Hablemos del idioma
Vos versus tú
Inés Izquierdo Miller
Respondo hoy al correo del lector Marvin Hashimoto quien nos escribe para solicitarnos algún comentario sobre los cambios que el habla nicaragüense ha venido sufriendo en los últimos años. En particular, por qué, a partir del inicio de los noventa, más y más nicaragüenses han abandonado el uso del vos y lo han venido sustituyendo por tú, tanto en el uso del idioma hablado como escrito.
Marvin en parte de su misiva señala: “¿No cree que estamos sacrificando parte de la idiosincrasia nicaragüense al hacer a un lado el uso de “vos”? Yo siempre he pensado que la manera que hablamos los nicaragüenses posee características muy singulares que nos distinguen de otros latinos. En mi caso, a pesar de haber vivido en el extranjero por muchos años, me he negado a abandonar lo que yo considero parte de mis raíces e idiosincrasia”.
Estimado Marvin, el voseo, que es el nombre con que se conoce el hecho lingüístico de hablar usando el vos, es un fenómeno muy curioso, y Nicaragua se cuenta entre los pocos países de la región que aún usan esta forma que ha caído en desuso en otros lugares.
A mí me parece muy positivo que ustedes los nicaragüenses velen y defiendan su patrimonio cultural, su herencia idiomática. Por algo se habla de lengua materna, es como la madre de uno, un legado al que nunca se renuncia.
No hay nada más bonito para mí que cuando voy a un mercado y oigo a las vivanderas decir “chelita vení, qué querés”. El vos registra un deje tenue de ternura que cautiva a quien lo oye y que además los tipifica a ustedes. En cierta ocasión, estando en el aeropuerto de Panamá escuché a una madre llamar a sus hijos: “Chavalo, vení ve”. No me hizo falta más para identificarme con ella al saber que era nicaragüense.
Es válido que sigan manteniendo las peculiaridades idiomáticas nicaragüenses, aunque por desgracia hay quienes hacen una rara mezcla y usan vos y tú y hasta usted indistintamente. El vos exige que los verbos se conjuguen de igual forma y que se le coloque su acento a la última sílaba cuando corresponde. Así habrá un uso perfecto desde el punto de vista gramatical.
En mi caso, le diré que no soy nicaragüense, sino cubana y a veces me resulta muy forzado emplear ciertas estructuras muy propias de ustedes, como es el caso del voseo.

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