El progreso primero
Marco A. Mayorga L.*
Dirigir el país hacia el progreso demanda esfuerzo, que es posible con determinación y coordinación entre el Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial, el Electoral, los partidos políticos, los trabajadores y los empresarios. Hay que tirar la carreta juntos. Sólo se requiere que uno deje de hacer o haga un esfuerzo contrario, para demorar o fracasar el proceso hacia el progreso.
El progreso se da en un ambiente de tranquilidad y esperanza, que genera una sensación de certidumbre ciudadana donde el esfuerzo persistente conquistará resultados. El estudiante y el trabajador se esfuerzan, superan y conservan esperanzas que su futuro será mejor; el emprendedor tiene confianza en que su creatividad puede convertir una pequeña empresa en grande. El político se desarrolla en un ambiente de progreso donde se facilita su gestión y es posible la inversión social y la distribución de riqueza.
Nicaragua no difiere a lo que pretende cualquier familia: tener la oportunidad de mejorar el futuro de sus hijos y descendientes. La familia lo ejecuta con un plan de entendimiento entre hermanos, comunicación, trabajo en equipo, apoyo, esfuerzo y disciplina. Requiere de padres motivadores que ayuden a desarrollar la autoestima y una actitud de mentalidad ganadora donde prevalece que todo se puede lograr con interés, determinación, acción y constancia.
Estas cosas sencillas pero importantes son las que demanda Nicaragua; son aspectos esenciales para el progreso que deben trasladarse a las actividades diarias del país. La familia nicaragüense somos todos y los diferentes poderes del Estado son los hermanos que deben coordinarse y trabajar por el progreso. Los líderes políticos deben actuar como motivadores que envían al ciudadano mensajes positivos para mantener en alto la autoestima y que el esfuerzo individual paga.
Cuando se puntualiza la pobreza y la miseria como el peor mal de Nicaragua, la única solución es el progreso; el constante incremento de producción y el mejoramiento continuo de la productividad son los factores que permiten enriquecernos. Como resultado del progreso es posible invertir en educación, salud, infraestructura y poder ayudar a los sectores más vulnerables.
La historia demuestra que en Nicaragua casi nunca todos halan la carreta coordinadamente; según la época, siempre hay alguien impidiendo el progreso. No hay razón para continuar con estas actitudes que solamente aumenta la miseria y mantiene al país en el segundo lugar entre los más pobres.
El progreso debe ser prioridad y no viene solo; no se debe dejar al azar. Es necesario dejar a un lado los temas improductivos y dañinos, reconocer que el actual esfuerzo nacional no está orientado al progreso. Hay mucha politiquería y populismo interfiriendo y siendo obstáculo al progreso.
Cada acción y cada mensaje que la nación demande debe ser a favor y en la corriente del progreso. Es de todos conocido que ante una situación, siempre existen dos alternativas de actuar, una en contra y otra a favor de soluciones que empujan el progreso. Nicaragua y algunos de sus líderes insisten en perfeccionar el populismo, entorpecer el desarrollo político partidario; se utilizan escasos recursos en actividades que incrementan la miseria, el desempleo y la migración económica. No debe continuarse ignorando que los nicaragüenses demandan progreso.
* El autor fue Presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua

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