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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 6 DE SEPTIEMBRE DE 2003
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Guachipilín: XXII años de trabajo artístico

Gonzalo Cuéllar*

Considerando el papel que las artes escénicas tienen en la educación de las generaciones más jóvenes, miles de grupos artísticos profesionales en el mundo, se dedican a promover, el derecho que tiene la infancia y juventud a gozar de espectáculos diseñados especialmente para ellos.

El arte teatral y el de títeres es una expresión universal que posee la magia y el poder para unir grupos sociales y pueblos del mundo, promocionando la paz, la educación, la igualdad, la tolerancia.

El teatro de títeres Guachipilín, agrupación profesional con veintidós años de vida ha intentado diseñar una propuesta sobre la función del teatro y los títeres en Nicaragua, brindando a nuestra infancia y juventud, un espacio alternativo para que se desarrollen en el plano artístico y humano. Todos estos años hemos impulsado diferentes proyectos, basados en nuestra propia experiencia, combinando la teoría, la práctica, la experimentación y sobre todo interactuando con nuestro público.

Si hay algo que nuestra agrupación ha logrado, es que nuestro trabajo creador mantenga un respeto hacia su público infantil y juvenil reflejando en nuestros espectáculos sus esperanzas, temores y sueños, todo esto a partir de una permanente comunicación, con el propósito que éstos puedan expresarse haciendo del arte un instrumento pedagógico-psicoterapéutico a través del cual se comuniquen con la sociedad. Si conectamos estos planteamientos a nuestra práctica teatral citaremos dos obras que crearon polémica: Las manchas de la luna (1994) cuento de la nación Caribe de origen pre-hispánico recopilado en república dominicana, aborda de manera ingenua el incesto, esto nos aproximó a la violación sistemática de la sexualidad de nuestras niñas/os en su propio hogar.

Al igual que los proyectos socioculturales ejecutados en los últimos diez años con el propósito de hacer posible que niños/as vivan una experiencia que los enriquezca. Guachipilín defiende el artículo 31 de la convención de derechos del niño (1989) que afirma el derecho de la niñez al tiempo libre y a disfrutar de las actividades artísticas y culturales, aspiramos un arte creado con el corazón y el cerebro que dé a las personas el impulso para desarrollarse en el espíritu del humanismo.

Contar los veintidós años de intensa vida artística me recuerda lo que acontece en un pueblo africano cuando un contador de historias llega al final de su cuento pone la mano en el suelo y dice: "aquí dejo mi historia para que otro la pueda recoger otro día".

* Director del teatro de títeres Guachipilín.  
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Lillian Molieri, una estrella nicaragüense en Hollywood


Guachipilín: XXII años de trabajo artístico