene seis compartimientos. El primero es el Asterpeak, donde está lo que los marinos llaman la zona de fondeo. Luego está el sollao, es el área de descanso de los oficiales y sus camarotes. Le sigue el Combes, es decir, la cocina-comedor y, sorpréndanse, el jardín; pero éste no es un jardín de tierra y flores, así le dicen los marineros al servicio higiénico.
El cuarto compartimiento es el sollao de los marineros. Le sigue el cuarto de máquinas, donde trabajan el jefe de los maquinistas, los cuales son dos; y el sexto compartimiento y final es el Foresbeak, donde va el combustible, el agua y el timón.
También hay dos lugares claves: El puesto de mando cerrado, donde va el comandante de la nave y el puesto de maniobra abierto, donde va el segundo comandante.

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