Nada personal
La falsedad de cada día
Douglas Carcache douglas.carcache@laprensa.com.ni
De pronto un día los nicaragüenses amanecemos con la sensación de que es más seguro viajar en bus que en taxi, aunque parezca contradictorio. Sabemos que los buseros conducen como locos, sin respetar señales ni personas y que a bordo llevan algún carterista, pero en un taxi ya estamos expuestos a ser asaltados a mano armada o a que nos secuestren si no andamos dinero.
A la siguiente mañana un matrimonio denuncia que la Policía los ha interrogado y los vigila, porque alguien envió un “e mail” al presidente Enrique Bolaños, ofendiéndolo, y la empresa que les brinda servicio de Internet informó a las autoridades que de su computador salió el mensaje. Sin más, los agentes policiales los llegaron a traer a su casa para que declararan.
Luego salta la noticia de que en el Gobierno de Enrique Bolaños todavía hay planillas dobles, para completar los salarios de algunos funcionarios que trabajan, precisamente, en la lucha contra la corrupción, en la que invierte dinero aportado por países europeos.
Me parece bonito creer que Nicaragua es el país más seguro de Centroamérica, aunque es mejor ser realistas para preservar la vida, porque si nos atenemos a las estadísticas que año con año nos muestra la Policía podemos terminar un día de éstos entre los cuchillos de los asaltantes que viajan en taxi.
Las historias que cuenta la gente en la calle y en los centros de trabajo, me han convencido de que las estadísticas sobre la delincuencia en Nicaragua son bajas porque muchos ciudadanos prefieren no denunciar sus casos a la Policía. Dudan de que ésta haga algo y prefieren tragarse su cólera.
A una colega la asaltaron dos hombres mientras esperaba la luz verde en el semáforo del INE, a las siete de la noche. Minutos después apareció una patrulla policial, le pidió ayuda y le dijeron que no podían seguir a los ladrones porque su misión era cuidar los bancos de la zona.
En cambio actuaron rápido contra los ciudadanos sospechosos de haber mandado el “e mail” al Presidente. Llegaron a sus casas y los conminaron a presentarse a la delegación policial, sin ninguna orden judicial. Hayan cometido o no un delito, nadie puede ser llevado a un interrogatorio, ni ser obligado a permanecer recluido en su casa, sin la orden de un juez.
Tampoco una empresa de servicio público puede revelar detalles de sus clientes, sin la debida solicitud judicial.
Igual que las estadísticas sobre la seguridad, el presidente Bolaños sigue perdiendo credibilidad. En una ocasión anunció que renunciaría a su inmunidad y nunca lo hizo. Tiene un salario y percibe además una pensión del Estado como ex Vicepresidente, negándose a renunciar a ésta, a pesar de la escasez de fondos públicos.
Ahora resulta que en su Administración, empeñada en atacar la corrupción administrativa, existen dos fuentes de ingreso para ciertos funcionarios. Los discursos siguen siendo sospechosos.

|