LUNES 29 DE SEPTIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. / ACTUALIZADA 02:27 a.m.





EL HUMOR DE




Día Internacional del Adulto Mayor

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Alfredo Huete Armijo

 

Alfredo Huete Armijo

“Ponte en pie, ante las canas de los ancianos y honra sus rostros; teme a Dios. Yo Yahveh”. Levítico 19,32.

Se estima que en Nicaragua viven alrededor de 250,000 mayores de 65 años. Es decir un número duplicado en relación a la población longeva de 1974. Se calcula que esta cifra será duplicada nuevamente en el año 2020, es decir a 500,000; esto corresponde al cinco por ciento de la población de ese año.

Tomemos en cuenta que nuestra población geriátrica crece numéricamente en los porcentajes mencionados, y que también el promedio de vida funcionalmente activa se habrá prolongado en diez a 15 años más. Una persona actualmente de 75 años posee una capacidad física e intelectual equivalente a una de 60 años, de hace una generación.

El 1 de octubre de 1998, Nicaragua aprobó y firmó la Declaración de Principios de las Naciones Unidas en favor de las personas de la tercera edad, adoptada por la Asamblea General de la misma.

Entre los puntos sobresalientes de estos principios figuran:

Toda persona de la tercera edad debe tener: 1) acceso a la alimentación, agua, vivienda, vestimenta y atención de la salud. 2) Tener oportunidad de trabajar y otras facilidades de obtener ingresos. 3) Acceso a programas educativos y de integración a la sociedad. 4) Disfrutar de los cuidados y protección de la familia y la comunidad. 5) Tener acceso a los programas de salud para recuperar o mantener un nivel óptimo de bienestar físico, mental y emocional. 6) Tener acceso a servicios sociales y jurídicos. 7) Poder vivir con dignidad y seguridad, libre de explotación y maltratos físicos y mentales.

Hoy se cumplen cinco años de haberse emitido la Declaración de Principios sobre el Adulto Mayor. ¿Qué hemos hecho hasta ahora, para mejorar la situación de los longevos?

Con toda franqueza: nada.

En Nicaragua habrá unos 20 asilos o casas de ancianos, con una capacidad de unas 30 camas por asilo, para mitigar la soledad, el aislamiento, la subnutrición, la depresión, etc., que siendo privados cobran por los servicios. Hay alrededor de 40,000 pensionados por el INSS, con pensiones que no cubren ni siquiera los servicios públicos básicos.

De los 250,000 longevos que mencioné al principio, hay que mencionar que un 50-60 por ciento de ellos están en la categoría de pobreza y puede llegar hasta la mendicidad. Un 30 por ciento puede pertenecer a la clase media y con relativa solvencia económica para costear gastos médicos y otras necesidades.

Se hace necesario “geriatrizar” a la población civil, a los ministerios de Salud, la Familia e Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, a las organizaciones religiosas, a los ONG. Hay que “geriatrizar” al cuerpo médico y de enfermería, a que tomen conciencia de la magnitud de este gran problema que se avecina, y que cada quien ponga su grano de arena. Hay que producir médicos geriatras con mentalidad social y humanista.

Es una tarea de gran envergadura que sólo puede realizar con un gran esfuerzo humanitario y sobre todo, la promoción de la unión familiar y el respeto y amor a nuestros padres y abuelos para que las personas mayores sigan siendo o vuelvan a ser elemento esencial de núcleo familiar y reciban la atención que merecen hasta el último día de sus vidas.

El autor es gerontólogo.
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