Educación
William Morales Anduray*
Está finalizando la semana de la educación y con gran desilusión encontramos que no se provocó una reflexión seria, profunda, tal como lo amerita este tema, que equivale en pocas palabras al destino de nuestro país. Por un lado, el Ministerio de Educación, con más desidia que entusiasmo, participó en un par de eventos insulsos, sin trascendencia y por otra parte las organizaciones no gubernamentales, sin mayor agenda que criticar al Gobierno y buscar cauces para llevar agua a su molino, alzaron su engolada voz, autoproclamándose abanderados de la sociedad civil para asuntos educativos.
El diario LA PRENSA en vano dedicó un editorial, tratando de provocar aportes de valía, sin embargo, la ciudadanía más interesada por la politiquería, volteó su cara a diestra y siniestra como en juego de tenis entre Tipitapa y Montoya. Pareciera que nadie se imagina a Nicaragua dentro de diez años, tratando de competir internacionalmente con emprendedores entusiastas, con capital dispuesto al riesgo, pero sin gente capacitada para trabajar de manera eficiente, bajo sistemas tecnológicos cada día más avanzados.
¿Estaremos condenados a ser una inmensa maquiladora? ¿Mantendremos la esperanza de que los donantes siempre tendrán la voluntad de subsidiar nuestra falta de decisión? ¿Guardaremos algún día el pocillo para sacar la frente en alto?
Es tiempo de hacer a un lado los intereses mezquinos que nos han contagiado los últimos capítulos de nuestra historia y darle a nuestra Patria una oportunidad para crecer y el único camino, es sin lugar a dudas, la educación.
* Profesor

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