Bomberos nicas se “pisan” mangueras
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Los beneméritos reclaman propiedades que les confiscaron y se disputan liderazgo con los de Gobernación |
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El Cuerpo de Bomberos fue declarado Benemérito en 1946 y después del huracán Mitch (1998) ha recibido entrenamiento de los Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF) de España. LA PRENSA/J. LOPEZ
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Douglas Carcache douglas.carcache@laprensa.com.ni
Dos bomberos estuvieron a punto de liarse a golpes el jueves 18 de septiembre de este año, mientras trataban de apagar el fuego que consumía una casa en el barrio René Polanco, al oriente de Managua.
El pleito no fue casual. Las razones se remontan al año 1983, cuando el régimen sandinista confiscó los bienes de la organización de bomberos voluntarios, y al año 1992 cuando el gobierno de Violeta Chamorro ordenó devolverles las propiedades, pero sólo recibieron algunas.
En Estelí un hombre cayó en una letrina en mayo pasado y dos bomberos del Ministerio de Gobernación estuvieron a punto de morir intoxicados, cuando intentaban rescatarlo. Los salvó el teniente Gustavo Olivas, de los bomberos voluntarios, la otra organización.
Este incidente ha sido motivo para que el presidente del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Estelí, Abraham Enrique Castillo, diga que los voluntarios están mejor preparados que los permanentes de Gobernación, reavivando un pleito viejo.
Tres o cuatro veces al año hay fricciones entre los voluntarios del Benemérito Cuerpo de Bomberos y los profesionales del Ministerio de Gobernación, reconoce el comandante de brigada Héctor Sevilla, quien dirige la institución oficial.
DE MANO EN MANO
El Benemérito Cuerpo de Bomberos, con 1,800 voluntarios en todo el país, reúne unos ocho millones de córdobas anuales entre donativos de pobladores y empresas; y la Dirección General de Bomberos de Gobernación, con 350 permanentes y 600 voluntarios, recibió este año una partida gubernamental de 18 millones de córdobas, el 60 por ciento para salarios.
En la Intendencia de la Propiedad persiste un reclamo por cuatro terrenos, presentado por el Benemérito Cuerpo de Bomberos de Managua, organización que en 1979 poseía siete estaciones en la capital y ahora sólo cuenta con el cuartel central, frente al Estadio Nacional, la única que le devolvieron en los años 90.
Una de las estaciones estaba en la Colonia Centroamérica y el Ministerio del Interior entregó ese local a la Policía en los años 80, tras inaugurar la base de bomberos del Mercado Roberto Huembes.
La Policía construyó después su Estación Cinco en la entrada al Centro Comercial Managua y en 1987 donó la antigua propiedad de los bomberos voluntarios a cinco familias de policías que, al final, la vendieron al Banco del Café.
“Es válido el reclamo, pero le corresponde al Estado buscar cómo indemnizarlos”, afirmó Héctor Sevilla cuando explicaba que los bomberos de Gobernación nada tienen que ver con los bienes que perdieron los otros.
El vocero de la Policía Nacional, Marlon Montano, confirmó que su institución recibió esa propiedad, pero aclaró que “siempre estuvo a nombre del Estado”, no de los bomberos.
La Dirección General de Bomberos tiene ahora siete estaciones en Managua, mientras los voluntarios del Benemérito, asociación fundada en 1936, se han quedado sólo con una.
SE ACABÓ EL INAPI
Una comisión de la Asamblea Nacional revisa el proyecto de ley que puede poner fin o agrandar el pleito entre los bomberos nicaragüenses. El documento sugiere que los de Gobernación controlen a los del Benemérito y que éstos pasen a cubrir las zonas donde los primeros no tienen presencia.
“La propuesta de ley es para hacernos desaparecer”, se queja Ricardo Selva, comandante del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Managua.
De los 152 municipios de Nicaragua, sólo el 20 por ciento posee estaciones de bomberos en las principales ciudades.
Sevilla insiste en que el país necesita bomberos voluntarios, “pero que se rijan por las normas” de la Dirección General de Bomberos.
Los del benemérito protestan porque el Gobierno les niega asistencia económica. Sólo en el año 2001 la Asamblea Nacional les donó 500 mil córdobas, que distribuyeron entre sus cuerpos de voluntarios del país.
Para Sevilla, el problema de los beneméritos es que “quieren el dinero pero no quieren que los controlés”.
Antes que el Frente Sandinista (FSLN) tomara el poder en 1979, sólo existía la Federación de Cuerpos de Bomberos, voluntarios, que desde 1964 controló el Instituto Nacional de Prevención contra Incendios (Inapi), aplicando un impuesto de dos por ciento a las primas sobre seguros y de dos por ciento al monto que pagaban las aseguradoras a los afectados por incendios.
