JUEVES 22 DE ABRIL DEL 2004 / EDICION No. 23427 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Depresión: Un tema para reflexionar

Foto  
. Es una enfermedad que puede ser tratada, pero requiere compromiso. ¿Cómo ayudar a quien la padece? ¿Qué hacer? ¿Cómo diferenciarla de un simple estado de ánimo? Claves para entender y actuar a tiempo.

 

Discovery Channel

La depresión no es un fenómeno de nuestro tiempo, pero la palabra ha dejado de estar reservada para algunos casos oscuros y siempre misteriosos. Es una enfermedad que, ya sea que la padezca un familiar o una amistad, está siempre cerca. Y que no nos permite mantenernos indiferentes. Por esa razón, este informe está destinado a la comprensión de las sensaciones que rodean la depresión. Porque sólo así se puede ayudar al otro a transitar el camino de la recuperación.

La depresión es una suma de sensaciones: tristeza, decaimiento, falta de interés por las cosas que nos rodean, falta de energía, problemas de peso (tanto por falta de ingesta como por alimentación descontrolada), insomnio, continuos dolores de cabeza, problemas gástricos, problemas sexuales, desgano y pesimismo, entre muchos otros. Pero no es, en absoluto, una sensación pasajera. La tristeza o las preocupaciones, por sí mismas, son instancias que se superan. La depresión es un enfermedad que presenta diferentes grados, que progresa día a día y que puede derribar todas las defensas del individuo. Altera no sólo sus pensamientos sino también su salud y su modo de relacionarse con el entorno. Las estadísticas llaman la atención sobre lo amplio de este fenómeno: en Europa, una de cada 25 personas lo sufren.

Las causas son muy diversas: desde la herencia genética hasta una consecuencia de haber sufrido otra enfermedad, pasando por problemas psiquiátricos y uso de medicamentos. Pero además, siempre es difícil detectar las raíces ya que, además de una predisposición, hay un hecho que la desencadena, como la muerte de un familiar o cualquier problema personal.

Una de las dificultades habituales es que aquel que la sufre no percibe los síntomas inmediatamente, ya sea por negación o por simple desconocimiento. Por esa razón, es fundamental que todos los que rodean a quien la padece estén atentos a su evolución, ya que un tratamiento iniciado a tiempo puede dar mejores resultados. Existe una amplia gama de terapias, pero no es el objetivo de esta nota. En este punto, insistimos en la necesidad de consultar cuanto antes con un profesional. El sabrá indicar cuál es el mejor camino. El objetivo de esta nota es ilustrar a los lectores sobre algunas actitudes que pueden estar encubriendo un cuadro de depresión.

El desgano es algo habitual. La persona depresiva siente que no tiene motivación para nada, ni siquiera para aquellas cosas que hasta hace poco lo movilizaban. Combinado con esto, aparecen la apatía y el cansancio constante. Se trata de un cansancio que no se da como respuesta a un determinado consumo de energía (que se soluciona con un simple descanso). Es más bien una debilidad muscular que predispone negativamente al individuo. Esto es, además, una espiral creciente: comienza por falta de deseos de trabajar y termina con una apatía y una inmovilidad absoluta.

Combinada con esta sensación, se encuentra la idea del “dejar para después”. En términos generales, los deseos y las motivaciones son los motores que hacen que las personas superen sus propias limitaciones y debilidades y se muevan hacia el objetivo buscado. En el caso de las personas depresivas, se produce una creciente pérdida de objetivos. La idea es básica: si nada tiene sentido, no tiene sentido pelear por nada. Es a la vez, un claro mecanismo de defensa contra el miedo a la frustración.

En general, el insomnio es relacionado con las preocupaciones diarias. Sin embargo, puede resultar un elemento fundamental para detectar un cuadro depresivo. La idea de “negarse al mundo”, de ir a contramano del resto es, en cierto modo, una manera de ir a contramano de uno mismo. Además, los especialistas sostienen la idea de que el cansancio diurno que produce el insomnio contribuye al aturdimiento, un aliado ideal, una suerte de somnífero que le permite a la persona depresiva superar la angustia que le representa salir a la calle, trabajar, vincularse con los demás, etc.

Es habitual, en el caso de las personas depresivas, que desarrollen un creciente abandono. Y este es uno de los puntos más importantes que nos permiten diferenciar la tristeza de la depresión. En los casos de tristeza, aún en los más extremos, el individuo sabe que atraviesa una crisis y, aunque lo niegue, se prepara para cuando llegue el momento de dejarla atrás. Es decir, no se niega como persona. El depresivo, en cambio, comienza a abandonarse, porque no hay nada que lo pueda sacar de esa situación (eso, claro, es lo que piensa él). Por eso se abandona cada vez más: comienza por cierto descuido de su imagen pública y sigue con un proceso de sabotaje pasivo por el cual deja múltiples tareas y actividades. Y, por supuesto, hay un estadio más grave aún que es el suicidio.

En última instancia, uno de los síntomas más complejos y peligrosos de la depresión tiene que ver con la autoagresión, que comienza siendo un proceso pasivo y que puede terminar con comportamientos autolesivos. Pero se trata de casos avanzados, que muy probablemente han pasado por situaciones como las que hemos descrito anteriormente. Precisamente por eso, es necesario estar atento a lo que nos rodea. Nadie está exento de sufrir una depresión y todos necesitamos un llamado de alerta a tiempo.

RECOMENDACIONES

En caso de sospechar que se encuentra ante una persona depresiva, no se lo sugiera sin antes hablar con un profesional.

Las soluciones de ocasión no sirven en estos casos: por muy buena voluntad que usted tenga, no se remediará la situación intentando levantarle el ánimo o generándole distracciones.

Existen diferentes tipos de terapia y dependen de cada caso. En algunos casos, se fracasa con un método y se intenta con otro. No hay pacientes intratables.

La depresión es una enfermedad y no una debilidad ni un problema pasajero.

Si cree que un familiar o amigo está sufriendo una depresión, consulte primero a un profesional sobre el mejor modo de encarar la situación.

Si toma antidepresivos, conduzca con prudencia.

Es una enfermedad tratable, pero bajo estricta supervisión de un profesional.

La depresión es una enfermedad de larga duración. Muchas veces puede reaparecer y la recuperación puede demandar años. Pero todos los pacientes depresivos evolucionan durante el tratamiento.

Si toma medicación antidepresiva, no consuma alcohol ni café. Si consulta a otro médico, infórmele de todo lo que ha hecho en términos de terapia.

Cualquier persona puede padecerla en un determinado momento de su vida.

Bajo ningún concepto decida tomar medicamentos sin consulta previa con un profesional. Ni siquiera acepte consejos de gente que haya padecido la enfermedad. Cada persona es un caso único.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Depresión: Un tema para reflexionar

Menopausia: ¿Cómo atravesarla con plena salud?

Diabetes: Generalidades, síntomas y tratamiento

El café ¿es un aliado o un enemigo?

Alcoholismo: Una enfermedad que exige romper el silencio

Aviones más cómodos y más seguros

Angelina

Phillip Montalbán celebra Día de la Tierra

En línea con El Quijote