Arte sacro
Señor Jesús de la pasión
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 | Comentarios en torno a la imagen de Jesús de la pasión del Templo Santuario Nuestra Señora de Candelaria, Diriomo |
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Waldo Soza Cisne*
I
El martes 24 de febrero del 2004, en el taller del maestro Pedro Vargas Mena, en la granadina calle de La Calzada, Nicaragua. Es entregada la escultura Señor Jesús de la Pasión, talla en madera policromada, de tradición barroca, procesional, de vestir, cuerpo entero encarnado, articulado, con el canon griego, ocho cabezas exactas, dos metros de alto; 18.5 frontal y 81.5 lateral, pulgadas en la base. En el Templo Santuario Nuestra Señora de Candelaria, Diriomo, se venera esta imagen. Al inicio del tiempo de Cuaresma, 25 de febrero 2004, a las cinco de la tarde. Son pronunciadas las palabras del bendicional, se esparce el agua bendita, es perfumada con el incienso, en su significado “Buen olor de Cristo y oración ferviente de los fieles”, con emoción, son besadas las manos del Santo Señor de la Pasión.
¿Qué son las imágenes?: “Son representaciones materiales que se convierten en sentimiento del espíritu, una vez que se inicia la aceptación de ella y su interiorización, son medios de la divinidad”. ¿Para qué sirven?: “Para reflejar la interioridad de la humanidad, primero está la representación de uno mismo, del autor y del objeto en sí, y se unen en el pensamiento, con lo que uno sabe y transforma ese significado”. Estas líneas son como una pequeña investigación, diversas expresiones de una imagen, de sus materiales, de su trascendencia, del sentir que despierta en una audiencia calificada, a manera de camino.
II
Pablo Antonio Cuadra, poeta católico por antonomasia de Nicaragua del siglo XX. Ha escrito en su Vía Crucis: “...Cristo es el Verbo, y aún en su silencio es Palabra. / Esta es ahora la primera letra en el abecedario de Dios. La Cruz: un Dios que abre sus brazos a todos los hombres / y unos hombres que por fin saben que son hermanos”.
III
Mario Campos Borda, Presbítero de la Iglesia Diocesana de Granada.
Nos dice: “Al mirar a Jesús de la Pasión, vienen a mí vivencias. Hace años un grupo de personas desconocidas, de paso por el pueblo, uno de ellos, dijo: “Miren que chiquito, (...) ese Jesusito que traen ahí”, se refería a la imagen del Nazareno del Pueblo, que se venera desde tiempos coloniales. Ahora esta imagen: Preciosa, grande, hermosa, da mayor complemento al sentido celebrativo de la Cuaresma y Pascua del Señor. Se ha querido exaltar y dignificar las profundas muestras de devoción de un pueblo, entre lo nuevo y la tradición, con estas imágenes de Jesús. La petición expresada a los escultores para la confección del Señor de la Pasión, de Diriomo, fue: Que se mire en Él, un dolor no contenido, pero sí resignado, ojos misericordiosos y un semblante sereno que mueva a gran devoción”.
IV
Jaime Babío Núñez, escultor imaginero español. Tallador de la cabeza y de las manos de Jesús de la Pasión. Confeccionada de finales de julio a octubre del 2003.
Nos ha manifestado en su escrito: “Para mí la escultura es mucho más que un simple objeto decorativo, y en el caso concreto de la imaginería, considero que no es sólo un objeto de culto. (...). La escultura la entiendo como un medio de expresión, una interpretación de la vida y cuando se trata de esculpir a Nuestro Señor o su Bendita Madre el sentimiento es aún mayor, pues como creyente es para mí un reto y un auténtico privilegio el poder plasmar en la madera la Pasión de Jesús o el dolor de su Madre para llevarlos al pueblo y hacerlo cercanos a tantos fieles y devotos, haciendo así Evangelio en Cristo. (...). He pensado mucho (...) de hacer una grandísima excepción en este caso y rebajar hasta el máximo el presupuesto y cobrarles prácticamente sólo una cuarta parte de lo que yo vengo a cobrar por dicho trabajo”.
