LUNES 8 DE SEPTIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23205 / ACTUALIZADA 12:58 pm





EL HUMOR DE




Especial
La otra batalla del general Carrión

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. El Jefe del Ejército, Javier Carrión, está librando una batalla judicial por 1,658 manzanas de bosque, en la frontera con Costa Rica. La propiedad fue ocupada por el entonces Ejército Popular Sandinista (EPS) durante la guerra, después “afectada” por la Reforma Agraria y finalmente adquirida por una sociedad presidida por Carrión, en 1994.

“El día de la inspección ocular, el 19 de junio, hubo dos soldados que nos iban siguiendo con AK, tan altamente entrenados que ellos iban a pie y nosotros a caballo en medio de lodazales; y llegó a representar al general Carrión, Mauricio Riguero, enlace del Ejército con la Asamblea Nacional; sabemos que estamos contra alguien muy fuerte en este país”.
Edwin Rommel Holmann
33 años, codueño de la Hacienda Santa Ana.

 

Eduardo Marenco Tercero
eduardo.marenco@laprensa.com.ni

Un litigio por la propiedad de 1,658 manzanas de bosques, ilustra la ironía y tragedia de la revolución sandinista y de la controversial “reforma agraria”. Las tierras fueron intervenidas por el Ministerio de Reforma Agraria en 1983, luego ocupadas por el Ejército Popular Sandinista (EPS) que combatía al Frente Sur de la Contra. Después, entregadas con títulos de Reforma Agraria a dos supuestos campesinos, que las “donaron” a seis personas que, finalmente, las “vendieron” en 1994 en 20 mil córdobas (2,857 dólares al cambio de la época) a una sociedad del ahora Jefe del Ejército, general Javier Carrión.

Los antiguos dueños de la finca señalan que sigue custodiada por soldados. El coronel Adolfo Zepeda, jefe de Relaciones Públicas del Ejército, asegura que de ser así podría tratarse de patrullas fronterizas, alegando que no hay extralimitación de las fuerzas militares ni ánimos de incidir en el litigio del Comandante en Jefe del Ejército Nacional.

En tanto, Mauricio Riguero Cortés, jefe de la oficina de Enlace entre el Ejército Nacional y la Asamblea Nacional, se hizo presente durante la inspección ocular realizada el pasado 19 de junio, en la propiedad.

UN BOSQUE MUY RICO

Esta historia inició hace treinta y cuatro años, el 30 de noviembre de 1969, cinco años antes de la toma a la casa de Chema Castillo por el “Comando Juan José Quezada” al que se integraría un joven romántico apodado “Cookie” (galleta en inglés), que muchos años después sería Jefe del Ejército nicaragüense y ya no tan romántico.

Aquel día de noviembre de 1969, Erasmo Holmann Morice y Jilma Pastora de Holmann constituyeron la sociedad anónima Comercial Agropecuaria Erasmo Holmann Morice S.A., que adquiriría poco después la propiedad inscrita bajo el número 20001. Era una finca rústica de 2,195 manzanas con 7,518 varas cuadradas y 62 centésimas, ubicada al sur del Lago de Nicaragua, en la estrecha franja de tierra que colinda con la frontera con Costa Rica y que es atravesada por el río Cañas.

Los dueños la llaman Hacienda Santa Ana y es riquísima en maderas como pochote, guanacaste, genízaro, además de tener tierras útiles para ganado de engorde, y una fauna maravillosa.

En 1979 triunfó la revolución sandinista. Un total de 22 propiedades de Comercial Agropecuaria Erasmo Holmann Morice S.A., fueron confiscadas y/o intervenidas. La hacienda Santa Ana no fue confiscada, aunque sí fue intervenida por órdenes del Ministerio de Desarrollo Agropecuario y Reforma Agraria (Midinra), a las cuatro de la tarde del 29 de julio de 1983, porque sus tierras habían sido “abandonadas por sus propietarios sin justificación alguna”.

Según el alegato del Midinra, el abandono de la propiedad provocó un aumento del abigeato y la proliferación de bandas armadas que asediaban las comunidades de Zapotillo y Colón.

En cambio, los dueños de la Hacienda Santa Ana sostienen que fueron despojados de la propiedad “bajo falso y supuesto argumento de ser una zona de interés estratégico militar”, por ser fronteriza con Costa Rica.

