San Cayetano, proveedorde pan y trabajo
María Acuña H. y Julio León Báez
El día de ayer, sábado 7 de agosto, la Iglesia Católica celebró la festividad de San Cayetano, mejor conocido por sus devotos como el Padre de la Providencia. Las razones para que en Nicaragua este santo sea de gran devoción son muchas. La más importante sin lugar a dudas es el alto índice de desempleo que padecen las personas en nuestro país.
La intercesión de este santo ante Dios se manifiesta según testigos de sus milagros en el abastecimiento de necesidades urgentes, como el empleo y el alimento. “San Cayetano tiene la particularidad de ser el santo que intercede ante la Providencia, de proveer al que se lo pide, que no tiene qué comer, qué beber, que está desempleado”, señaló el padre Oscar Castillo, vicario de la iglesia San Agustín, ubicada en Altamira
Tras su experiencia íntima con la Sede Apostólica como secretario privado del Papa Julio II y León X que le permite conocer la vida de lujos, renuncia a su cargo y promueve una transformación en el seno de la Iglesia Católica que lo insta a predicar la sana doctrina, el cuidado de los enfermos y la restauración del uso frecuente de los sacramentos
“Sus estudios de Derecho Civil y Eclesiásticos en la Universidad de Padua fueron determinantes para que ocupara ese cargo, pero como la Iglesia en ese tiempo pasaba por una crisis que provoco el cisma promovido por Martín Lutero, él promovía la reforma desde dentro”, expresó el padre Castillo.
BÚSQUEDA DE LA RENOVACIÓN
En este sentido el santo solía expresar: “Cristo espera, ninguno se mueve”, dando a entender que era necesario un cambio en las costumbres eclesiales. En su afán por acercar a la Iglesia a los pobres ingresa en el oratorio de San Jerónimo, donde también tenían cabida laicos pobres.
Esta decisión provocó malestar entre sus amigos porque consideran indigno que un hombre de gran alcurnia como él se mezclara con pobres. “Ayudaba y servía personalmente a los pobres y enfermos de la ciudad. Atendía a los pacientes más repugnantes del hospital que padecían enfermedades incurables. Recordemos que la medicina en ese tiempo estaba en pañales”, recordó el vicario de la Parroquia San Agustín.
Cayetano consideraba que “en el oratorio rendimos a Dios el homenaje de la adoración, en el hospital le encontramos personalmente”, lo que permite entender la labor que realizó en Venecia, de llevar a los desvalidos y pecadores la posibilidad de arrepentirse de sus pecados y de esta manera renovar el Sacramento de la Comunión.
¿QUIÉN FUE CAYETANO?
Nace en Vicenza en 1480, hijo de María di Porto y del conde Gaspar Thiene, quien muere en combate entre el ejército veneciano al que pertenecía su padre, en contra el rey Fernando de Nápoles.
A los 26 años se trasladó a Roma, persuadido de que Dios lo había escogido para realizar una gran obra. Poco después de su llegada, el Papa Julio II lo nombra secretario privado. A la muerte del Pontífice, ocurrida en 1513 se rehusó a continuar en su oficio y se preparó durante tres años a recibir el sacerdocio, ordenándose en 1516, a los 33 años, volviendo a Vicenza, su tierra natal en 1518.
Murió en Nápoles a la edad de 77 años, el domingo 7 de agosto de 1547 sobre su lecho de tablas, pese a que médicos aconsejaban que debía reposar en una cama, pero él opta por morir sobre un madero, como Jesucristo.

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