MIéRCOLES 28 DE ABRIL DEL 2004 / EDICION No. 23433 / ACTUALIZADA 11:30 am





EL HUMOR DE




Dariano

César Anzoátegui

José Terán fue el más grandioso recopilador dariano de los escritos desconocidos de nuestro incomparable Rubén Darío, lleno de esplendor y gloria, el mimado besado por los dioses, el gran transformador de la literatura moderna, el genio que cambió el idioma según Neruda, y quien rompió la métrica. El padre del Modernismo. No habrá otro poeta con su estro que haya trascendido el universo, deslumbrando al mundo literario.

José fue de esos pocos raros astros que de vez en cuando circundan los espacios siderales para dejarnos ver extasiados ese reguero caudaloso y luminoso en nuestros corazones.

Si Rubén hubiera vivido lo suficiente para conocer a este hombre excepcional, seguro que lo habría incluido en su libro de Raros.

La muerte, eterna enamorada de él, lo condujo airosa y complacida hacia quien dijo “ego sum lux et veritas e vita”.

Cuando un ser querido nos da el definitivo adiós para buscar horizontes de luz nos abruma el dolor y la tristeza que es la espada de oro que nos traspasa inclemente los sentimientos, y sentimos esa rara sensación de que nuestros corazones no se conforman con haberlo perdido.

Hasta pronto José, mientras que las más bellas rosas que con verdadero amor sembraste en nuestras almas, siempre perfumarán tu recuerdo.

¡Oh, muerte, que te llevaste del mundo lo mejor!



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