Élite presidencial no hace “química” con mandatario
Juan José Lacayo
El presidente Enrique Bolaños soporta la tormenta sin pararrayos y cuando se ha tratado de la defensa de sus políticas, lo hace personalmente, razón por la cual debería remozar su equipo, incluso sus asesores más cercanos, sugieren analistas que ven críticamente la actuación del entorno del mandatario. Consideran que Bolaños debería contratar consejeros internacionales, para romper con las posibles fricciones y pugnas internas dentro de la estructura presidencial, así como convertir a los tecnócratas en operadores políticos que defiendan las metas de su gobierno
El círculo de asesores más cercanos al presidente Enrique Bolaños, estuvo esta semana en el ojo de la tormenta, luego de insistentes rumores sobre una inminente destitución del secretario privado Avil Ramírez y del secretario personal del gobernante, Ramón Lacayo, a causa de fricciones y roces con otros miembros de ese equipo, considerado un cuerpo élite dentro de la estructura presidencial.
Por coincidencia, tanto Lacayo como Ramírez, desaparecieron misteriosamente de los pasillos de Casa Presidencial y tampoco respondían sus teléfonos celulares, lo que afianzó la versión de que ambos habían sido suspendidos de sus funciones por el mandatario y que sus cargos pendían de un hilo, mientras se nombraba a sus sustitutos. Ramírez, no obstante, prometió conversar con LA PRENSA sobre el tema la próxima semana.
Del estrecho círculo de secretarios presidenciales, integrado por seis miembros de alta confianza del mandatario, la mayoría desapareció de la escena pública lo que parecía confirmar las versiones periodísticas, lo que fue negado por la cabeza visible del equipo, el secretario de prensa, Lindolfo Monjarrez, quien al ser consultado al respecto, declinó ahondar sobre el tema.
Esta situación es una reedición de otros capítulos de aparente zozobra entre los asesores presidenciales más cercanos a Bolaños, que en otras oportunidades han concluido en la separación de alguno de sus secretarios, lo que la prensa ha atribuido a una presunta lucha silenciosa que se libra en Casa Presidencial entre varios círculos de poder que rodean al gobernante nicaragüense.
Sin embargo, esas crisis internas dentro del equipo presidencial, que aún no se confirma plenamente si son ficticias o reales, parecen haber causado mella en su estructura, pues de los siete secretarios que tomaron posesión con Bolaños en enero del 2001, tres de ellos permanecen a su lado, mientras que los que han sido separados ocupan otros cargos en la estructura ministerial.
LOS QUE AÚN ESTÁN A SU LADO
Los que aún permanecen en sus cargos son Avil Ramírez, Ramón Lacayo, y el secretario de Integración, Ernesto Leal. El ahora secretario de prensa, Lindolfo Monjarrez ha pasado al círculo presidencial tras ocupar la Secretaría de la Juventud.
A pesar de todas las intrigas palaciegas que se mencionan y de la pugna de poder que presuntamente reina en los círculos más íntimos del mandatario, se pueden contar con los dedos de la mano los funcionarios de mayor confianza que han sido separados definitivamente de los ámbitos gubernamentales. Entre ellos puede mencionarse al ex ministro de Telecomunicaciones y Correos (Telcor), Eduardo Urcuyo.
Hay que señalar que los secretarios presidenciales han sido blanco de las más fuertes críticas de sectores políticos y económicos en diversos momentos, cuando el gobierno ha adoptado medidas drásticas o inadecuadas que bien afectan a la población o deterioran en alguna medida la estabilidad política del país en cuanto a la relación con las otras fuerzas políticas.
A pesar de eso, tanto Bolaños como su círculo más próximo de asesores emergen de nuevo como los submarinos, ante las tormentas políticas que se han generado constantemente en los primeros años de gobierno.
UN VACÍO EVIDENTE
De acuerdo al analista político Eduardo Chamorro Coronel, entre los asesores presidenciales existe un evidente vacío, ya que el gobierno cuenta con un magnífico equipo de técnicos que ocupan posiciones de ministros y asesores, pero no basta que sean buenos tecnócratas, sino que tienen que funcionar con el presidente como un equipo político.
“Porque de hecho son sus secretarios personales, con atribuciones específicas dentro de cualquier ministerio o función”, señala Chamorro.
“Yo creo que ahí hay un vacío (a veces) pareciera de que el presidente puede estar empujando un proyecto por un lado, mientras que algunos, muchos de sus consejeros o ministros, tienen otra visión política, es decir, no hay una coincidencia política en sus funcionamientos”, afirma. “Eso, lógicamente, no es necesariamente una falla de lealtad, sino una falla de coincidencia de propósitos”, añade.
