DOMINGO 8 DE AGOSTO DEL 2004 / EDICION No. 23534 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Ricardo Mayorga, ex campeón mundial de boxeo
“Tengo temor a la muerte”

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. Es desenfadado. Demoledor. Peligroso al frente de un volante. No le teme a nadie, sólo a la muerte. Vive a mil por hora. Despierta antipatías y admiración. Le llueven los clavos. Y se hace llamar “El Matador”.

 

Eduardo Marenco Tercero

Ricardo Mayorga despierta sentimientos encontrados: para unos es un patán y para otros es un ídolo. A él le vale. Se recuesta en un sofá de su terraza y termina de fumarse un cigarrillo. Un séquito de siete muchachos de su “pandilla de barrio”, como él les llama, vive con él. Aparenta no estar solo nunca. Y siempre en movimiento: jugando billar, corriendo a 160 kilómetros por hora en cualquiera de sus autos, parrandeando o entrenando. La vida, para él, se vive de prisa.

En su casa, sus símbolos: los carros con cola de pato, un televisor de pantalla gigante, un retrato de Don King en el comedor, la cabeza de un toro disecado en una pared, fotos suyas y una mesa de billar.

Acaba el cigarrillo y lanza la chiva. Está relajado. Y dispuesto a conversar de él y de su vida.

¿El éxito se te ha subido a la cabeza?

“No. Gracias a Dios no. Y gracias a Don King, que no deja que ni yo ni mi familia aguante hambre todos los días. No tendré nunca con qué pagarle a Don King. Cuando me hice campeón con Lewis, seis cabezas, me aconsejó que el día que se me suban los humos a la cabeza, se me sube el fracaso. Al que se le suben los humos no quiere entrenar, esos guantes están viejos no me los pongo, esa música me estorba, sería un pendejo, un presumido, eso significa el fracaso”.

¿Y los clavos? ¿Los encabes? El público ve los líos por supuestas agresiones a determinadas personas, a policías, líos de deudas, de pensión alimenticia para las niñas. ¿Esos clavos los podrías evitar o no te interesa evitarlos?

“Yo los evito. Lo que pasa es que a veces, no todos, ciertos nicaragüenses somos charlatanes, vulgares y ofensivos, porque la mayoría así somos, no todos. Hay gente que voy en mi carro y me grita insultos, pero aún así me aparto, me hago el estúpido”.

Pero se han producido los líos. ¿Vos te has planteado evitarlos?

“Yo los evito. Es como el problema de que supuestamente yo estuve en Masaya, eché gasolina y un muchacho me ofendió y yo vine, me bajé del carro, lo golpeé con la puerta, y lo apunté con la pistola y con la mano derecha. Como dijo mi abogado: si Ricardo Mayorga es derecho y te apuntó con la derecha cómo te golpeó con la misma mano que tenía la pistola. Además, con la pistola o con las manos, estarías destapado, partido. ¿A dónde están tus golpes? Entonces, hay gente que es estúpida, que busca cómo sacarle dinero a uno, cómo meterlo a problemas. No todos”.

Hay personas que te consideran patán y antisocial. ¿Lo sós?

“No lo soy”.

¿Qué le dirías a las personas que piensan eso?

“Nadie es monedita de oro para caerle bien a alguien. Yo respeto a la gente que le caigo mal y que le caigo bien. Yo no necesito que nadie me quiera. A los que le caigo mal no necesito que me quieran. Al resto del pueblo que me quiere, muy agradecido y mi respeto para ellos. Si a mí, quien me quiere, y me ama y me sobra es mi familia”.

Pero sí estás haciendo un esfuerzo por mejorar ahora tu imagen ante el público.

“Claro, porque la gente dice que yo soy un patán, porque la gente me mira serio en los Juzgados. Hay tiempo para todo, para reír, para dar entrevistas...”

¿Pero no creés que podrías controlar tu carácter?

“Pues si yo lo controlo hermano. Con sólo decirte una cosa: tengo más de once años de no pegarle un golpe en la calle a nadie. ¿Seré un bochinchoso yo? ¿Seré invivible?”

El incidente con la hija de Alexis Argüello. Ella apareció diciendo en un periódico que había prácticamente un compromiso de boda, y después anunciaste tu compromiso con tu señora, quedó la sensación en la gente de que la dejaste como la novia de Tola.

