Sirena
Mireya Pravia Z.
Afines de agosto pasado, San Juan del Sur se convirtió en Macondo debido a la aparición de una hermosa sirena que fue descubierta por algunos pescadores. Esa mañana los sanjuaneños se avisaron unos a otros por la vía telefónica sobre el personaje mitológico encontrado en las aguas del Océano Pacífico, algo parecido a los centauros de la mitología griega. La noticia pasó las fronteras del Departamento de Rivas y llegó a algunos medios de comunicación. Los informantes, acompañados por una multitud de curiosos de todo el Departamento, esperaban ansiosos la llegada de la hermosa sirena, la cual era esperada.
Estos relatos sólo pueden ser parte de la admirable imaginación de algún escritor como Gabriel García Márquez, en Cien años de soledad, exitosa novela que aparece en el panorama de la literatura contemporánea, que lo consagra y por la cual recibió en 1973 el Premio Rómulo Gallegos, y en 1982 el Premio Nóbel de Literatura.
En Cien años de soledad, en la página 17, se relata que en el recién fundado pueblo de Macondo, con una extensión acuífica sin horizontes, había cetáceos de piel delicada con cabeza y torso de mujer que perdían a los navegantes con el hechizo de sus tetas descomunales.
(La sirena nunca llegó al muelle, pero serviría como un guión para Pancho Madrigal).

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