Entre 1986 y 1990, aquello fue una zona de combates. “Las fronteras desaparecieron durante la guerra”, recuerda el ex vocero del Ejército Popular Sandinista (EPS), Roberto Sánchez Ramírez. En aquella región actuaban las fuerzas de la Contra bajo el mando de Edén Pastora, “comandante Cero”.

UN TÍTULO DUDOSO

El lío con la Hacienda Santa Ana continuó a las diez de la mañana del 10 de octubre 1989, cuando “el Consejo Nacional de Reforma Agraria” otorga “un lote de naturaleza rústica” de 4,695 manzanas de extensión, a Santos Primitivo Rivera Zeledón y Jairo Ramírez Pérez. El “lote” tenía los siguientes linderos: al Norte, el Lago de Nicaragua; al Sur, Costa Rica; al Este, hacienda Santa Amalia, y al Oeste, la hacienda Orosí.

El doce de febrero de 1990, trece días antes de las elecciones en las que los sandinistas perderían el poder, el titular del Midinra, Jaime Wheelock Román, autor del libro “La verdad sobre la piñata”, emitió el Título de Reforma Agraria a favor de Rivera Zeledón y Ramírez Pérez, pero sólo por un lote de 2,500 manzanas de terreno de la finca “Sardinas”, situada al oeste de la Hacienda Santa Ana. Efectivamente, el título señala que el lindero este de la finca, es la Hacienda Santa Ana, lindero que después harían llegar hasta el río Cañas al inscribir la propiedad en el Registro Público de Rivas, apropiándose de más de 1,658 manzanas de la Hacienda Santa Ana. La solvencia No. 0002364 de la Oficina de Ordenamiento Territorial (OOT) confirma que el lindero de la finca Sardinas, es la Hacienda Santa Ana y no el río Cañas (ver gráfico).

Sin embargo, el Acuerdo del “Consejo Nacional de Reforma Agraria”, afectó a la hacienda No. 20001, la Santa Ana, engulléndola a pesar de que no fue confiscada y no era un bien del Estado nicaragüense, conforme al alegato de Erasmo Holmann Morice.

Además, hay grandes dudas de que los beneficiarios del Título emitido por el Midinra sean sujetos de reforma agraria. Rivera Zeledón es hoy ex concejal de San Juan del Sur y uno de los que aprobó en 1999 un “piñatón” mediante el cual se donaron cincuenta manzanas de tierras ejidales, cercanas a una bella bahía, algo prohibido por la Ley de Municipios, según denunció LA PRENSA en enero del 2001.

Jairo Luis Ramón Ramírez Pérez es abogado y militar, tan así que representó al entonces Ejército Popular Sandinista hace diez años en otro litigio de propiedad, por la posesión de cuatro manzanas de tierras en San Marcos, Carazo –irónicamente–, en contra de la Cooperativa Ernesto Che Guevara, como el tiburón contra las sardinas.

El 13 de febrero de 1991, la Comisión Nacional de Revisión de Confiscaciones ordenó la devolución de la Hacienda Santa Ana a Erasmo Holmann Morice, pero sólo recuperaron de hecho unas ochocientas manzanas, explica Edwin Rommel Holmann, hijo de Erasmo. El resto de la finca, unas 1,400 manzanas, han permanecido ocupadas por la sociedad del general Javier Carrión, quien la adquirió en 1994 después que los “beneficiarios” de la Reforma Agraria la donaron.

Lo que resulta inexplicable es cómo los beneficiarios del Título de Reforma Agraria, inscribieron en el Registro Público de la Propiedad, la finca Sardinas No. 27,165 como una desmembración de 1,658 manzanas de la Hacienda Santa Ana.

El registrador de Rivas, Pedro José Muñoz Carranza, libró una certificación de la inscripción del inmueble, el 29 de noviembre del 2000, con una extraña aclaración: “NOTA: Se aclara también que el lindero Este, linda también por el río Cañas”. Tal anotación implica un desplazamiento del lindero Este, por decenas de kilómetros.

EL GENERAL EN ESCENA

¿Cómo aparece el general Javier Carrión? Los beneficiarios de la Reforma Agraria “donaron de forma gratuita e irrevocable” la finca a un grupo de seis personas, militares según la parte demandante, el 29 de diciembre de 1992. ¿Qué campesino dona sus tierras?

