Vicepresidencia es asunto de personalidad
Guillermo R. Ramírez-Cuadra*
Si bien es cierto que el Vicepresidente de la República no tiene funciones determinadas en la Constitución y las leyes, no por ello debemos concluir que es un cargo sobrancero e inútil, por lo que debería desaparecer, como hemos escuchado de algunos esas opiniones.
Si nos remontamos a la historia reciente y analizamos los últimos vicepresidentes podemos observar lo siguiente.
Durante el gobierno del diputado Daniel Ortega Saavedra, el doctor Sergio Ramírez Mercado fue el Vicepresidente, y hasta donde guardo memoria tenía funciones que le fueron delegadas, supongo en consideración a su formación académica y destrezas personales, y nunca escuchamos de diferencias o celos entre ambos, aunque sí sabíamos que tenía poder, que era una instancia válida y que el presidente Ortega le guardaba las consideraciones a su cargo, por lo menos públicamente. Es más, trabajaron todos esos años bajo un mismo techo.
Que caras vemos y corazones no sabemos, es posible, porque después el doctor Ramírez Mercado fue a conformar el Movimiento de Renovación Sandinista y posteriormente se retiró de toda actividad política, para dedicarse a la labor de escritor y ensayista con merecido éxito y reconocimiento.
Durante el gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro, para iniciar el Vicepresidente no cupo bajo el mismo techo, por decir lo menos de todas las marginaciones y exclusiones que padeció. Obviamente había un Ministro de la Presidencia que jugó un rol de alter ego del Presidente.
Durante el gobierno del doctor Arnoldo Alemán Lacayo, su personalidad comenzó a exteriorizarse desde que era Alcalde de Managua, donde era el Vicealcalde el ingeniero Roberto Cedeño Borge y, desde el inicio, el doctor Alemán Lacayo le confió todos aquellos aspectos en los que consideró que el ingeniero Cedeño tenía mayor destreza y propiedad que él. Siempre se proyectó armonía e imagen de equipo durante esa gestión.
Pero volviendo al tema, del gobierno del doctor Alemán, su Vicepresidente el ingeniero Enrique Bolaños Geyer, tenía influencia y ámbito de acción. El doctor Alemán le confió la Presidencia de Enel y de la Comisión de Transparencia, le permitió nombrar funcionarios de distintos rangos, incluyendo ministros, proveyó al Vicepresidente de recursos muy amplios para el funcionamiento de la Vicepresidencia, por decir lo menos, y siempre respetó la persona del Vicepresidente, tanto en privado como en público. Jamás escuché al doctor Alemán, que es de naturaleza bromista y campechana, el menor gesto o frase de menosprecio hacia su Vicepresidente, y digo “su” porque él lo pidió de compañero de fórmula, obviando los estatutos del Partido. Siempre fue “don Enrique”.
Ahora regresamos a una situación ya vivida con el actual Vicepresidente, el doctor José Rizo Castellón. Los que le conocemos sabemos que además de su preparación académica, es un hábil y experto político, diplomático y negociador, una persona analítica y prudente, con capacidad de persuasión y don de gentes, además de expresar sus opiniones y sentimientos de forma franca, cortés y considerada, que no padece los vicios del servilismo y la adulación, que tanto daño hacen y han hecho al país y sus gobernantes. El doctor Rizo Castellón, si se le apreciaran estas cualidades, pudiera ser un valioso y sincero consejero y colaborador, que aligeraría la carga y mejoraría la imagen presidencial del ingeniero Bolaños Geyer, que lástima para todos los nicaragüenses que no sea así.
Por lo que concluyo que el Vicepresidente es un asunto de personalidad, pero del Presidente.
* El autor es abogado y ex diputado.

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