Piloto del Ejército acusado de violar a su propia hija
Fátima Tórrez González/Especial para LA PRENSA
“No puedo hablar, hablen con mi abogado”, fueron las únicas palabras que pronunció A.A.S.G., quien era capitán activo de la Fuerza Aérea del Ejército de Nicaragua y acusado por el Ministerio Público de violar a su hija desde que ésta tenía 12 años, y a quien supuestamente le pedía le diera un hijo.
“La menor se quiere morir, al punto de tomarse unas pastillas con la intención de suicidarse, que la mantuvieron en estado de shock y ahora está bajo tratamiento psicológico, porque presenta síndrome de estrés postraumático, que son considerados graves por los psicólogos”, señaló en sus alegatos la fiscal Irela Estrada, durante la audiencia inicial en el Juzgado Séptimo Penal de Audiencia.
FRUSTRO SUEÑOS DE MENOR
La víctima, que ahora tiene 15 años, vivía en Matagalpa y deseaba estudiar en la capital, por esa razón en el 2001 llega a vivir a la casa de su padre, según reveló la fiscal Estrada.
“A partir de ese momento la menor empezó a ser ultrajada sexualmente por su padre, quien le exigía que se bañara con él, manifestándole que iba a aprovechar todo el tiempo que estuviera a su lado y hasta le dijo que le tuviera un hijo”, señaló la representante del Ministerio Público.
El juez Abelardo Alvir admitió la acusación por el delito de violación y la remitió a juicio oral y público para el día 8 de junio a las 8:00 a.m., y decretó como medida cautelar la prisión preventiva para el acusado.
Durante la resolución judicial se le aclaró al abogado defensor, que su cliente desde inicio de la acusación tuvo abogado de oficio, por lo tanto no fueron violados los derechos. El defensor había manifestado que su cliente no fue notificado de los hechos por los que era investigado.
Según se conoció, el detenido estaba nominado a ser ascendido a un cargo superior en los próximos meses, por el cuerpo castrense al que pertenecía.
ALEGATOS ABSURDOS
Sergio Ramón Zamora, abogado defensor del detenido, trató por todos los medios que la acusación fuera rechazada por el judicial, alegando que no llenaba los requisitos de ley y ordenara de inmediato la orden de libertad.
Alegó que su cliente era un oficial activo del Ejército y antes de llegar a los tribunales comunes, tenían que hacerle un juicio por las leyes militares.
Manifestó que el Ministerio Público no tenía competencia para conocer de los hechos, sino la Procuraduría General de la República, por ser su cliente un militar.
AMENAZAS
La madre de la víctima aseguró que el piloto había lanzado amenazas de muerte contra toda la familia. “De diferentes índoles eran (las amenazas), que iba a quitarle la vida a mi hija, a mí y a toda la familia si hablábamos”, manifestó la progenitora al salir de la audiencia inicial.

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