La Sociedad Anónima Agropecuaria Cárdenas S.A. (Agropecasa) nació integrada por su presidente Javier Alonso Carrión McDonough; su vicepresidente y tesorero, Wilfredo Barreto Monge; su fiscal, Jenny Soto Vásquez; y la secretaria, Raquel Trinidad Báez Sevilla, esposa de Barreto Monge, quien fue delegado del ministro de la Presidencia y secretario político del FSLN en los años ochenta, en Rivas. Soto es ex miembro del EPS y esposa del general Carrión.

A las nueve y treinta de la mañana del 18 de octubre de 1994, se suscribió la escritura de compra-venta de la Hacienda Sardinas en las instalaciones de Agropecasa, que adquirió la propiedad de 1,658 manzanas por un total de 20,000 córdobas, un precio inverosímil, si se tiene en cuenta que cada manzana de esas tierras tiene hoy un valor promedio de 300 dólares.

La propiedad fue vendida por los beneficiarios de la supuesta “donación”, los “agricultores” Francisco Raskoski Ramírez y José Ramón Quintanilla Loáisiga, entre otros.

Desde hace cuatro años se ha producido el estira y encoje entre la familia de Erasmo Holmann Morice y los socios de Agropecasa, quienes han ofrecido comprarle el resto de la Hacienda Santa Ana, pero en cambio, el 24 de mayo del 2001, se abrió un juicio de nulidad de Título de Reforma Agraria, reivindicación y cancelación de asientos registrales en contra de Jairo Luis Ramón Ramírez y Santos Primitivo Rivera Zeledón, en contra de Agropecasa y del Estado de Nicaragua.

La Juez de Distrito Civil de Rivas, sin realizar una inspección ocular en la propiedad en litigio, declaró sin lugar la demanda, fallando de este modo a favor de la sociedad en que es accionista el general Carrión, a las cuatro de la tarde del 20 de diciembre del 2002, en vísperas de Navidad.

Uno de los alegatos de la parte demandada, la sociedad del general Carrión, es que la familia de Erasmo Holmann Morice ya ha sido indemnizada con bonos por un total de 37.8 millones de córdobas por un total de 22 propiedades. Sin embargo, ellos alegan que no han recibido indemnización por la 20001, la Hacienda Santa Ana, porque ésta no fue confiscada.

El caso, sin embargo, fue elevado a la Sala Nacional de la Propiedad, donde fue aceptado un recurso de apelación a favor de Erasmo Holmann Morice, compareciendo el abogado Pedro Reyes Vallejos en su representación y Ángela Cristina Miranda España, en representación de Agropecuaria Cárdenas S.A. Como parte de los trámites judiciales, se realizó una inspección ocular el pasado 19 de junio, donde también asistió el abogado y militar Mauricio Riguero Cortés, jefe de la oficina de Enlace del Ejército con la Asamblea Nacional.

Al mismo tiempo, dos soldados sirvieron de escolta, no se sabe si de la juez o de los representantes del Jefe del Ejército. El caso será fallado por la Sala Nacional de la Propiedad. El general Carrión dijo, a través de su vocero, que se pronunciaría una vez se haya conocido el veredicto final en esta batalla judicial.

LA RIQUEZA

Agropecuaria Cárdenas S.A., Agropecasa, cuyo presidente es el general Javier Carrión, jefe del Ejército, ha explotado los bosques de las fincas Sardinas y Santa Ana, colindantes.

“Sacaron como veinte camiones de pochote, tratamos de detenerlos judicialmente, hasta que la juez mandó a detener el corte, pero ya el daño estaba hecho”, dice Edwin Rommel Holmann, de 33 años, codueño de la finca Santa Ana.

Agropecasa obtuvo el permiso de aprovechamiento forestal No. 01-0218, otorgado por el ingeniero Sergio Sánchez Segovia, director de operaciones del Instituto Nacional Forestal (INAFOR).

Sánchez Segovia fue suspendido de su cargo a solicitud de la Procuraduría, mientras terminan las investigaciones con relación al tráfico de maderas preciosas, escándalo conocido en julio de este año. Sin embargo, el permiso de aprovechamiento forestal fue suspendido el 13 de junio del 2001 por orden judicial.

VER INFOGRAFÍA

Las Tierras en Disputa
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