Con esa recaudación financiaban a los cuerpos de bomberos del país, además que el presidente de la federación presidía el Inapi y lo representaba de forma legal, aunque este organismo estuviera adscrito al Ministerio de Gobernación.
El Inapi acabó de hecho en 1983 y en términos legales en junio de 1998 con la promulgación de la Ley 290 que, en su artículo 50, deroga todas las leyes orgánicas de los ministerios.
DONACIÓN DE 100 AÑOS
El Departamento de León llegó a tener hasta cinco estaciones de bomberos antes de 1979, cuando en esa zona predominaba el cultivo de algodón y las desmotadoras les obsequiaban 25 centavos de córdoba por cada paca de “oro blanco” que exportaban.
En 1998 el Ministerio de Gobernación les devolvió su edificio en la ciudad de León, pero la Alcaldía municipal se los quitó de inmediato, aduciendo que le pertenecía.
El presidente del Benemérito Cuerpo de Bomberos leonés, Yáder Avilés Icaza, afirma que ese terreno en el centro de la ciudad se los donó en 1951 el alcalde Carlos Manuel Icaza, por un período de cien años; y luego el ingeniero Roberto Lacayo Fiallos les diseñó el edificio.
El alcalde actual de León, Denis Pérez Ayerdis, quiere resolver el problema entregando otro terreno a los bomberos voluntarios, pero éstos se niegan a recibirlo porque está lejos del centro de la ciudad. Pérez ve difícil la devolución del antiguo edificio. “Eso es parte de la Alcaldía y allí tenemos oficinas”, concluyó.
Avilés comentó que si aceptaran sólo el terreno perderían el edificio, construido con los aportes del algodón y la cooperación de la ciudadanía, que ahora puede valer 800 mil dólares. “El Cuerpo de Bomberos de León tenía (en 1979) 18 equipos, entre éstos tres ambulancias y todo lo perdimos”, aseguró.
En la Intendencia de la Propiedad, el reclamo del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Managua se ha estancado. El intendente desde febrero del 2002, Arturo Elí Tablada, pidió a los demandantes que activen el caso. “Que me expliquen exactamente qué es lo que reclaman... porque esto ya tiene algún tiempo”, sugirió.
¿LOS ÚNICOS?
La nueva ley que discutirá el Poder Legislativo, prevé recaudar fondos, por servicios e impuestos, que servirían para financiar entrenamiento y equipos de todos los bomberos voluntarios del país, siempre que se sujeten al reglamento y al arbitrio de la Dirección General de Bomberos de Gobernación.
Lo más probable es que los bomberos beneméritos hagan protestas cuando la ley sea discutida, así como se rebelaron a finales de los años 80 al exigir al régimen sandinista que les devolviera sus propiedades.
“El problema es que ellos no renuncian a ser el único cuerpo de bomberos”, comentó Héctor Sevilla, quien se enorgullece de tener entre sus oficiales a hombres destacados que hace rato desertaron de la fila de los beneméritos.
“Quieren eliminarnos y no lo van a conseguir”, sentenció Abraham Enrique Castillo. Insiste en que su organización es necesaria y cuenta que hace dos meses una casa se quemó en el barrio La Chiriza, en Estelí, porque los bomberos de Gobernación “no fueron” y los del Benemérito tenían malo su camión apagafuegos.
Estos cuerpos de bomberos voluntarios necesitan hasta 15 millones de córdobas por año, pero con dificultad recaudan unos ocho millones, explicó Freddy Baldovinos, administrador del cuartel central en Managua.
El día que dos bomberos se cuadraron, dispuestos a darse golpes, en el barrio René Polanco, decenas de vecinos dejaron de observar cómo las llamas consumían una casa pobre para rodear a los rivales que se acusaban de estorbarse en el trabajo. La casa se hizo cenizas.
A FUEGO LENTO
Los servicios especiales de los bomberos, como rescates y servicios en accidentes, aumentaron de 1,285 a 4,500 entre los años 1990 y 2002. Este año, esos servicios subirán a 5,500, según los registros de la Dirección General de Bomberos. Los incendios oscilan entre 350 y 400 por año. “Lo que menos hacemos es combatir incendios”, asegura el comandante Héctor Sevilla Boza, director de esa institución.
MENOS INCENDIOS
6,000 emergencias atendió en el 2002 la Dirección General de Bomberos.
7 por ciento fueron incendios.
93 por ciento rescates, salvamentos, accidentes o ataques de abejas africanizadas, lo que llaman servicios especiales.
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