“Porque así somos la mayoría de los nicaragüenses: bochinchosos. Cuando un encendedor ya no prende qué es lo que tira: chispas. Pero la gente ve una chispa y busca cómo tirarte un balde de gasolina. Hermano, reconozcamos, esos somos los nicaragüenses, bochinchosos”.

¿Pero la dejaste como la novia de Tola?

“No la dejé como la novia de Tola, ella lo sabe muy bien, somos grandes amigos, la vivo llamando y me llama ella, entonces tengo que responder sus llamadas, muy agradecido, es una linda persona”.



Alguna gente interpretó que fue una venganza tuya contra Alexis Argüello.



“Pero por qué, si Alexis no me ha hecho nada a mí. Con decirte que nunca lo he conocido”.

Pero han tenido enfrentamientos públicos.

“No, el dijo una vez que yo no tenía cualidades, o que yo iba a perder, o que no merecía ganar, que no sé qué. ¿Qué fue lo que yo dije? Porque como nicaragüense tenía que apoyarme, ¿no?”.

¿Cuánto te ha golpeado haber sido destronado por Cory Spinks en una pelea que muchos piensas que en realidad ganaste?

“Te voy a decir la verdad y quiero que me la creás: todavía en mi corazón se me olvida que no soy campeón. Siento que en mi corazón sigo siendo el campeón, con ese robo me siento más grande, porque me volví más famoso y admirado por la gente, porque saben que fue un robo. Y tengo mis títulos en mi casa y les doy un beso”.

¿Qué estrategias usarás en esta pelea con Tito Trinidad?

“Como cuando peleé con Vernon Forrest, que sonó la campana y le caí a pandilla de golpes inmediatamente, igual se la voy a aplicar aquí”.

¿Tenías mejor condición física en la primera pelea con Forrest que en la de Cory Spinks?

“No. Spinks no salió a pelear, salió a correr el maricón ese. Yo usé la palabra: no hay cochón torcido. Le dije: corriste y ganaste. Como maricón”.

También se critica tu estilo. ¿Cómo lo definís?

“Me gusta fajarme. Yo pego fuerte. Si a eso nos ponemos: Tyson no tiene estilo, y siempre es el malo de la película, el mejor, yo no es que quiera imitar a Tyson, pero si no tengo estilo, yo tengo que pelear a como yo peleo”.

¿Y qué te pareció verlo caer?

“Me duele en el corazón, porque es un ídolo, es un gran hombre, un gran boxeador y mis respetos para él, y siempre en mi corazón va a ser el mejor peso completo”.

¿También admirás mucho a Trinidad?

“Yo lo admiro mucho. Tito y yo en Miami y Las Vegas nos hemos ido a pegar unas parrandeadas, unas borracheras, salimos a joder, somos grandes amigos”.

¿No ha habido discusiones al calor de los tragos?

“No, nunca, porque nunca hablamos de boxeo. No nos gusta”.

Pero es claro. Lo dijiste: “Lo voy a matar”.

“Es lógico, porque como me dijo él: yo no quería pelear contigo, pero la vida me obliga. Yo se lo dije: te voy a ganar y tú vas a pagar la fiesta y si me ganas yo pago la fiesta tuya. Porque él sabe que somos amigos y hemos andado enfiestados juntos. Como le dije a él: cuando tu me pegues un golpe duro, allí se va a acabar la pelea, porque yo te voy a acabar rápido, para dos cosas, para ganar yo y para no golpearte mucho mi amigo. Lo voy a noquear. Es mejor para su salud, que yo le pegue un golpe y lo noquee. A que él busque como quedarse de pie y esté como dicen, desbaratándole su cuerpo, su cerebro, que le esté dañando treinta minutos”.

Después de esta pelea, ¿si la ganás qué vas a hacer?

“No, si la ganás no, ya la gané. La voy a ganar. Con sólo el hecho de estar entrenando”.

¿Y tu próximo paso cuál sería?

“Ok. Una pelea más”.

¿Con quién?

“Con Bernard Hopkins o De la Hoya, porque están firmando un contrato con los cuatro, para pelear los dos ganadores”.

¿Y si la perdés?

“Me retiro del boxeo. No soy ningún maricón que voy a decir payasadas que me retiro y vuelvo. Adiós al boxeo si pierdo”.

¿Tito no podría llegar a ser tu verdugo?

