SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 23 DE SEPTIEMBRE DE 2003



 
Reportaje
Todo bajo control

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Hilda Rosa Maradiaga C.
hildarosa.maradiaga@laprensa.com.ni

¿Es usted detallista? ¿Perfeccionista? ¿Está siempre dando opiniones? ¿Es incapaz de delegar? ¿Le gusta tener el control de todo? ¡Cuidado! Asegúrese de no cruzar los límites y convertirse en una mujer controladora.

¿Quién no se ha topado en el centro de trabajo con una mujer orquesta que quiere tener todo bajo su mando o aparentar que lo tiene? Se la pasa criticando a los demás, el trabajo y comportamiento de los otros. Le encanta hacer sentir su presencia. ¡Entérese! Detrás de ella hay una mujer insegura y débil, según las sicólogas Maritza Artola y Ledia Gutiérrez.

El afán de dominar y querer controlar obedece muchas veces a inseguridades y defectos que la persona trata de cubrir a través de la manipulación que ejerce sobre su pareja, familiares y amigos, explica la doctora Artola.

Ledia Gutiérrez indica que aunque es un problema que está asociado al temperamento y el carácter de la persona, también es una conducta adquirida. “Tal vez esa persona tuvo una madre controladora, aprendió ese comportamiento y además le parece ventajoso porque así son tomadas en cuenta”, ejemplifica.

Las personas con este problema, mantienen el afán de velar por todos los detalles y lo hacen en todos los ámbitos: El trabajo, el hogar, con la pareja, con los hijos y hasta con los amigos.

“Es como si tuvieran un botón que se activa”, dice. Como si quisieran tener un control remoto y vigilar que las personas hagan lo que ellas dicen y a su manera, porque consideran que de otra forma no es lo correcto y estaría mal hecho.

Estos comportamientos no se dan únicamente en personas adultas, se pueden dar en jovencitas escolares. “Son ellas las que deciden dónde ir, qué hacer, y las demás hacen lo que ellas dicen, son como sus seguidoras, se ve mucho en los grupos de amigas en los colegios”, comenta Gutiérrez.

PROBLEMAS EN LA INFANCIA

En el interior de estas personas podría haber algún sufrimiento debido a maltrato o sobreprotección durante la infancia, añade.

“El deseo de controlar tiene antecedentes en la infancia, ya que en ocasiones los padres no pueden brindar atención adecuada a sus hijos, ya sea por falta de tiempo o por problemas emocionales que mantienen en secreto. Y esta falta de armonía plantea un conflicto que genera angustia y se transforma en sentimientos de hostilidad y no hace más que herir a las personas que lo rodean”, coincide Artola.

Dentro de estas personas hay un caos compuesto por frustraciones resentimientos, sentimientos de culpa, recuerdos de humillación y sueños sin cumplir. Para poder olvidar todo esto, lo hacen a través de control, creando una imagen de seguridad, conocimiento y una vida ejemplar, asegura.

DÉBILES E INSEGURAS

“Sin embargo, tras la apariencia de esa mujer controladora se encuentra una persona débil que sólo busca aprobación de parte de los demás hacia los actos que realiza. Obsesionada para que todo sea perfecto, lo que busca es un balance entre el mundo exterior y sus emociones”, explica.

En el fondo son mujeres inseguras, tienen una autoestima negativa y son agresivas, dice Gutiérrez. Aunque no necesariamente tienen que ser agresivas, hay algunas que son más sutiles y manipuladoras de una forma aparentemente dulce, agrega.

Estas personas tienen algunas virtudes como la creatividad, el dinamismo y su tenacidad para lograr lo que quieren, las cuales, bien encaminadas podrían ser de mucho provecho, sin embargo, las desventajas son muchas.

SE CONSIDERAN PERFECTAS

Cuando una persona controladora no encuentra terreno para dominar y erigirse como líder, disfrazan su comportamiento y lo ejercen a plenitud en otro de sus roles. “Si en el trabajo no lo pueden desarrollar, lo enmascaran y se ejercen control en sus casas, por ejemplo”, explica.

“No es que cede, sino que ‘enmascara’ ejerciendo control como decimos popularmente ‘por debajera’, en los trabajos se convierten en socavadoras de terreno, e intrigantes”, señala.

Indica que al encontrarse dos personas con el mismo problema, ya sea como compañeros de trabajo, como amigos o como pareja, “se produce un choque entre los dos, una relación invivible y ambos se ambientan a vivir siempre en esa fricción permanente”.

“Para ellas es difícil superar este estado de control porque están convencidas de que su objetivo es justo y requiere de mucho rigor, no tiene ninguna intención de cambiar porque se considera perfecta”, agrega la sicóloga Maritza Artola.

PREVENCIÓN DE ESE COMPORTAMIENTO

La sicóloga Ledia Gutiérrez asegura que las personas que presentan este problema pueden mejorar bajo un proceso psicoterapéutico. “Aunque les cuesta mucho, se moderan, se controlan”, dice.

Maritza Artola, sicóloga clínica, comparte con “Nosotras” algunas recomendaciones para prevenir y controlar las ansias de controlar a los demás.

Descubra sus propias debilidades y desarrolle su creatividad para mejorar.

Confíe en que las personas que la rodean no dejarán de quererla si se muestra tal como es.

En la medida que se acepte y logre seguridad en sí misma, aceptará objetivamente a los demás con sus virtudes y defectos. Entenderá que nadie es perfecto.

Manténgase en estado de alerta. Cuando se vea tratando de controlar a los demás, reflexione y piense que el único control que necesita es el de sus propias emociones dirigiéndolas de una forma positiva para enriquecerse como ser humano.

¡ALERTA!

Las especialistas explican que ser perfeccionista o detallista no implica necesariamente presentar esta anomalía en el comportamiento o la personalidad.

Hay personas que pueden ser muy detallistas o muy cuidadosas con su trabajo y las cosas que hacen, pero no necesariamente tener un desorden en su personalidad, dice Gutiérrez.

Sin embargo, la recurrencia en el conjunto de varias de las características de estas personas, podría ser un signo de alerta:

- Les gusta tomar siempre las decisiones.

- Tratan de aparecer, figurar, liderar, en fin, son exhibicionistas.

- Se rodean de personas débiles, tímidas, manejables, personas que son todo lo contrario a ellas para sentirse el eje.

- No saben escuchar

- Se enojan con facilidad

- Explosivas

- Manipuladoras

- Siempre están dando opiniones

- Casi siempre están criticando a otros y su trabajo o comportamiento

- Hirientes

- Perfeccionistas

- Demandadoras

- Compulsivas

- En la pareja ellas controlan todo: compran la ropa del otro, decoran la casa, deciden dónde ir, qué hacer con los ahorros, etc.

¿CÓMO IDENTIFICARLAS?

Las personas controladoras, ya tienen un problema en su interior, que es la causa de este comportamiento. A ese o esos problemas internos se le suman varios que provoca sus ansias de controlar y dominar:

- Aislamiento y rechazo de parte de la sociedad

- Pocas amistades

- Distanciamiento o pérdida de los seres queridos

- No son agradables

- Frustraciones

- Agresiones

- Su mundo interior es muy solo

- Sufren de soledad

- Se desgastan, se enferman

- Pierden el equilibrio en las relaciones interpersonales

- Caen mal

- Sus relaciones no son duraderas

- Cuando algo no sale a como tenían previsto las invade un sentimiento de frustración

- El afán de ejercer control sobre el mundo exterior y no en sus propias emociones, genera nerviosismo, insomnio, irritabilidad, desesperación, intolerancia y falta de concentración.  
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