Reportaje
¡Tómelo a pecho!
Gretchen Robleto Lupiac
gretchen.robleto@laprensa.com.ni
Ver gráficos La detección temprana de tumores cancerosos y que usted conozca muy bien sus senos, son la mejor arma para combatir el cáncer de seno, un mal en expansión en Nicaragua.
Cuando Alejandra Rodríguez, de 40 años, sintió por primera vez una pelotita en su seno derecho, pensó que se trataba de un simple abultamiento. Un año después, mientras amamantaba a su bebé, notó que lo que empezó como una pelotita, se había convertido en una pelota que le dolía demasiado como para no ser importante.
Preocupada, Alejandra acudió al centro de salud de Waslala, donde los médicos, a simple vista sospecharon lo que a Alejandra ni se le pasaba por la mente: cáncer.
A Alejandra le practicaron una biopsia y los médicos confirmaron sus sospechas. La erupción era un tumor canceroso. Le explicaron que debía trasladarse al Hospital “Bertha Calderón”, dada la gravedad de su caso.
Esa fue la primera vez que Alejandra escuchó hablar de lo peligrosas que pueden ser esas pelotitas que aparecen en los senos. Cuando le apareció, ella no lo sabía.
Alejandra tiene cuatro meses de estar hospitalizada en la sala de urología del Hospital Bertha Calderón y ahora se lamenta de no haber prestado atención a la maligna pelotita. Alejandra es madre de diez hijos. El mayor tiene 21 años y la más pequeña diez meses de edad.
Mientras Alejandra se recupera de un tratamiento de quimioterapia en uno de los cuatro catres de una habitación del Bertha Calderón, sus hijos están en Waslala, sin noticias de su madre.
“Cuando me vine (a Managua) me los quedó cuidando una muchacha de Chinandega, ahora están solos”, dice Alejandra y se rompe en llanto en ese instante. Hablar de su enfermedad no la hace llorar, pero pensar en cómo estarán sus hijos, la aflige y sus lágrimas la delatan.
Con un pañuelo celeste con florcitas blancas cubre lo poco que le queda de cabello después de la quimioterapia, la cual le provoca presión baja y un dolor que siente la desnuca. Pero ni la caída dramática del cabello, ni los vómitos, la han flagelado tanto como la inflamación en los brazos, debido a la cual a los médicos se les dificulta encontrarle las venas cuando necesitan inyectarla o administrarle suero.
Esta mujer que no hubiera tenido necesidad de tanto sufrimiento de haber recibido a tiempo la información sobre el cáncer de seno, en medio de su pesadilla toma aliento y corta sus sollozos para aconsejar: “Quisiera que se cuiden y se revisen a tiempo, porque yo me descuidé y por eso estoy aquí”, recomienda Alejandra y sus lágrimas vuelven a abatirla antes de la despedida que se hace necesaria con la llegada de una enfermera.
ENFERMEDAD EXPANSIVA
Salvar la vida de una mujer con cáncer en el seno depende del estado en que se encuentre el tumor. Toda mujer, después de los veinte años, debe practicarse un autoexamen de seno mensualmente, en la primera semana después de concluida su menstruación, que es cuando no hay influencia hormonal en los bustos.
Existen cuatro estados en el tumor canceroso que van de cero a cuatro. En la etapa cero el tumor está iniciando y afecta las células de las glándulas mamarias. Si se atiende a tiempo, hay un cien por ciento de probabilidades de sobrevivir.
Pero si el tumor es tratado en el estado uno o dos, el promedio de sobrevivencia es de cinco años. Está comprobado que los tumores cancerosos aparecen más en el seno izquierdo que en el derecho. Toda mujer debe estar alerta al sentirse una especie de pelotita o masa.
Los tumores malignos tienen como característica que la masa es inmóvil y no duele. Los tumores benignos tienden a moverse y doler. Si se detecta una pelotita, deben practicarle una mamografía. En el tratamiento, además de la extirpación del tumor, se complementa con quimioterapia o radiaciones.
LAS MÁS AFECTADAS
El doctor Wilmer Beteta del Programa de Atención a la Mujer en el Ministerio de Salud, informó que el cáncer de seno y el cérvico uterino, son la principal causa de muerte para las mujeres nicaragüenses.
En los últimos tres años y el primer semestre del 2003, murieron 289 mujeres por cáncer de seno, según registros del Ministerio de Salud. El grupo de edad más afectado es de 50 años y más. El segundo grupo, de 35 a 49 años.
El doctor Carlos Vargas Hernández, jefe del Departamento de Cáncer Ginecológico del Hospital de la Mujer “Bertha Calderón”, detalló que anualmente atienden un promedio de 120 casos de cáncer de mama, es decir, que mensualmente entre 10 y 15 mujeres llegan a ese centro con tumores cancerosos en los senos.
El 70 por ciento de los casos que atienden llegan en un estado progresivo del tumor, es decir, mide más de cinco centímetros y ya tienen ganglios en las axilas.
Estas pacientes primero son tratadas con quimioterapia para que el tumor disminuya de tamaño y después se les practica la extirpación del tumor.
Vargas destaca que la mayoría de las pacientes presentan sobrepeso, lo cual es un factor que propicia la aparición de cáncer de mama, ya que la grasa se convierte en hormonas y éstas a su vez afectan los tejidos mamarios.