“No. Me considero, la verdad, que me voy a retirar como un campeón indiscutible para siempre, porque mirá, Bernard Hopkins va a poner los cuatro o cinco títulos que él posee, si Hopkins retiene la pelea con De la Hoya, después que noquee a Tito, voy a ganarle a Hopkins, a ese anciano, me voy a quedar con cinco o seis títulos mundiales y con eso me voy a quedar para siempre. Y si De la Hoya le gana a Bernard Hopkins, igual voy por los seis títulos, porque De la Hoya no me va a ganar a mí”.

¿Temés a algo en la vida?

“Claro”.

¿A qué?

- “No sé si te sonará estúpido o no, a veces pienso en la muerte, a veces me pongo a pensar: ¿Cómo me voy a impactar el día que mi mamá muera o una de mis hermanas muera? Me he puesto a pensar y me da nervios cuando pienso. En la vida somos seres humanos y tenemos nervios y miedo. Tengo temor porque a veces me he puesto a pensar en la muerte”.

EN EL NOMBRE DEL HERMANO

Jaime Mayorga fue clave en la carrera boxística de su hermano menor, quien fue testigo de su primera derrota. Se juró vengar el nocaut de su hermano y tiempo después noqueó en trece segundos al mismo oponente.

Hace varios años Jaime Mayorga perdió por nocaut cuando Guillermo Yon lo sacó del ring.

“A mi hermano le costaba mucho dar el peso, peleaba en 160 libras y como se cayó la pelea, y se dio una en 147, de 160 bajó a 147, él quería pelear por el billete, entonces Guillermo Yon me le metió un uppercut y me lo sacó del ring. Cuando él me cuenta y lo veo que anda en el ojo un coágulo de sangre como por un mes y medio; me dolió. Siempre”, dice Ricardo Mayorga.

Su lucha con el peso, por esta razón, es cuestión vital para Mayorga. Pero está seguro de dar las 160 libras. Afirma que está ahora en 165.

MUY NICARicardo Mayorga es un nicaragüense terremoteado. Su familia lo perdió todo el 23 de diciembre de 1972. El nació tres meses después, el diez de marzo de 1973, nunca tuvo una cuna y recuerda que lo amarraban de un pie para que no se cayera de la tijera donde dormía. Su padre ha sido camionero y su madre repostera. “Durante dos meses, cuando niño, mi mamá me dio agua de azúcar y de pinol”, recuerda. En la escuela le decían “El Diablo” por las broncas que armaba a cada momento. Se formó en un mundo rudo, curtido por las fajeadas en casa, por la escuela de la calle donde desde adolescente hizo de ayudante de albañil, de celador, vendedor de salsas de tomates —a tres por diez pesos—, y curtido también de laborar en ebanistería, mecánica, electricidad.

No olvida el hambre de su niñez: recogían mangos en la costa del lago para comerlos un día tras otro. O pasaban un mes entero comiendo aguacates los tres tiempos. O harina en todas las presentaciones posibles. Ahora la fortuna le sonríe: ganará US$4.3 millones de dólares en su próxima pelea.

Mayorga cuenta que siempre anduvo en gavilla, que fue “pandillero” por andar con sus treinta amigos de infancia, pero que no delinquían.

Siempre fue rebelde y dado a los encabes. “Caí preso como tres veces porque, ideay, peleaba mucho, además de eso, golpeaba a la gente y ya medio me conocían, una vez levanté a una señora con la bicicleta, se cayó, se dobló el pie, andaba en la calle tirándome las aceras, cosas de adolescentes, porque vos sabés que todo chavalo pasa por eso”, dice.

El hambre de triunfo, al igual que a miles de nicaragüenses, le llevó a emigrar a Costa Rica el 2 de noviembre de 1992, adonde inició su carrera boxística gracias a Luis León. Fue celador del night club Hollywood, donde vivió durante dos años. También fue guardaespaldas y carga maletín del propietario Edgard Murillo. Cuando no trabajaba de noche, se iba a parrandear y durante el día entrenaba. Suele tomarse entre ocho y diez cervezas durante una noche de juerga. A diario fuma dos cajetillas de cigarrillos.

Dice que no ha probado drogas. “Como tengo un problema: que lo que pruebo y me gusta no me quita nadie de allí. Entonces, si pruebo la droga por joder y me gusta, me voy a joder yo mismo. Y sería una vergüenza de verdad para mi familia y para el mundo. Así que no la pruebo”. Se considera loco pero no pendejo.
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“Tengo temor a la muerte”