MIéRCOLES 28 DE ABRIL DEL 2004 / EDICION No. 23433 / ACTUALIZADA 11:30 am





EL HUMOR DE





Opinión económica
El Estado y la integración

Roberto Morales Muñoz*

Los modernos acuerdos de integración, sean del tipo que fueren, se han convertido en las últimas décadas en el instrumento mas importante para resolver una serie de problemas, políticos sobre todo, en sus inicios económicos y posteriormente han servido para integrar políticas en temas relativamente nuevos y necesarios en las agendas nacionales, temas sociales, medio ambiente, migraciones, etc., de amplio conocimiento a nivel internacional.

El fortalecimiento de los procesos de integración se ha visto inmerso en estrategias encaminadas a mejorar las perspectivas del crecimiento económico y de los temas de agenda. Sin embargo, en un largo transitar los países han realizado abordajes en forma diferenciada, respondiendo a estrategias propias, exclusivas de cada país, antes que consensuadas en los diversos bloques, sean regionales o subregionales.

En la actualidad, se deben proponer estrategias que tiendan a compatibilizar la agenda nacional con la agenda regional (en bloque), definiendo prioridades, porque no es posible responder a todos los problemas al mismo tiempo para asegurar avances en el proceso integrador y especialmente en las negociaciones internacionales. No obstante, en la agenda política de la integración regional se destaca la dificultad de incorporar temas de gran relevancia interna para los países como los problemas de empleo, salud, pobreza, niñez, entre otros.

A pesar de los grandes y diversos temas sociales, económicos y políticos que se viven en nuestra América, entre grandes escándalos de corrupción que nos envuelven actualmente, la integración no ha perdido vigencia y vemos cómo se mantiene la voluntad política de los gobernantes en continuar su desarrollo, un último ejemplo de ello es la firma del TLC entre la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el Mercosur, el mismo que entrará en vigencia el 1 de julio de este año.

No obstante lo anterior, la voluntad política de las naciones debe tomarse en una sola vía y con sendas paralelas, tratando de dar respuesta inmediata a los temas de la agenda política, como un todo, nacional y acondicionarlos con la agenda política internacional dentro del proceso de integración. En ese sentido, Nicaragua solamente está dando prioridad al proceso de integración del Cafta, a su adopción dentro del Congreso de EE.UU., y ha dejado de lado el proceso de integración centroamericana. El hecho de avanzar en un solo tema no implica, de ninguna manera, que se esté avanzando en todos los temas de la agenda centroamericana.

Por otro lado, es necesario señalar la imperiosa necesidad que tienen las naciones centroamericanas en foguearse mediante otros sistemas de integración menos complejos y más realistas. Como lo he mencionado en otros escritos, algunos países han tomado conciencia de su condición y se han alienado a los procesos del sur, como el Mercosur o a la Aladi. Por ejemplo, México y Chile han sido los únicos países que han logrado establecer un TLC con el Grupo de los 15, ambos son miembros activos en la Aladi, al Mercosur se han unido como estados asociados Chile, Perú y pronto Venezuela, ¿casualidad o suspicacia?

El proceso de integración no enfrenta un nuevo estado (de cosa), ni puede ser considerada como una nueva integración, es tan sólo una nueva oportunidad, un nuevo intento para impulsarlo, un impulso para recomponerlo o para continuar con ese espíritu invalorable tendiente a lograr un mejor desarrollo unificado de los pueblos, en todos sus sentidos.

Acorde a las nuevas realidades nacionales emergentes, en una América casi globalizada, los Estados deben ajustar sus procesos de integración permitiendo perfeccionar el mejor intercambio de ideas y posibilidades que permitan alcanzar el desarrollo, en todos sus temas de agenda, porque sin unificación no podremos salir adelante, sin esa integración que permita alcanzar un desarrollo económico, social, entre otros, con carácter subregional o regional.

Frente a esta situación considero necesario resaltar la necesidad de establecer desafíos que lleven consigo cambios en las políticas macroeconómicas, que apunten a reducir la vulnerabilidad externa de nuestros países. Adicionalmente, plantear estrategias de desarrollo productivo que permitan y coadyuven al mejor intercambio de relaciones entre los sectores líderes de nuestra economía, así como incentivar los sectores deprimidos. Ampliar la visión exportadora para impulsar el crecimiento, sin descuidar los problemas sociales.

En este contexto, el papel del Estado y las políticas públicas para enfrentar estos desafíos debe cumplir un papel acorde con los tiempos, aquéllos que exigen un mayor diálogo con los diversos sectores de la economía y la sociedad. Además, es necesario resaltar la exagerada necesidad de transformar las estructuras del Gobierno y renovarlas de forma tal que puedan responder con eficiencia a las exigencias de nuestra sociedad nicaragüense.

Un proceso integrativo que no se puede dejar de mencionar dentro de los procesos de integración en Latinoamérica es el ALCA, uno de los mayores mercados continentales a formarse que no ve aún posibilidades, a corto plazo, de concretar su acuerdo por las grandes disparidades, asimetrías y desequilibrios entre los países miembros, correcciones sin las cuales no se logrará concretar su propósito.

En conclusión, es necesario buscar la manera de acercarnos más a los procesos de integración de nuestra América y considerar la posibilidad de explorar nuevos temas estratégicos, económicos y comerciales, en vez de buscar siempre lo tradicional y más fácil que, a la postre, representa siempre lo más difícil.

* El autor es jurista en derecho internacional.
rmorales@easymail.com.uy
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Un ardiente premio

Café nacional en el mercado de Irlanda

La marca de Nicaragua

Un mercado de sabores

El Estado y la integración

Uno de mayo… ¿los deberes europeos hechos o por hacer?

Cooperación internacional y gobernabilidad

Asteriscos a dos manos

Gerardina González Marroquín: “El trabajo decente es libremente elegido”