V
Pedro Vargas Mena, escultor y pintor nicaragüense.
Tallador de los pies y el cuerpo encarnado sobre su base, del Nazareno.
Nos cuenta: “El tiempo pedido para la elaboración es corto. Finales de enero a febrero 2004. Se escogió el cedro real, para la talla. Madera de noble vigor, de 80 a 90 años y madera joven de 20 a 25 años, de buena calidad. Los Vargas, hemos servido de modelos, para los antebrazos y piernas, y para los pies, los de mi hijo Pedro; para sentir cada una de las falanges armónicas con las manos. En la parte alta del muslo, al hacer la articulación y donde va una caja de plata, guardando el documento escrito de la datificación de la escultura, a la altura del corazón, “se me quebraban las gurbias varias veces, teniendo que recurrir a la escofina y esmeril para espalmarlas, porque en la parte alta, hay nudo. Que me hizo rogar: “Señor, esta madera es tan dura, ¿por qué no me la ablandas un poco?”.
VI
Miguel Obando Guadamuz, maestro ebanista nicaragüense.
Al inicio de la Cuaresma 2004, recibió el encargo en el barrio de Xalteva, Granada, de tallar el “Árbol de la Cruz, donde la Vida empieza” para el Nazareno de Candelaria.
Nos hace referencia: “Que se utilizaron dos soleras de cedro real de casas antañonas deshabitadas de Rivas. Preciosas, riquísimas, bien sólidas, suaves, buenas para el trabajo, cortadas en el ciclo de la luna, como era costumbre. Cedro de “un solo hilo de jaspe uniforme”, muy modelable, de “Amargo perfume, de más de 200 años” para labrar la Cruz del Señor, que llevará sobre su hombro derecho, introduciendo así una variante en la expresión de Nazarenos amados de nuestra región, que la cargan en el hombro izquierdo.
“¡Oh Cruz fiel, árbol único en nobleza! Jamás el bosque dio mejor tributo/ en hoja, en flor, en fruto. (...) con un peso tan dulce en su corteza”, del Himno de la Liturgia de Viernes Santo.
VII
Guillermo Rothschuh Tablada, poeta y maestro. La talla del Señor fue realizada en cedro del Brasil: Cabeza y manos, y Cedro de Nicaragua: Cuerpo, pies y su base. Tiene escrito, en sus poemas Veinte Elegías al Cedro: Sobre tierra, sobre roca, limo o acantilado. Oh pobre padre cedro enamorado./ (...). Creciendo a tumbos tu rojo vino congelado. Oh pobre padre cedro enamorado./ Cedrales odaratas: por todos adorados./ Oh pobre padre cedro enamorado./ (...) Íngrimo entre ruinas nuevas, viejo lacerado./ Oh pobre padre cedro enamorado.
VIII
María Celina de Jesús Cruz. Monja de Clausura de la Orden de Hermanas Pobres de Santa Clara.
En sus ruegos ha invocado: “Oh Jesús, fuente y manantial de vida y santidad. Tú eres nuestra salvación, de ti mana todo consuelo y todo perdón. (…). Tú por darnos la vida de la Gracia, subes al patíbulo, pues a eso viniste al mundo movido sólo por tu amor. Por ti llegaremos al cielo y contemplaremos tu gloria y majestad. (…) Mueve Señor este corazón frío y haz que arda en amor generoso correspondiendo a tu amor y perdón. Dame Señor tu sabiduría, dame tu Gracia y valor para vencer en la lucha de todo mal y perversidad”.
IX
Claudia Evans Baltodano, especialista en cirugía y salubrista.
