Que siga la música
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 | En el VI Festival Internacional de Música Clásica, dedicado al maestro Juan Manuel Mena el padre de la música coral nicaragüense, se interpretaron por primera vez algunos temas como “Carmina Burana” la obra del compositor alemán Carl Orff, y otras importantes del siglo XX como “El bolero de Ravel” |
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César Prado*
Que Nicaragua tenga un Festival Internacional de Música Clásica es un logro importante en nuestra vida cultural, por sexta ocasión músicos de diferentes países del mundo se dan cita en Managua, Masaya, Granada, León, Masatepe, Matagalpa y Jinotega, presentando conciertos de gran calidad y además gratuitos para el público.
Claro que la fuerza que produce este festival tiene nombre propio: Camerata Bach, Casa de los Tres Mundos de Granada y Foro Nicaragüense de Cultura, cada uno de los festivales ha sido dedicado a un compositor nicaragüense de los que pertenecen a nuestra música académica o clásica.
Este año participan músicos de Europa, Centroamérica y el Caribe, Norteamérica y Sudamérica y es dedicado al maestro Juan Manuel Mena “El padre de la música coral nicaragüense”.
MENA EN LA MÚSICA CORAL
Juan Manuel Mena nació en León en 1917 y murió en Managua en 1989. Realizó estudios musicales en la Escuela Superior de Música Sacra de la Morelia, Michoacán-México a partir del año 1946. En 1955 de regreso en Nicaragua funda el Orfeón Metropolitano de León y en 1979 el Coro Nacional de Nicaragua. Con el Coro Nacional realizó giras de conciertos en Costa Rica y la desaparecida unión Soviética.
Creador de una gran cantidad de arreglos corales de canciones folclóricas y de compositores regionalistas nicaragüenses su Gran Suite que es la musicalización del Poema la Marcha Triunfal de Rubén Darío es su obra más importante. La mayor parte de su trabajo fue con Coros a cappella (o sea sin acompañamiento de instrumentos), sus únicas partituras orquestales fueron: Sonniqueria Bachiana No. 1 (Para Orquestas), en ella se inspira en la canción “El solar de Monimbó” de Camilo Zapata dándole un tratamiento contrapuntístico barroco al estilo del gran Juan Sebastian Bach (a quien consideró su maestro), la Sonniqueria Bachiana No. 2 es casi un concierto para marimba de arco y orquesta de cámara, en ella utiliza los temas de “La vaca chota” y “El zanatillo”.
En vida le fue otorgada la Orden Cultural Rubén Darío (máxima condecoración de la República para los artistas destacados). Este homenaje pone una vez más de manifiesto la vigencia de su obra y el reconocimiento de quienes mantienen viva la llama de la música clásica en Nicaragua.
LOS PARTICIPANTES
Este año los grupos, coros, solistas y el director de la Orquesta del Festival son:
— Camerata Bach (anfitriones y organizadores).
— Orquesta de Cámara de la Universidad de Yucatán (México).
— Camerata de la Orquesta Sinfónica de El Salvador. Orquesta Nacional de Nicaragua.
— Quinteto Nica Brass. Dúo Caggiano (Costa Rica).
— Miembros de la Orquesta de Cámara de la Universidad de Panamá.
— Cuarteto Amadeo Roldán (Cuba).
— Trío de Cañas Federico Smith (República de Dominicana).
— Sinfonietta de San Francisco (Estados Unidos).
— Coro Ángel Torrelas de Batahola.
— Coro de Cámara de Nicaragua.
— Coro de la Universidad Politécnica de Nicaragua.
— Coro de Damas Alemanas.
— Licia Lucas (pianista brasileña).
— Allison Ovelloj (pianista norteamericana).
— Joseph Gold (violinista norteamericano).
— El compositor y director de orquesta suizo, residente en los Estados Unidos Urs Leonhardt Steiner.
Los programas de cada concierto han sido muy variados y en todos el público fue muy numeroso. La oportunidad única de contar al menos unos días con una Orquesta Sinfónica de primer nivel en Nicaragua, ha sido aprovechada por los organizadores para presentar obras de gran magnitud como El Bolero de Ravel y el estreno en nuestro país de “Carmina Burana”, la cantata escénica del compositor alemán Carl Orff.
