¿Qué es “un error”?
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Vicente sólo tuvo un “error” en su pitcheo |
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Vicente Padilla aparece en el tercer lugar entre los lanzadores que menos carreras reciben de respaldo de sus compañeros.
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Edgard Tijerino M.
Definitivamente, somos esclavos de la subjetividad. Entre lo visto y lo pensado, vivimos trazando posibilidades y convirtiéndolas en algo real.
¡Qué poderosa es la imaginación!
Uno supone que Larry Bowa ha estado suficiente tiempo en el beisbol, para comprender la ironía de Yogi Berra: “El juego no se acaba hasta que se acaba”, es divertida y tristemente cierta.
Pero no es así.
Bowa dijo que el batazo de Matt Cepicky, impulsador de dos carreras para estos Expos de desfalleciente ofensiva, fue un error de Vicente Padilla.
“Padilla estuvo grandioso. El sólo cometió un error”, dijo Bowa, agregando: “El slider le quedó un poco alto y el tipo lo bateó”.
¿Qué estás diciendo Larry?
En el duelo pitcher-bateador, todo se reduce a una cuestión de ángulos y milímetros, de olfato, intuición, anticipo y naturalmente precisión. Lo que resulta perfecto para uno, es mortal para el otro.
Eso es lo mágico.
Todo lo demás que podamos decir, calcular y discutir alrededor de eso, no pasa de ser una especulación inútil Larry.
“Si él pone la pelota donde quería, un poquito baja, hubiera conseguido que le batearan por el piso para out”, apuntó con una solemnidad de “gurú”, el relevista Roberto Hernández.
¿Otro pitcher diciendo eso? ¡Oh, no!
El cronista del Inquirer Todd Zolecki, señala: “Él hizo un mal lanzamiento y sufrió su tercera derrota”.
Desde que se inventó el beisbol, el buen lanzamiento es el que te saca out, y malo es el que te sepulta. Pueden preguntarle a Ralph Terry sobre su “error” frente a Bill Mazeroski en la Serie Mundial de 1960, o quizás puedan localizar a Jim Burton quien cometió un “error” al lanzar la bola del hit decisivo de Joe Morgan en el clásico de 1975, o contacten a Dennis Eckersley, víctima de otro grave “error” tratando de dominar a un cojeante Kirk Gibson en 1988.
La maquinaria de un pitcher, no es computarizada como la que construye un Mercedes Benz o un Ferrari. Se trata de usar lo que tu cerebro te indica, haciéndolo pasar por la mecánica de tu brazo, que a su vez, debe obeceder a una coordinación muscular casi perfecta.
El bateador enfrenta el mismo problema. ¡Diablos debí hacerle swing, pero me tardé!, dijo hace unos días Alex Rodríguez a Joel Shermann del New York Post.
¿Cómo es posible que en beisbol, todo acierto de un pitcher o bateador, tenga que ser complementado por un error de la contraparte?
El “error” de Padilla hubiera sido un lanzamiento maestro si Cepicky se convierte en el tercer out. El mismo batazo, pero más a la derecha, según los que han teorizado sobre el momento cumbre del juego.
¿CUÁL ERROR?
“Le pegó con precisión a mi mejor lanzamiento, el adecuado para ese momento”, dijo Nolan Ryan en cierta ocasión después de un jonrón de Reggie Jackson. Antes, el artillero se había ponchado dos veces y no propiamente con “el mejor material” del pitcher.
Puede ser un “error” que le des un strike alto a Roberto Clemente, o retés con una recta ligeramente encima de la rodilla a Ken Griffey, o trates de sorprender a Ted Williams con la cuenta de 3 y 1, pero aún así, no hay nada escrito en el beisbol.
Matt Cepicky, que no había empujado carrera, se mostró astuto, preciso y mortífero, en un momento de inspiración divina y seductora como diría el poeta. Bueno, ¿han visto algún poeta lanzando?

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