SáBADO 7 DE AGOSTO DEL 2004 / EDICION No. 23534 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Ycuá Bolaños y ética empresarial

La espantosa tragedia del incendio de un hipermercado de Asunción, Paraguay, en el que perecieron calcinadas más de 400 personas, conmovió a la gente de todas partes del mundo, incluyendo, por supuesto, a los nicaragüenses.

Paraguay está lejos de Nicaragua, pero según personas que han vivido o visitado aquel país aseguran que su gente se parece bastante a la nicaragüense. Y la verdad es que entre ambos países hay nexos históricos comunes, como por ejemplo el asesinato del general Anastasio Somoza Debayle, el último dictador de la dinastía somocista, quien fue derrocado en 1979 y asesinado un año después en Asunción, hasta donde llegó el vengativo e implacable brazo de la revolución sandinista.

Por otra parte, el pueblo de Paraguay sufrió el rigor de una dictadura como la somocista: la del general Alfredo Stroessner, quien tomó el poder en 1954 como consecuencia de una elección amañada después de que dio un golpe de Estado al gobierno legítimamente constituido (exactamente lo mismo que hizo el general Somoza García en Nicaragua, en 1936). Stroessner ejerció el poder con mano de hierro hasta 1989, cuando el general Andrés Rodríguez lo derrocó y abrió el camino de la transición democrática paraguaya.

En lo que se refiere a la tragedia del Ycuá Bolaños, es importante resaltar que fue la irresponsabilidad de los dueños de dicho supermercado la que causó la muerte de casi la mitad de toda la gente que se encontraba en el local en el momento que estalló el infernal siniestro. De acuerdo con las informaciones periodísticas, el edificio incendiado no contaba con los apropiados sistemas de evacuación en casos de emergencia. Además, hay evidencias de que los dueños del establecimiento ordenaron cerrar las salidas ordinarias —y únicas— del local, supuestamente para evitar que los clientes se fueran sin pagar. Y se informó que cuando llegaron los primeros bomberos, fueron recibidos a balazos por un vigilante.

Por su parte la Fiscalía de Paraguay aseguró que el edificio del hipermercado Ycuá Bolaños, que fue construido hace apenas tres años, “era como un cajón con dos agujeritos”, es decir, una ratonera. Además, debido a la corrupción imperante en ese país no se supervisan como es debido los requisitos de seguridad de muchos negocios en los que se reune gran cantidad de personas, y a cambio de gratificaciones o sobornos permiten que se violen las normas establecidas.

Según informó la Alcaldía de Asunción, a propósito de la tragedia del Ycuá Bolaños, de los más o menos 5 mil establecimientos comerciales que obtuvieron la patente municipal en los últimos tres años, la municipalidad sólo fiscalizó las condiciones de seguridad de unos 1,200. Y de todos los supermercados que hay actualmente en el país, sólo en 10 de ellos verificaron sus sistemas de seguridad, y entre éstos no estaba —“casualmente”— el Ycuá Bolaños.

Pero no sólo a la corrupción gubernamental hay que culpar de esta inaudita tragedia. Y más allá del enjuiciamiento criminal a los dueños del Ycuá Bolaños, también hay que señalar la falta de ética empresarial y la irresponsabilidad inclusive criminal de quienes, con tal de proteger sus intereses y obtener las mayores ganancias posibles, exponen a sus empleados, clientes y gente en general a mortales peligros en casos de incendios y otras emergencias.

La economía y por lo tanto los negocios comerciales también es imprescindible manejarlos con respeto a los valores éticos, ha recordado el Premio Nobel de Economía 1998, Amartya Sen. Y el Papa Juan Pablo II ha llamado reiteradamente a los empresarios de todo el mundo, a recordar que la ética en los negocios no es un tema marginal en el mundo actual.

Nosotros estamos claros de que al montar cualquier negocio lícito lo que se busca es cómo obtener ganancias y prosperar. Pero también los negocios tienen o deben tener un sentido ético, cual es el interés integral de la persona humana. Y los empresarios tienen la obligación de honrar ese compromiso ético en todos los sentidos.

En resumen, todos y en todas partes del mundo debemos aprender la lección que ha dejado la espantosa tragedia del hipermercado Ycuá Bolaños, de Asunción, Paraguay.
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