Población víctima
Arlen Pérez y Juan Carlos Tijerino A. nacionales@laprensa.com.ni
Los enfrentamientos entre universitarios y policías, que se realizaron frente a la Universidad Nacional Agraria (UNA) y en la Avenida Universitaria, dejaron, además de los heridos de ambos bandos y detenidos, un alto saldo de personas afectadas por las bombas lacrimógenas, el paro total del tránsito y el cierre de los negocios y empresas cercanas a los sectores donde se produjeron los enfrentamientos.
El enfrentamiento en la Avenida Universitaria duró más de cinco horas, lo que provocó que algunos habitantes del sector tuvieran que abandonar sus hogares por los gases lacrimógenos y por el temor de que ellos o sus hijos resultaran perjudicados.
“Los niños, sobre todo, están bastante afectados, algunos padres decidieron llevárselos a otros lugares, los que no hicieron esto decidieron encerrarse en sus casas, cerrando puertas y ventanas. Ya no soportamos esto, ya que desde las doce y media empezó esta batalla”, dijo Ignacio Reyes, uno de los pobladores del lugar.
Metrocentro tuvo que cerrar sus puertas, lo que provocó pérdidas al cerrar los negocios. Asimismo, las empresas textileras de la Zona Franca, que despacharon temprano a sus trabajadores. Con estos enfrentamientos desde los comerciantes ambulantes, hasta los dueños de negocios tuvieron que dejar sus puestos de trabajo.
Jorge Matus, fotógrafo del espectáculo de los delfines de Miami, dijo que “las ventas han decaído bastante, a los delfines no les afecta, porque están en la piscina, pero afecta en lo que son las nóminas”, manifestó.
ATRAPADOS
Los estudiantes que realizaron el plantón frente a la UNA, retuvieron más de treinta vehículos, entre ellos un bus del Colegio Latinoamericano.
Para las personas que viajaban en los buses, la mayor preocupación eran los niños que estaban con ellos y los que tenían en la casa.
“Tenemos como tres horas de estar aquí, venimos desde Tipitapa, traemos niños que se nos están enfermando por el calor. Tienen de tres a cuatro años. El chofer no quiere devolvernos el pasaje y los estudiantes nos están atrasando”, expresó María Pérez, que se encontraba en un bus de la ruta Tipitapa - Managua.
La gente que quedó atrapada en las carreteras se mostró molesta porque los estudiantes los exponían al peligro.
“NO VALE LA PENA INVERTIR EN ELLOS”
Luis Molina Dávila, quien se dirigía en su vehículo hacia el Ministerio del Ambiente y Recursos Ambientales (Marena), donde trabaja, dijo: “Tengo hora y media de estar aquí, creo que estos no son estudiantes, no sé si vale la pena que Nicaragua invierta mil millones de córdobas aproximadamente en estos señores, esa es la pura y triste realidad de este país”, aseguró.

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