MARTES 9 DE SEPTIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23206 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




El mundo de Macondo en fotos

Foto  
. Exposición sobre vida de Gabriel García Márquez estará abierta hasta finales de mes

LA PRENSA/G. FLORES

 

Leslie Ruiz Baldelomar
leslie.ruiz@laprensa.com.ni

El árbol macondo, su casa natal, sus padres y abuelos, él cuando niño. En la exposición montada por la Embajada de Colombia y el Teatro Nacional Rubén Darío (TNRD), hay de todo sobre la vida y obra del escritor del siglo XX, Gabriel García Márquez.

Está abierta al público desde el pasado viernes en el Salón de los Cristales. Según la directora del teatro, Susan de Aguerri, pueden asistir estudiantes de primaria y secundaria, así como aquellas personas que gusten de los escritos de Márquez porque “esta exhibición es apta para todo tipo de público y además, gratuita”.

Enfatizó en los escritos que acompañan cada fotografía, que a diferencia de otras muestras, éstos van más allá de un simple pie de foto que explica dónde y cuándo fue captada la imagen.

Son frases y textos que revelan ciertas convicciones del artista de la pluma. Una de ellas reza así: “Me parece que se necesita una enorme irresponsabilidad para ser escritor”. ¿Acaso García Márquez es irresponsable?

LA HISTORIA DE GABO

Gabo, como se le conoce a Gabriel García Márquez, es el mayor de una familia numerosa de doce hermanos —que podrían clasificarse eran de clase media—. Gabriel Eligio García, su padre, fue uno de los numerosos inmigrantes que con la “fiebre del banano” llegaron a Aracataca en el primer decenio del siglo pasado. Allí nació este gran escritor, el 6 de marzo de 1928.

Su madre, Luisa Santiaga Márquez pertenecía a una de las familias eminentes de lugar. Era hija del coronel Nicolás Márquez y de Tranquilina Iguarán que no vieron con buenos ojos los amores de su hija con uno de los aventureros de la “hojarasca” (nombre con que se les llamaba despectivamente a los emigrantes), que desempeñaba el humilde oficio de telegrafista.

Como el propio novelista explica: “Quise dejar constancia poética del mundo de mi infancia, que transcurrió en una casa grande, muy triste, con una hermana que comía tierra y una abuela que adivinaba el porvenir y numerosos parientes de nombres iguales que nunca hicieron mucha distinción entre la felicidad y la demencia”.

Esa misma constancia que deja Gabo de sus experiencias en sus escritos, más que evidente en su último libro Vivir para contarla, está presente en esta exposición fotográfica en blanco y negro, que culminará el próximo 29 de septiembre. Puede visitarla de lunes a viernes, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.
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