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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 24 DE ABRIL DE 2004
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El año del poeta

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Marta Leonor González

Este año el mundo celebra un siglo del natalicio del poeta chileno Pablo Neruda, sin duda uno de los escritores más leídos del siglo XX. En un breve recorrido por su poesía y vida, nos acercamos con esta edición a su literatura que ha marcado a muchas generaciones de jóvenes y adultos.

No obstante, conociendo un poco de la vida del poeta comprendemos mejor su poesía, pensamiento, reconociendo algunos datos desde su infancia, vida familiar y amores, para encontrarnos con sus orígenes.

Raíces que lo traen del Sur, que es la patria de su infancia. Allí conoció la soledad, la pobreza, el desamparo. Su madre muerta, el padre errante, quedaron para siempre enterrados en el Sur, echaron raíces y Neruda volvió allá una y otra vez en busca de sus orígenes.

El viaje en busca de sus orígenes fue siempre un regreso a la infancia, el cual lo hizo acompañado de la poesía, su modo de conocer y apropiarse de su pasado.

La obra poética nerudiana tiene como núcleo la figura del viajero cazador de las raíces. Neruda confiesa: “Mi vida es una larga peregrinación que siempre da vueltas, que siempre retorna al bosque austral, a la selva perdida”.

El poeta descendió a lo más hondo de la naturaleza lluviosa y boscosa de la Araucanía. Más tarde, el poeta rescató las raíces latinoamericanas y así pudo llegar a cantar y contar la historia de nuestro continente.

El Sur de Chile, territorio de grandes bosques y volcanes, de lagos y lluvias, sus primeros años en Parral, fueron tiempos de muerte y desamparo, pues la madre, Rosa Basoalto, falleció a los dos meses de nacido el poeta.

El rostro materno Neruda lo vio por primera vez en una fotografía que conservó una vecina: “Era una señora vestida de negro, delgada y pensativa. Me han dicho que escribía versos, pero nunca he visto nada de ella, sino aquel hermoso retrato”. Con la foto en la mano, trató de reconstruir la faz íntima de su madre, el carácter y las palabras que le gustaban.

El mar lo conoció Neruda cuando viajó junto a su familia a Puerto Saavedra. El mar en su poesía se transfiguró en la imagen de la madre, la mujer, la fuerza inextinguible de la vida. Otras veces el mar fue el padre invocado para que compartiera sus dones con él.

De toda esa fuerza marina se alimentó Neruda, coleccionando conchas, caracoles y piedras marinas, tomando a la Naturaleza de su mano y llevándola a la poesía, como el libro de las Odas elementales, la poesía se reveló sin rostro, pero era una presencia que estaba en todas partes. Quizás esta misma experiencia era la que tenía el niño de su madre ausente. Por ello, es significativo que su primer poema estuviera dirigido a la madre.

Ahora, una breve lectura nos espera como homenaje a ese escritor cuyos obsesivos temas fueron: la mujer, el amor, el mar, y la misma poesía.  
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El año del poeta