Nos expresa: “Jesús de la Pasión, ha sido tallado, cuidando sobremanera detalles anatómicos, que lo hacen parecer muy real. De hecho, muestra una imagen bastante acorde al momento que está viviendo Jesús y que se reflejan en los siguientes aspectos: La actitud corporal denota, una postura de resignado cansancio. Un rostro donde se aprecian signos de extenuación y deshidratación; piel marcada en la frente y cejas con orejas y pómulos pronunciados. La mirada transmite un sentimiento de angustia y desolación, observándose las pupilas dilatadas. Aunque no se observa dificultad respiratoria en el rostro, el cuello muestra indicios de esfuerzo, debido al uso de músculos accesorios. Se muestra notoriamente bien definidas las fosas supraclaviculares y supraesternal, así como los músculos esternocleidomastoideos. Sus manos tienen datos recientes de violencia; hay equimosis en dorso de manos y las articulaciones, dedos perfectamente tallados que se muestran extendidos en actitud dolorida. Pies que resaltan las articulaciones en el metatarso y venas muy pronunciadas, que podrían asociarse a la sobrecarga física, que el cuerpo ha tenido que soportar”.
X
Porfirio García Romano. Escritor y profesor de Historia del Arte.
Nos explica: “Jesús de la Pasión de Diriomo, es una escultura policromada de escultores varios, realizada en este siglo, que recoge la vena de calidad del barroco español original de finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII. Obra compleja a la vez que hermosa, es una escultura tallada de gran expresividad, a la vez que una pintura del género retratista. No ha de extrañar la coincidencia de este Jesús de la Pasión, ahora de Diriomo, con la obra del escultor español, Juan Martínez Montañés (1568-1649), porque a pesar del tiempo distante son de la misma Escuela Sevillana, que todavía persiste. Montañés en su momento también hizo un Jesús de la Pasión. Junto a la excelente técnica de encarnados que llenan las cavidades de lo esculpido en este Jesús de la Pasión, también destaca tallado en madera el cabello del Cristo, muy diferente de las propuestas abundantes, de cabello natural de pelucas del siglo XVIII, lo que le da a este Jesús nuestro, una fuerte personalidad. Hay formas específicas que también deben leerse en la monumentalidad de esta obra, y es la vena manierista que persiste en su estilo barroco. Este Cristo te habla en su silencio, arrojado a su última situación en una escenografía del sacrificio humano, nos muestra diversos sentimientos, ternura, protección, resignación, infinitos puntos de vista que tan sólo nos puede dar una obra de arte”.
XI
Róger Pérez de la Rocha, pintor, retratista.
Nos refiere: “Se necesita un gran sentimiento místico de acercamiento interior de dolor genuino del alma, como el expresado en la crucifixión de Mathis Gothadt, llamado Grünewald, o en el Cristo de Lucas Cranach, el Viejo, para haber conseguido expresar de manera tan honda e impresionante a Jesús de la Pasión, que se venera en el templo de Nuestra Señora de Candelaria. Con esta magnífica obra que enriquece el patrimonio nacional, en la cual destacan la magistral labor del maestro Pedro Vargas Mena, en la realización de los pies y el cuerpo de la imagen y en la conmovedora e impactante expresión del rostro y manos concebida por el artista imaginero Jaime Babío Núñez y el trabajo laborioso del ebanista Miguel Obando Guadamuz, con el madero de la cruz. (…). El conjunto total, nos transmite el indescriptible dolor de la Pasión de Nuestro Señor”.
XII
Enrique Fernández Morales, poeta y artista.
Ha versificado en su Vía Crucis: “Y tú, Azucena llorosa,/ ‘traspasada y dolorosa’,/ Madre mía y de Jesús/ (...). Hazme sitio en tu agonía,/ah tristísima María,/ a la orilla de la Cruz./(...). Con su mano de Azucena,/ con el río de su llanto,/ va llevando el Cuerpo Santo,/ la Madre llena de pena./ y viendo esta Madre buena/ en semejante quebranto,/ ved si existe dolor tanto/ ni pena como su pena”.
XIII
Edgar Zúñiga Cajina, historiador eclesiástico de Nicaragua.
