ESCRIBANOS
EDICIONES ANTERIORES
LA PRENSA
OTROS SUPLEMENTOS
SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / DOMINGO 7 DE SEPTIEMBRE DE 2003
PORTADA
AZOTE EDITORIAL
AZOTE LÍRICO
LES OCURRIÓ ASÍ
EL CALACHERO
TITULARES
Evaluación de desempeño…



Había una vez en un pueblo dos hombres que se llamaban igual, Joaquín González.

Uno era sacerdote y el otro era taxista. Quiere el destino que los dos mueran el mismo día.

Entonces llegan al cielo, donde los espera San Pedro.

— ¿Tu nombre?, pregunta San Pedro al primero.

— Joaquín González.

— ¿El sacerdote?

— No, no, el taxista. San Pedro consulta su planilla y dice:

— Bueno, te has ganado el paraíso. Te corresponden estas túnicas con hilos de oro y esta vara de platino con incrustaciones de rubíes. Puedes ingresar.

— Gracias, gracias..., dice el taxista.

Pasan dos o tres personas más, hasta que le toca el turno al otro.

— ¿Tu nombre?

— Joaquín González.

— ¿El sacerdote?

—Sí.

— Muy bien, hijo mío. Te has ganado el paraíso. Te corresponde esta bata de algodón y esta vara de roble con incrustaciones de granito.

El sacerdote dice:

— Perdón, no es por desmerecer, pero... debe haber un error. ¡Yo soy Joaquín González, el sacerdote!

— Sí, hijo mío, te has ganado el paraíso, te corresponde la bata de algodón...

— ¡No, no puede ser! ¡Yo conozco al otro señor que llevaba mi mismo nombre, era un taxista, vivía en mi pueblo, era un desastre como taxista! Se subía a las veredas, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra una casa, manejaba muy mal, tiraba los postes de alumbrado, se llevaba todo por delante... Y yo me pasé, setenta y cinco años de mi vida predicando todos los domingos en la parroquia, ¿cómo puede ser que a él le den la túnica con hilos de oro y la vara de platino y a mí esto? ¡Debe haber un error!

San Pedro le contesta:

— No, no es ningún error. Lo que pasa es que aquí, en el cielo, nosotros nos hemos acostumbrado a hacer evaluaciones como las que hacen ustedes en la vida terrenal.

— ¿Cómo? No entiendo.

— Claro... ahora nos manejamos por resultados... Mira, te voy a explicar en tu caso y lo entenderás enseguida:

Durante los últimos veinticinco años, cada vez que tú predicabas, la gente se dormía; pero cada vez que él manejaba, la gente oraba al Señor... ¡¡Resultados!! ¡¡Resultados!!... ¿Entiendes ahora?


---
OTROS ARTICULOS

Evaluación de desempeño…

Mejor a Charlie

Portada