Según el analista, los asesores de Bolaños funcionan más en asuntos logísticos u operativos, pero no asumen un rol activo en salir al frente de las situaciones conflictivas o de tensiones.
“Pareciera que fuera un problema propiamente del presidente y no de todo el equipo de trabajo. Esto lo digo en términos de percepción de alguien que está fuera del gobierno”, aclara.
“Cada vez que sale un problema serio, el único defensor, en términos políticos estoy hablando, es don Enrique Bolaños personalmente”, apunta Chamorro.
“Hay raras excepciones, como a veces Pedro Solórzano y algunos otros funcionarios, muy pocas veces, uno oye a un funcionario de este gobierno con expresiones de la política de don Enrique, no del programa (de gobierno), sino de la política misma. De sus aspiraciones, de su visión política”, indica.
SOPORTA LA TORMENTA SIN PARARRAYOS
Sin embargo, hay otros funcionarios que aparecen todos los días en los diarios y en la televisión, en un abierto figureo, pero que nunca asumen ese rol de defensa política de la visión y misión del gobierno.
“Para mí eso no es malo, pero no puede ser. El presidente se ve en cierta forma como aislado en su política, no tanto en su programa de gobierno”.
Eso ocurre principalmente con los ministros de Estado y hasta en los mismos asesores cercanos a Bolaños.
“Están más enfrascados en su trabajo operativo y logísticos, lo cual no es nada malo, pero hay que acordarse de que esos cargos son eminentemente políticos, no eminentemente técnicos”, afirma.
Según Chamorro, el mandatario Bolaños no cuenta “con un solo pararrayo (para defenderse del ataque de sus adversarios), tiene que salir él (Bolaños) en defensa de su política”, añade.
Chamorro recalca que toda esta situación hace que se perciba a un gobernante aislado.
BOLAÑOS PASARÁ A LA HISTORIA
No obstante, indica que el mandatario Enrique Bolaños pasará a la historia como el gran luchador contra la corrupción gubernamental. “Independientemente de cómo evolucione esto, con todas las fricciones que puedan haber en términos políticos, don Enrique cuando termine su período, Nicaragua entera y gran parte del mundo, le va a reconocer como un presidente que luchó contra la corrupción y que tuvo éxito en esa lucha”, enfatiza.
Según el analista, el único problema que prevé, es que por el interés de otros sectores políticos de entorpecer la labor de Bolaños en su lucha contra la corrupción, impidan que su gobierno avance en el desarrollo económico y la generación de empleos en el país.
“Sería una lástima que no se avance en eso, porque ya están sentadas las bases”, expresa y destaca los índices económicos, los cuales, insiste, deberían ser explicados ampliamente a la población, y no sólo por el presidente, sino por todos sus funcionarios para difundir y que la población se apropie de esos logros.
ÚLTIMA ETAPA CRÍTICA
Eduardo Chamorro Coronel sugiere al presidente Enrique Bolaños remozar a su equipo de asesores, incluyendo a su círculo más cercano, e inclusive plantea la posibilidad de contratar asesores internacionales.
“Yo tendría los mejores asesores, inclusive, internacionales para resolver eso, porque será crítico en los dos últimos años y medio que faltan”, observa Chamorro.
A su juicio, el presidente Bolaños debería remozar todas sus fuerzas. “Recuerda que todo se agota, a todos nos pasa, hay que hacer cambios aquí, cambios allá”, recalca.
Añade que ese rol de cambios no se debe limitar a la estructura gubernamental y de los asesores, sino también a actitudes del gobernante para expresar más claramente sus aspiraciones y metas. Porque según Chamorro, esa es otra debilidad del gobierno en no hacer partícipe a la población de los logros alcanzados por el gobierno.
“No basta con publicar anuncios, no basta sacar cifras correctas, se requiere (que esos logros y cifras) se vuelvan parte del sentir popular, de la mayoría de la población y el gobierno todavía no ha llegado a eso, creo que es falta de un buen programa de intercomunicación entre el gobierno y la población”, sentencia.
BOLAÑOS ES ENIGMÁTICO
“Hay una cosa también que es asunto de personalidad. La personalidad de don Enrique es un poco enigmática y tal vez él debe ser un poco más abierto, no me refiero en lo que él dice, sino en lo que no dice. Porque él es muy veraz en lo que dice, lo importante es saber lo que no dice, qué es lo que tiene en su mente”, afirma Chamorro Coronel.

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