La mujer detrás de “El Clon”
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La escritora brasilera Gloria Pérez habla de la telenovela que ha logrado los mayores ratings en América Latina y Estados Unidos.
Gloria Pérez, autora de la exitosa telenovela “El clon”, fue una poeta marginal de la década de los 70 en Brasil, cuyo apellido de soltera, Ferrante, cambió al de casada, porque su padre, estricto juez, no quería verlo en la firma de sus fotonovelas ni de sus poemas de cafetines.
Se escandaliza cuando escucha que la Red Globo podría haberle encargado una historia sobre musulmanes y clones, por puro sensacionalismo.
“Es todo lo contrario”, explica durante una entrevista que publicó el diario El Mundo, de Venezuela, y que fue concertada mientras pasaba vacaciones en Miami. “Cuando les propuse la idea de un clon humano como tema, prácticamente me replicaron: ‘¡Estás loca!’.
“Es una característica mía escribir sobre temas científicos de fin de siglo. Y ellos se asustan cada vez que les presento una historia. Cada uno de los autores tiene su especialidad. El de ‘Terra Nostra’, Benedito Ruy Barbosa, siempre escribe sobre los inmigrantes de tierra adentro. A mí me gustan los temas psicológicos”.
ADIÓS INDIVIDUALIDAD
Todo ocurrió cuando se logró el primer clon de una ovejita de seis años en 1997. “Cuando nació Dolly, imaginé cómo sería un ser humano clonado, cómo se sentiría en el mundo y cómo nos sentiríamos con él. A medida que la ciencia avanza se crean nuevos conflictos”, afirma.
Ya antes se había ocupado de temas similares, como en “Vientre de alquiler”, sobre el nacimiento de un bebé de otra persona en un vientre ajeno (como ocurre con Deúsa en “El clon”) y “En cuerpo y alma”, que trata sobre los trasplantes de corazón.
“A mí me gustan los dramas que estamos aprendiendo a vivir. Serán comunes mañana, cuando la humanidad tenga muchos clones”.
Pero dice que se alegra de que el nieto que espera no sea un clon. “Prefiero los modelos antiguos, los seres originales”, expresa, discriminando contra su creación, como el doctor Frankenstein contra su monstruo en la novela de Mary Shelley, que leyó hace años.
“Este momento de la humanidad es de extrema individualidad, los seres están encerrados en sí mismos, pero el clon quiebra esa idea de la individualidad”, puntualiza, teniendo en cuenta que el clon no es una posibilidad ficticia como en la novela de Shelley, sino muy real. “Este no es un monstruo físico, pero es un monstruo psicológico”.
EL HOMBRE Y DIOS
En la revista Time (10 de marzo de 1997) se publicó entonces que la clonación había sido un tema de la ciencia-ficción, y que desde Dolly habría nuevas preguntas: como la de si podrían clonarse los hijos que iban a morir. En febrero del 2001, la misma revista duplicaba la foto de un bebé en su portada bajo este titular: “En busca de un clon”. Pero ya Gloria Pérez, adelantada en sus pesquisas, visitaba Marruecos y El Cairo para documentarse sobre el entorno de su trama.
“La idea del mundo musulmán viene de la idea de la clonación, en que el hombre está dominando la materia antes restringida a Dios. Pensé en lo que pasaría en una cultura dominada por Dios”. Y se dio cuenta de que tenía que ser el mundo musulmán, el único sometido totalmente a Alá. No podía usar el Occidente, porque opina que éste se ha apartado de Dios. “Nací católica, pero no soy religiosa”, confiesa.
Cuando “El clon” comenzó a transmitirse en Brasil el primero de octubre del 2001, ya tenía preparados 30 capítulos (de 271), la estaba escribiendo cuando sucedió lo del 11 de septiembre. “Yo nunca tuve miedo, porque sabía cómo era la historia. He mostrado a los musulmanes como gente, como seres humanos. Se les ve viviendo, soñando, queriendo ser felices, y muy distintos a Bin Laden”, expresa. 
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