Las pacientes que tienen tumores pequeños de dos centímetros son priorizadas en cirugía, para evitar que el mal se expanda. Casi el cien por ciento de las afectadas son mujeres de escasos recursos que no tienen medios para costearse el tratamiento de quimioterapia, por lo que el Hospital depende del apoyo de organismos para poder cubrir los tratamientos que llegan a costar entre 6,000 y 7,000 córdobas.
UN PROBLEMA TRAS OTRO
Comprar un pasaje para viajar de Managua a cualquier departamento del país, para cualquier persona con un trabajo estable y medianamente bien remunerado podría parecer un gasto menor, pero para la gran mayoría de las pacientes de la sala de oncología del Hospital “Bertha Calderón” significa una de las carencias más grandes de su vida.
La licenciada Celia Vado, del área de ayuda social del Hospital para mujeres, explica que muchas de las pacientes cuando son dadas de alta no tienen dinero ni para regresar a sus hogares en caso que vengan de los departamentos, y las más afortunadas no tienen dinero para que coma quien las cuida mientras están internadas.
En el Hospital “Bertha Calderón” funciona un programa de asistencia social para mujeres denominado “María Auxiliadora”, a través del cual se costean los costos de los ciclos de quimioterapia, pero las necesidades de las pacientes van más allá del medicamento, muchas de ellas son la cabeza del hogar y mientras están hospitalizadas, entre la vida y la muerte, sus hijos pasan hambre.
DEMASIADO TARDE
En el Centro Nacional de Radioterapia, el subdirector, doctor Reynaldo Castillo, explicó que el cáncer de mama es el que se diagnostica más tarde, cuando ya su estado es avanzado.
Las pacientes que llegan al Centro Nacional de Radioterapia por cáncer de mama representan solamente el 16 por ciento del total atendido, eso equivale a un promedio de 120 y 125 anualmente.
Pero la estadística no es alentadora si valoramos que llegan con tumores que miden más de cinco centímetros, entonces no son pacientes a las que se les podría practicar una cirugía conservadora, la cual consiste en extraer solamente uno de los cuatro cuadrantes de la mama e irradiar lo que se conservó de la mama. Este procedimiento tiene excelentes resultados cosméticos y evita perder el seno completamente.
El doctor Castillo explica que existen consecuencias en las radioterapias, ya que “ningún tratamiento es inocuo”. La radiación actúa sobre el ADN y los enlaces. Rompe la secuencia y lleva a la muerte celular en la piel de las pacientes.
Quienes han sido sometidas a terapias de radiación presentan otros tumores malignos diez o veinte años después. Aquellas que no llegan a desarrollarlos, es porque mueren antes.
Alejandra Rodríguez es una de las que perderá su seno por el cáncer.
MAMOGRAFÍA: SU MEJOR ALIADA
El doctor Marlon Jiménez, director del Instituto de Radiología “Dr. Roberto Calderón”, explica que la mamografía es una radiografía de la mama. Es el examen más confiable para diagnosticar el cáncer de seno.
Se usa para detectar cánceres que no son físicamente reconocidos y en casos cuando la mujer se siente alguna pelotita en su busto, entonces la mamografía revela si es o no maligna.
A partir de los 40 años toda mujer debe practicarse una mamografía anualmente. Se recomienda tener una de base entre los 35 y 40 años, para compararla con las siguientes.
“Hay mujeres que nunca se han hecho una mamografía. El cáncer de mama, como cualquier otro, se cura si se detecta tempranamente”, subraya Jiménez.
La ventaja de la mamografía es que en algunos casos puede detectar el cáncer uno o dos años antes de que se detecte físicamente.
El porcentaje de efectividad en diagnóstico es de más del 90 por ciento. La mamografía no detecta el cáncer en caso de que los tejidos de la mama sean muy parecidos al tejido del cáncer, entonces los especialistas no pueden diferenciar el tejido sano del enfermo.
Hay casos en que los tumores son casi invisibles a los rayos X, entonces los médicos se apoyan en ultrasonido para detectar el cáncer.
El costo de una mamografía en consulta privada oscila en Nicaragua, entre los 30 y 50 dólares. Cada examen consta de cuatro exposiciones, dos de frente y dos de lado.
En el Hospital “Bertha Calderón” la mamografía tiene un costo de 400 córdobas, pero si se comprueba que la paciente es de escasos recursos económicos, puede ser exonerada. El Instituto Nicaragüense de Seguridad Social no contempla dentro de los beneficios para las aseguradas la mamografía.
10 SITUACIONES PARA ESTAR ALERTA
1. La primera menstruación fue a muy temprana edad (antes de los doce años).
2. La menopausia se presentó tarde, después de los 50 años.
3. Las mujeres que tuvieron su primer hijo después de los 30 años tienen mayor riesgo de presentar tumores cancerosos en la mama.
4. Ambiente de vida cargado de estrés.
5. Exposiciones a radiaciones ionizantes.
6. Vida sedentaria, dieta rica en grasas y consumo excesivo de alcohol. (Tres o más copas por semana).
7. Fumar.
8. Haber tenido quistes benignos en la mama.
9. Cáncer de mama en madre, hermana o hija, antes de la menopausia o cáncer de mama en abuelas, tías y primas.
10. Alteraciones genéticas. (Consultar a su médico). 
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