MIéRCOLES 28 DE ABRIL DEL 2004 / EDICION No. 23433 / ACTUALIZADA 11:30 am





EL HUMOR DE





La Azul y Blanco
“Ni yo me lo creo”

Foto  
. Silvio Avilés viviendo un sueño con el futbol

Silvio Avilés

 

Francisco Jarquín Soto

Silvio Avilés Ramos creció en su natal Dolores, Carazo, con una pasión desmedida por el futbol.

Cada domingo mientras el resto de aficionados de los Caciques del Diriangén llegaban apresurados al estadio de Diriamba para comprar su entrada agarrar su mejor lugar y ver el partido, Avilés junto a seis amigos más, buscaba la manera de cómo burlar a los vigilantes para tirarse el muro para mirar gratis a su equipo favorito.

“Lo que pasa es que nunca tenía para el boleto del estadio y tenía que entrar de esa manera, sino no podía ver los juegos”, cuenta Avilés, que recuerda que nunca fue agarraron infraganti, a pesar que a sus amigos si los atraparon más de alguna vez.

La práctica de las entradas “gratis” las hizo desde los diez años, y todavía hasta los 14, con una habilidad tal que incluso después de descubierto se escapaba con una velocidad que dejaba perdidos a sus perseguidores.

“Ahora ni yo me lo creo. Antes me tiraba los muros para mirar jugar al Diriangén, y ahora además que juego con ese equipo que tantas veces hice de todo por verlo, me pagan por que me vean a mí jugar. Yo les cuento a los del Diriangén y les digo: ‘cuándo me iba imaginar que llegaría hasta aquí’”, cuenta Avilés con mucha humildad.

Avilés viene de una familia de muy escasos recursos, formada por cinco hermanos, que fueron abandonados por su padre cuando estaban pequeños.

“Si no fuera por mi madre (Celia Ramos) que siempre me ayudó a pesar de la pobreza en que vivíamos, yo no estuviera aquí. Por eso quiero mucho a mi mamá”, dijo emocionado.

Sus primeros entrenamientos con los Caciques fueron como un sueño: “Me iba corriendo desde Dolores a Diriamba (unos cuatro kilómetros de distancia), porque no hallaba las horas de estar con ellos”.

Otra de las cosas que cuenta con mucha emoción fue cómo tuvo sus primeros tacos.

“Me dijo mi hermano Armando en un partido que íbamos perdiendo 1-0 en un equipo de barrio, que si anotaba con gol olímpico, en una jugada de tiro de esquina que estábamos cobrando, me regalaba los tacos, y para suerte mía lo hice, y sentí una alegría tan grande que me fui gritando por todo el campo: ‘voy a tener mis tacos, voy a tener mis tacos’”.




Nombre: Silvio Avilés Ramos

Origen: Dolores, Carazo

Nació: 11-agosto-1980

Estudios: bachillerato

Estado civil: juntado

Comenzó a jugar: a los 11 años

Debut en Primera: 17 años

Primer gol en primera: ante Barrio Cuba

Equipo: Diriangén

Campeonatos: cuatro subcampeonatos

Selecciones: Sub-20 y Mayor.
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