SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 20 DE ABRIL DE 2004



 
¡Qué gordito!

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Modelo: Jordi Antonio Mairena (2 años)

 

Hilda Rosa Maradiaga C.

La obesidad en los niños se traduce en graves problemas de salud que podrían afectarlos la vida entera. Aprenda a prevenirla y saber qué hacer si su hijo ya está más que pasadito de peso.

Entre más gorditos, más graciosos nos parecen. Y como madres, muchas veces nos alegramos de verlos tan “hermosos”. Sin embargo, la gordura no es sinónima de salud.

No obstante, no todos los niños gorditos padecen obesidad. Se puede hablar de una anomalía en el peso cuando el niño tiene 25 por ciento más del peso corporal destinado para su edad, explica el doctor Enrique José Medina, pediatra endocrinólogo.

Para saber cuál es el peso apropiado de un niño de acuerdo a su edad, existen tablas internacionales estandarizadas en las cuales se inserta el peso y la talla para hacer la valoración, dice.

Actualmente se usa otro método más sencillo que consiste en calcular el Índice de Masa Corporal. La fórmula matemática para calcularlo es el peso sobre la talla elevada al cuadrado. De esta manera el pediatra puede ubicar al niño en los rangos de peso normal, bajo, sobrepeso, obesidad grado uno, dos o tres, indica.

GRAVES CONSECUENCIAS

El especialista explica que algunos niños padecen obesidad desde siempre porque provienen de familias con problemas de peso, mientras otros adquieren esos problemas debido a factores alimenticios. Estos casos son los más comunes y graves, advierte el médico para quien la obesidad “es una verdadera epidemia en el mundo entero”.

Igual que en los adultos, a los niños la obesidad les afecta seriamente la salud. “La obesidad infantil aumenta el riesgo de obesidad en la edad adulta. El 75 por ciento de los adolescentes obesos serán obesos de adultos y la obesidad es factor de riesgo de enfermedad cardiovascular”, alerta la doctora María Luz André, especialista en Nutrición y Medicina Natural en el Hospital Salud Integral.

También son afectados sicosocialmente debido a que desde edades tempranas son descritos despectivamente por sus compañeros, tienen problemas de aislamiento y relación. Así como menores expectativas académicas, añade.

A estos problemas, el doctor Medina agrega deformaciones en las rodillas, dolor en las espaldas, la cadera y articulaciones.

Asegura que al enviar exámenes a sus pacientitos, ha descubierto que “la mitad de ellos tienen problemas de una persona de 40 años”, como colesterol y triglicéridos altos. “Algunos de ellos se pueden considerar en estado prediabético y estos ya son problemas severos de salud”, lamenta.

Los niños obesos están predispuestos a enfermedades terribles como la diabetes y la hipertensión, dice.

¿QUÉ HACER?

La doctora André recomienda una dieta controlada y lo más variada posible, para asegurarse que el niño recibe todos los nutrientes necesarios para crecer, sentirse vital, feliz y enfermarse menos.

Aconseja que siempre que sea posible el niño comparta la mesa con los adultos, porque así va captando buenos hábitos alimentarios. Así como fomentarles el consumo de yogures y leche agria.

El doctor Medina indica que cuando el niño ya tiene el problema de obesidad se debe tratar de lograr un cambio de hábitos en sus costumbres alimenticias hablando con el niño, dándole opciones y estimulándolo a hacer ejercicios.

Advierte que los tratamientos con medicamentos que aceleran el metabolismo no son recomendables en los niños. Tampoco aconseja seguir las dietas famosas porque ninguna de ellas es la respuesta, sino un cambio de hábitos alimenticios.

El médico considera que la prevención resulta el regalo más preciado que podemos dar a nuestra salud, y a ello contribuye en buena medida lo que comemos. De manera que lo más importante es la educación desde la más pequeña edad para lograr buenos hábitos en los pequeños.

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