CONCIERTOS
En el concierto del domingo 31 de agosto en el Teatro Nacional Rubén Darío, pudimos disfrutar de un concierto de lujo, el maestro Urs Leonhardt Steiner, director de Orquesta, demostró su alto nivel musical, fue la primera vez en mi vida que pude escuchar en vivo en mi país una de las partituras más importantes del siglo XX “El bolero de Ravel”, aquí los solistas principales estuvieron a la altura de las mejores grabaciones que escuchamos en Radio Güegüense. Raúl Martínez, nuestro mejor flautista inició el tema de manera impecable, Reinaldo Pérez, el oboísta cubano que tuve el agrado de conocer en 1987, cuando fui invitado a dirigir la Orquesta Sinfónica de Matanzas, me dejó asombrado al tocar las partes de corno inglés con el oboe y ya no digamos ese extraordinario fagotista nica que es Havner Muñoz, primer fagotista de la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo República Dominicana por muchos años que hizo con su fagot la parte de saxofón también, mi reconocimiento especial para el gran percusionista cubano, Luis Aratgu, que fue como un metrónomo en el redoblante. Escuchar esa misma noche el Concierto para piano No. 5 “El Emperador” de L. van Beethoven con una solista como Allison Lovejov fue uno de los mejores momentos el público muy conocedor de esta obra que es una de las más populares del repertorio pianístico le brindó de pie varios minutos de aplausos, sin embargo, al momento de escribir este artículo estoy todavía admirado de la musicalidad y el virtuosismo del violinista Joseph Gold, quien interpretó la “Fantasía en la Cuerda de Sol” de Nicolo Paganini y “Los Aires Gitanos” de Sarasate, otro regalo del Festival que nos trajo a un solistas de clase mundial que ha sido el concertino o sea violín principal del gran tenor italiano Luciano Pavaroti, también disfruté de manera especial la obra para Orquesta de cuerdas Aman del compositor Brendan Byrnes, interpretada por la más grande formación de Cuerdas: violines, villas, violonchelos y contrabajos que hemos visto en nuestro país.
Y después de 18 conciertos en una semana el festival se clausuró el día miércoles 3 de septiembre con un gran concierto que quedará marcado en la vida de quienes tuvieron la suerte de escuchar el programa fue: el Concierto para Piano y Orquesta No. 1 de P.I. Tchaikovski con la pianista brasileña Licia Lucas, Licia como la llamamos sus alumnos y a quien agradecemos desde lo más profundo de mis corazones por sus enseñanzas y por ser una de las personalidades que más han hecho posible que en Nicaragua se haga música clásica en los últimos 20 años. Licia, que gracias a sus gestiones cuando trabajó en el Ministerio de Cultura muchos de esos maestros solistas nicaragüenses que hoy existen, pudieron salir al extranjero a estudiar en importantes conservatorios de Europa y América. Licia Mecenas del Arte y la Cultura Nicaragüense.
Tuve el privilegio de cantar en el Coro Nacional de Nicaragua que dirigía el maestro Juan Manuel Mena y que participé en la gira por la desaparecida Unión Soviética, puedo asegurar que allá donde se encuentre el profesor Mena, como le decíamos sus alumnos, ya sea convertido en estrella o reencarnado en una águila, estará más que complacido de que la obra cumbre de este festival haya sido “Carmina Burana”.
“Carmina Burana” es la obra más importante del compositor alemán Carl Orff, que nació en Munich en 1895 y murió en esa misma ciudad en 1982, contemporáneo del maestro Juan Manuel Mena. Fue en 1937 durante el III Reich o sea de Adolfo Hitler que esta obra tuvo su primer éxito mundial, en ella Orff, buscó cómo encontrar la fuerza de los géneros dramáticos primitivos simplificando al máximo la escritura musical: repetición mecánica de acordes perfectos Ej.: do, mi y sol y reducción de los elementos rítmicos y melódicos a su mínimo nivel de complejidad. Orff fue también un excelente pedagogo y desarrolló un sistema de enseñanza musical que permite a los niños aprender el solfeo tradicional de manera amena y rápida.
Sin temor a equivocarme este ha sido para mí uno de los mejores Festivales no sólo por la cantidad y calidad de los músicos que han participado, sino también por la variedad de obras musicales que hemos podido escuchar. Lástima que no tengamos en el país un canal de televisión cultural y educativo que nos transmitiera en vivo o diferido los conciertos, cuantos niños y jóvenes no se hubieran podido motivar y en lugar de buscar las pandillas buscarían un instrumento musical, lástima que en la radio estatal solamente escuchemos la mala programación llena de demagogia y del cinismo que caracterizan al actual Gobierno que si bien es premiado por el Fondo Monetario su nota en cultura es cero, lástima que no pude mirar a ningún diputado ni ministro en el concierto, donde tocaron el Bolero de Ravel para que la próxima vez que lo escuchen no crean que esta música es solamente la de la Película el Bolero de Raquel de Cantinflas.
Gracias a Dios que tenemos en este país al que como dice mi amiga la poetisa Mercedes Gordillo: sólo salva la cultura a personas como ese gran músico, organizador y productor que es Ramón Rodríguez, Ramón es el alma de estos festivales, él como Carlos Tünnermann, Dieter Stadler, Carla Field, el maestro Urs Leonhardt Steiner, Socorro Bonilla, Silvio Terán y Gabriel Menéndez, han hecho posible lo imposible para los mediocres burócratas que por falta de presupuesto sólo pueden cobrar sus sueldotes. Hay una canción que dice: Sólo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente, yo músico nicaragüense sólo le pido a Dios que les dé vida, prosperidad y bendiciones a estas personas que sin ningún interés nos alimentan el alma con la música de los grandes maestro aunque sea sólo una semana y una vez al año.
Dedicado con especial admiración y agradecimiento a mi maestra de piano Licia Lucas.
* Músico 
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