La magistral Carmina Burana
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Es la primera vez que el público pinolero escucha la obra completa y tiene 200
artistas en un mismo escenario |
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Un desfile de voces acompañó a los que asistieron al Teatro Nacional para el cierre del festival de música clásica. (LA PRENSA/ J. LÓPEZ)
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Leslie Ruiz Baldelomar leslie.ruiz@laprensa.com.ni
Magistral. Es el adjetivo mínimo que se puede emplear para calificar la función de clausura del VI Festival Internacional de Música Clásica, efectuado la noche de este miércoles, en la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío (TNRD).
Nunca antes el público nicaragüense había tenido el lujo de escuchar en un mismo escenario a 24 violinistas, cinco chelistas, igual número de contrabajos, tres flautistas, cuatro trompetistas, clarinetes y tromboneros; tres percusionistas y muchos músicos más de extensa trayectoria y oriundos de diferentes países del mundo.
DE TODO EL MUNDO
Se congregó Nicaragua, España, Estados Unidos, Panamá, México y El Salvador en una sola tonada, que dejó perplejo al público asistente, sobre todo al estar acompañado por las voces de más de cien intérpretes de Bel Canto que integran el Coro de Cámara de Nicaragua, Coro Ángel Torrellas de Batahola, Coro de la Upoli, Coro In Crescendo y Coro de damas alemanas Cantate. Inclusive se unieron los Niños de música de los barrios, para darle un toque especial.
Esta lista tan amplia no fue baldía, sino para obsequiarle a Nicaragua por primera vez la obra completa de Carl Orff, denominada Carmina Burana, considerada una de las obras corales e instrumentales más significativas de todo el Siglo XX.
Dividida en tres partes, Carmina Burana “es la perfecta combinación de lo antiguo y lo moderno. Pone en escena los cantos dulces que anuncian la primavera, la alegría de las danzas ancestrales y los designios de la fortuna”, resumió Gabriel Menéndez, director ejecutivo del Coro Ángel Torrellas de Batahola.
La obra duró más de una hora en la que los solistas Ángela de Guardado, Jaime Rosales, Pedro Morales y Menéndez, deleitaron con sus voces en una intervención corta pero impresionante, que quedó evidenciado en las extensas ovaciones de las más de 900 personas que fueron testigos de este evento.
EL BOLERO DE RAVEL
La función inició a las 7:00 p.m. con Aires gitanos de P. Sarasate, tema que fue interpretado en violín por Joseph Gold. Posteriormente se escuchó Concierto Número 1 para piano y orquesta de Tchaikovsky, a cargo de la solista brasileña Licia Lucas.
Luego del intermedio de quince minutos, el director de orquesta Urs Leonhartd Steiner de Suiza, presentó a todos los artistas participantes y dio paso al plato fuerte de la noche: Carmina Burana. Aunque en el programa no aparecía, decidió no dejar a nadie con las ganas de escuchar más música clásica, por lo que regaló la obra El bolero de Ravel, completando tres horas y media de concierto.

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