Entre la cuchara y la pluma
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Cantautora de corazón, Sarah D’Valery le ha compuesto más de 30 canciones a Nicaragua desde el extranjero |
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Recientemente fue homenajeada en la Casa de los Mejía Godoy.
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Leslie Ruiz Baldelomar leslie.ruiz@laprensa.com.ni
Sarah D’Valery vivía a sus 29 años el proceso de su divorcio. Un día, en busca de un poco de sosiego decidió viajar hacia El Tuma (La Dalia) y en el camino, inspirada en el verdor que circunda la carretera, tomó un lápiz y un papel para escribir lo que se convertiría en su primera canción: El Tuma. Más tarde fue popularizada por Otto de la Rocha bajo el nombre de Mancotal.
En 1965 este tema regionalista ganó un premio de parte de la Juventud Artística Nicaragüense, organización que la nombró artista del año. Le sucedió al año siguiente el cantautor pinolero Carlos Mejía Godoy.
Muchas de las canciones de esta jinotepina están relacionadas con el mar y “a rato” utiliza lenguaje coloquial.
—¿Cuántas canciones más ha compuesto desde entonces?
—Tengo más de 30 temas inéditos. Nunca los saqué en público como El Tuma porque poco tiempo después me fui a vivir fuera de Nicaragua. Sin embargo, se me hizo imposible olvidar mi país, por eso todo lo que hago tiene que ver con él.
—¿Qué ritmo tienen?
—Son nica, tangos, boleros. Pero la verdad es que no me importa mucho el ritmo. Yo escribo al ver algo que me gusta sin pensar qué ritmo va a tener.
—¿Cuáles son sus composiciones favoritas?
—Corinto, El Tuma y Raíces, que la compuse en marzo pasado en honor a mis hermanos fallecidos. Una de sus estrofas dice así: Yo he vuelto a mis raíces, a mi mar y a mi arena (...) he vuelto a aquella playa que bañaron mi niñez, buscar en cada ola al hermano que se fue.
—¿Qué hizo mientras vivió 30 años en Venezuela?
—Cocinar. Tengo un lugar allá en Venezuela que se llama Sarah Gourmet, en el que hacemos comida para diez y hasta 200 personas si así lo solicitan. En Guatemala hice televisión. Tenía un programa al que llamé La Puerta de Oro y consistía en presentar muchachos para que les dieran becas y se fueran a cantar en toda Centro y Sudamérica.
—Y cuando estaba en Managua, ¿qué le gustaba hacer?
—Mmm, mirá mi amor yo siempre he sido alegrísima. No me tomo ni un trago en las fiestas pero soy divertida. La gente cree que me tomo cien tragos, cuando lo que hago es beberme cuatro Coca Cola. Recuerdo que amanecía en el Munich cantando con los tríos que llegan allí. A veces me iba a otros departamentos a cantar.
—¿Cuáles son sus proyectos?
—Sacar mi libro de cocina que se llamará Cocinando con Sarita Valery; si Dios quiere sale en noviembre. Contiene recetas nicaragüenses y de varias partes del mundo. También quiero sacar un libro donde aparezcan todas mis canciones y otro sobre mi vida. Hasta tengo pensado el nombre: Yo soy un disparate.
—Pero ¿a qué se debe ese título?
—Vos no tenés la idea de las cosas que hago. Por ejemplo, en Venezuela, tenía mi lavadora y mi secadora cerca de la cocina donde tal vez estaba haciendo una sopa divina. Pero, en vez de echarle el culantro a la sopa se lo echaba a la ropa. Después tenía que darle cuatro lavadas para que se le quitara el olor y el color verde.
Otro día me acuerdo que se me había confundido la cartera y quince días después la encontré congelada en el freezer de la refrigeradora... (sonríe). "LA DAMA PLATEADA"
Sarah D´Valery es una mujer sencilla que gusta de leer y viajar por el mundo. De joven le llamaban “La Dama Plateada”, por su hábito de usar un turbante. “Esto porque desde los ocho años tengo el pelo totalmente blanco debido a que me pusieron rayos X para quitarme un carate y más bien me quemaron el cuero cabelludo”, explicó.

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