MIéRCOLES 28 DE ABRIL DEL 2004 / EDICION No. 23433 / ACTUALIZADA 11:30 am





EL HUMOR DE




El problema de escasez del agua potable

Vigarny Espinosa S.*

El Instituto Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (INAA) a través de una campaña publicitaria lanzada a mediados del año pasado, señaló la creciente escasez de agua en Nicaragua. Desafortunadamente no se prestó la atención adecuada a dicho problema.

Esta crisis irá en aumento en los años futuros si no se procede a efectuar las acciones necesarias para detenerla, en la que los responsables principales son: los humanos, la naturaleza y las empresas que suministran el agua.

En lo que respecta a los dos primeros actores, los protagonistas principales somos quienes hemos deforestado las cuencas hídricas de manera irresponsable, causando con ello que el agua de lluvia no se infiltre hacia las corrientes subterráneas, provocando corrientes superficiales de las mismas que transportan los suelos vegetales, causando erosiones, y que posteriormente corren en los cauces de las ciudades, los cuales, por recibir cada año mayor flujo de aguas de lluvias, atascan de lodos y basura los cauces y producen desbordamiento, producto de los mayores caudales y velocidades que adquieren las aguas que bajan de las partes altas.

Las corrientes subterráneas, en las épocas secas o de verano, reducen su caudal debido a la falta de abastecimiento de aguas superficiales reduciendo sus estratos y afectando, por ende, la eficiencia de las bombas que extraen el agua de los pozos construidos para tal fin, lo cual causa mayor trabajo y desgaste de los equipos, afectando también el consumo de energía eléctrica debido al mayor tiempo de trabajo para tratar de satisfacer la demanda.

Por otro lado están las construcciones de vivienda, repartos, industrias, etc. que impermeabilizan el suelo y provocan que el agua de lluvia se deslice superficialmente y detenga el proceso de infiltración al subsuelo. Las regulaciones urbanísticas deben exigir que se planten árboles o mantener áreas verdes que contribuyan con la infiltración de aguas de lluvias al subsuelo. Hay que poner orden en el crecimiento de las ciudades y poblados para evitar estos problemas que están afectando a muchos países del globo terráqueo.

En lo que respecta a las empresas operadoras de servicios, o aguadoras como comúnmente se les llama, deben preparar un plan contingente adecuado para hacer frente a estas crisis de agua potable, con la visión de evitar que amplias zonas y barrios sean afectados tal y como está sucediendo actualmente. La población aceptaría un plan de racionamiento planificado, tal como ocurrió en la década de los años ochenta, porque lo importante es tener la certeza que tendrán el suministro de agua en horas determinadas y poder almacenar lo que sus necesidades requieran.

La irracionalidad con que algunos usuarios gastan el agua, es otro tema que las empresas deben frenar, imponiendo medidas restrictivas, con mano firme, que obligue a hacer un uso adecuado del agua porque mientras algunos no tienen ni siquiera para beber, otros la derrochan.

Todos debemos estar conscientes de que el agua es un recurso natural que se acaba.

En otra ocasión compartiré con los lectores de LA PRENSA otros artículos referentes al tema del agua, que nos ayudarán a valorar lo que este bien natural significa, como lo es la vida misma.

* El autor fue presidente ejecutivo del INAA y Vicepresidente de la Asociación de Entes Reguladores de Agua Potable y Sanitaria de las Américas (ADERASA)
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