Niño se ahoga en La Salle
Jehú Hernández Sandoval jehu.hernandez@laprensa.com.ni
Los miembros de la Iglesia de Dios, del barrio Carlos Núñez, anexo de Villa Venezuela, jamás se imaginaron que lo que había iniciado como un paseo recreativo para un grupo de niños la mañana de ayer, se convertiría en una tragedia, al morir ahogado en la piscina del colegio La Salle, el niño José Hilario Matamoros Maltez, de 13 años.
Según la joven Ruth Noemí Chavarría, quien formaba parte de la excursión, llegaron al lugar a eso de las 9:00 a.m., con el objetivo de pasar un día de entretenimiento con unos veinte niños de la iglesia y aproximadamente diez adultos, que supuestamente garantizarían la seguridad de los menores.
No obstante, a eso de la 1:20 p.m., María Magdalena Matamoros, tía del fallecido, quien también formaba parte del grupo, se percató que no estaba entre los niños. De inmediato comenzaron a buscarlo, pero al no lograr su objetivo, “alguien dijo: busquemos dentro de la piscina. Y ahí lo encontramos”, indicó, con lágrimas en los ojos y una expresión de tristeza y desconsuelo.
Aunque la Policía Nacional se presentó al lugar, no dieron detalles de las posibles causas del deceso ni de las circunstancias en que se dio el hecho. “Hay que esperar al Instituto de Medicina Legal, ellos van a determinar las causas de la muerte, nosotros no podemos adelantar nada”, expresó un patrullero.
MADRE SE DESMAYA
Poco después del incidente, un grupo de evangélicos se dirigió a buscar a la madre del niño, de nombre Ana Maltez, quien vive contiguo a los Bomberos en el bario Carlos Núñez, anexo a Villa Venezuela, para darle la mala noticia.
Ésta se presentó a lugar totalmente destruida emocionalmente, al grado que perdió el conocimiento en varias ocasiones y lanzó reproches a los presentes “porque no lo supieron cuidar bien”.
Por su parte, el pastor Rodolfo Espinosa, explicó que esas actividades las programan para distraer a los niños y que con frecuencia viajan al mar, a ríos y fincas y que nunca habían tenido una desgracia como esa. “Lamento lo ocurrido, es algo que se pudo evitar. Hay que tener fe y confiar en que Dios sabe lo que hace”, expresó.
NADIE SE ENTERO
“Cuando lo sacaron del agua echaba sangre por la boca y la nariz, por lo que creemos que se pudo golpear y después caer al agua, porque nadie escuchó ruido de que se estuviera ahogando”, expresó un diácono de la iglesia.
TERMINARIA PRIMARIA
Según los niños que lo acompañaban, José Hilario Meléndez terminaría este año su sexto grado de primaria, era muy inteligente y estudioso.
Estudiaba en el colegio Una Cita con Dios, en el barrio Vista del Xolotlán, cercano al lugar donde vivía.
Era el segundo de seis hermanos que había procreado Ana Maltez junto a José Hilario Matamoros Urbina.
La madre visitaba con mucha frecuencia la Iglesia de Dios, a la que pertenece el grupo que organizó el paseo.

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