Nos indica: “Ya es hora que en nuestro país el mundo de los artistas, desde arquitectos hasta los talladores de madera, pasando por pintores, escultores, músicos, entre otros y el mundo de la iglesia, se reconcilien y conviertan nuestros templos en lugares bellos como siempre ha sido la voluntad de la iglesia. Se nos ha dado la pauta a seguir con el Nazareno tallado y policromado, en Sevilla de España y Granada de Nicaragua, que por su belleza y su valor, hoy enriquece el patrimonio de la Iglesia nicaragüense. Eso es lo que hay que hacer. Llenar nuestros templos de imágenes bellas, sabiendo que la belleza no tiene que justificarse, enriquecer interiormente el arte mismo de la comunidad de creyentes y hasta la humanidad entera”.
XIV
Beata Madre Teresa de Calcuta, Misionera de la Caridad.
Escribió en conjunto con el hermano Róger de Taizé, Madre Teresa, un Vía Crucis del que leemos: “Dios se ha identificado con el hambriento, el enfermo, el desnudo, el que carece de hogar; hambre no sólo de pan sino de amor, de cuidados, de ser alguien para alguien; desnudez no sólo de vestido, sino también de esa piedad que tan pocas personas muestran para con el desconocido; carencia de hogar no sólo de un cobijo hecho de piedra sino de alguien con quien compartir la vida”.
En vísperas de la ceremonia de beatificación de Madre Teresa de Calcuta. En la plaza de la Patriarcal Basílica de San Pedro, en ciudad del Vaticano, el 18 de octubre del 2003, fueron entregadas cabeza y manos, de Jesús de la Pasión, en el taller de la Sevillana calle Castellar No. 52, en el barrio de San Marcos, para iniciar el viaje a Nicaragua.
XV
In memoriam Don Cirilo Soza Cuarezma.
Viernes Santo, 9 de abril del 2004. a las 8 de la mañana, a las acordes de la Marcha Monseñor Francisco Ulloa y Larios, betlemita de Rivas, cuadragésimo cuarto obispo de Nicaragua (1880-1902), compuesta por José de la Cruz Mena. En el templo de Diriomo, será levantada de su dosel, el anda procesional, con el Ungido Señor Jesús de la Pasión, “Expresivo, impactante, conmovedor; en quien podemos reconocer: Dolor, ternura, mansedumbre, congoja, agotamiento, tristeza y majestad. En ese lazo que nos une con el sentir y el pensar, como la sensación de imagen espejo, algo de nuestra humanidad en esa figura”. Sale por primera vez al Calvario, recorriendo Estaciones de Vía Crucis, erigidas canónicamente por el párroco de Diriomo, desde tiempos inmemoriales, rezadas de rodillas y cantadas con fervientes y votivas voces. La muchachada con matracas en manos, acompañan con su tono seco y acústico, para invitar al cortejo y paso cansino del Cristo, que da “constelaciones de sensaciones distintas de vida”, captura con más que palabras. El aire transporta las melodías de composiciones de “Maestros del Pentagrama de la Meseta de los Pueblos”: Antonio Zapata, Alejandro Vega Matus, Eduardo Martínez, Arturo Tapia, Abraham Lorío, Guillermo Urbina, Carlos Ramírez Velásquez entre otros. Las calles que recorrerá, se ornamentarán como siempre, con amor desbordado, con primor de flores y hojas... “De marango, barbasco, jilinjoches, chivitos, ancestrales flores de palo de leche: Mayito, sangre de toro, semilla, reina del volcán, orejona, viuda, ropa lavada, sacuanjoche, la viruta blanca del pochote, veraneras o trinitarias o buganvilla, de vivos colores”. Palmas de coco, entrelazadas, tejidas en juegos geométricos, cepas de plátanos sembradas con sus frutos, trigo reventado, rollos de hojas multicolores con perfumes, corozos de grano y de castilla, fragantes.
La túnica que cubre al Santo Señor, fue elaborada “…por las manos de prodigio…” de la familia Dávila Pérez, de Diriomo. La piel del Cristo, olivácea, ceñido en su cabeza con una corona de espinas. En tus ojos, veo mi casa. “Jesús, danos siempre el júbilo de tu Vida”.
* Critico de arte. 
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